Artículos sobre motivación y crecimiento personal

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¿Alimentación consciente para ser feliz?

En este artículo tenemos un muy interesante tema a cargo de Txell Avilés, quien es un placer que escriba en el blog. Txell se dedica a la naturopatía y medicina integrativa, partiendo de su formación en farmacia y en la actualidad cursando también psicología. Vamos a pues a aprender sobre la alimentación consciente 🙂

La primera vez que leí sobre Alimentación Consciente no entendí bien a qué se refería. ¿Consciencia en la alimentación? ¿Influye cómo comes y qué comes? ¿Las emociones están relacionadas? Nunca nadie me había educado en ese sentido.

Ahora la Alimentación Consciente me acompaña en mi forma de entender la vida. En mi día a día he integrado la consciencia, y no sólo en la alimentación, sino en todo lo que realizo.

Desde que me inicié en la naturopatía mi vida y mi salud cambiaron. Antes comía sin sentido, simplemente porque era lo que tocaba.  No era consciente de la importancia que tiene combinar correctamente los alimentos o cómo afecta la actitud con que los comes. Aquí empezó mi descubrimiento.

¿Qué es Alimentación consciente y cómo influye en mi bienestar personal?

El proceso de alimentación no sólo está relacionado con ingerir alimentos. Eso simplemente es la punta del iceberg, y pocas veces lo hacemos correctamente. ¿Conoces la diferencia entre alimentarse y nutrirse? Es aquí donde empieza el camino de la Consciencia en la Alimentación y su relación con el Bienestar personal.

Alimentarse se refiere a comer los alimentos sin ningún sentido, simplemente ingerir por ingerir sin saber qué es lo que le estás ofreciendo a tu cuerpo. Alimentarse es adquirir cualquier producto que se encuentre en los supermercados, en la sección de alimentación, e introducirlos en la boca sin saber qué te está produciendo en tu cuerpo. Alimentarse es comer rápido, sin sentarse en una mesa, sin dedicarse un momento, mirando la televisión o discutiendo con tus compañeros. Alimentarse es comer productos congelados,  precocinados, industriales, sin vida, sin nutrientes, sin energía.

Entonces, ¿qué es Nutrirse?

La nutrición empieza en la consciencia en el carro de la compra. Saber dónde comprar alimentos que tienen vida, recién recolectados, frescos, con energía. Estos alimentos son ricos en nutrientes que son los que permitirán el equilibrio de nuestra salud y ofrecerán al cuerpo las vitaminas, minerales y macronutrientes que necesita. Nutrirse es cocinar desde el amor y el respeto, como si fuera un regalo que nos hacemos cada día. Es comer sentado en la mesa con harmonía, sin prisas, disfrutando del momento en que estamos regenerando el cuerpo y alimentándolo. Nutrirse y alimentarse conscientemente es cocinar con alimentos ecológicos, libre de tóxicos y con producto de temporada acordes a nuestro entorno.

alimentacion consciente

¿Por qué está relacionado con el Bienestar personal?

Según la Real Academia Española, el bienestar es el conjunto de las cosas necesarias para vivir bien. Es un término subjetivo y no sólo se relaciona con el dinero para abastecer la parte material. El bienestar personal está relacionado con las necesidades, los gustos y las emociones de las personas.

Conseguiremos el estado de bienestar cuando actuemos acorde a lo que necesitamos y queremos. Cuando empecemos a escuchar nuestro cuerpo y a ofrecerle aquello que pide. Cuando dejemos de ofrecerle estimulantes para acallarlo y le proporcionemos lo que necesita, tanto a nivel físico como a nivel emocional.

¿Sabes escuchar qué te dice tu cuerpo? ¿Sabes cuándo habla tu parte física y cuando habla tu parte emocional? Sólo cuando la respuesta sea afirmativa se llegará al completo bienestar. Quien empezará a hablar será tu cuerpo, tus necesidades, tus emociones y no tu ego ni tus creencias.

Ser consciente en la alimentación y en qué decía mi cuerpo me permitió entender qué es ser feliz. La felicidad es mi estado puro de bienestar personal.

Es cierto que la felicidad es muy relativa. En mi proceso personal no sólo cambié a nivel físico, aunque era lo más aparente. Me sentí más viva, más enérgica, más saludable. Pero los cambios más importantes fueron en la forma de verme y quererme. El camino no siempre fue fácil y recto, pero gracias a ello descubrí la importancia que tenía la alimentación en todos los aspectos y como, una vez trabajada a todos niveles, me permitió mi camino hacia la felicidad.

Ser feliz no sólo es sonreír o los momentos puntuales de risas.

La felicidad es vivir acorde a tu sueño, a tus palabras y a tus acciones. Ser consciente de lo que haces y de lo que comes. Ser consciente que formas uno con la naturaleza y permitirte escuchar esa conexión para dejar que tu cuerpo hable y te indique.

Ser feliz significa ser consciente de tú día a día y vivir la vida que realmente quieres, vivir tu verdadera historia.

¿Con la Alimentación Consciente se consigue?

Te permite conectar con tus emociones. Cómo comes refleja tu estado del día a día. Cómo te nutres o cómo te cocinas refleja lo que te quieres. Conocer que pide tu cuerpo significa la conexión que tienes con él.

¿Quieres ser feliz? Empieza queriéndote y escuchándote. Tu cuerpo es tú templo. Es aquí el primer paso hacia tu bienestar personal.

 

txell avilesTxell Avilés. Alimentación consciente para ser feliz

info@txellaviles.com

www.txellaviles.com

 

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Meditación de la bondad: guía práctica

La meditación es como pasarte media vida viendo en blanco y negro, y que de pronto estallen los colores: se puede vivir sin ellos, pero todo es mucho menos interesante.

Después de haber saboreado su compañía, no concibo la vida sin la meditación. Es el compañero de viaje perfecto, el copiloto ideal. No pone la música por ti, pero te enseña el inconmensurable placer que puede haber en el silencio.

Hoy me quito los zapatos a las puertas del blog de Antoni. Quiero seducirte para que te inicies en la Senda de la Meditación; para que degustes la realidad a un nuevo nivel. Soy dado a la palabra fácil, pero haré un esfuerzo por ir al grano. ¡No demoremos más!

 

 

¿Qué es la meditación de la bondad?

Si sueles leer el blog de Antoni, entonces sabrás que le ha dedicado palabras bonitas a la meditación más de una vez. No es el único: probablemente hayas oído hablar del mindfulness en otros lugares. Pero hoy no hablaremos de él, hoy hablamos de un tipo menos conocido: la meditación de la bondad.

El objetivo de la meditación de la bondad (o metta bhavana en pali) es ayudarnos a compensar la tendencia de nuestro cerebro por los pensamientos negativos, haciendo que cultivemos un estado proactivo de bondad, simpatía, amor y benevolencia hacia los demás.

Es la hermosa síntesis entre la meditación y la psicología positiva 🙂

Nuestro cerebro prioriza una sóla cosa: la supervivencia. Por eso desarrollamos mecanismos que se centraban en lo negativo: para recordar vívidamente qué cosas eran potencialmente mortales.

Pero esos mecanismos que nos libraron de la muerte hace tantos siglos, ahora juegan en nuestra contra. Nuestra lucha ya no es contra la muerte: es necesario que reeduquemos las tendencias naturales del cerebro.

 

¿Alcanzaré la felicidad si practico metta?

Lo más importante es comprender que la felicidad no es algo que se alcanza, es algo que sucede. Quizá esta sea la barrera más difícil de superar. Desde el momento en el que deseas la felicidad, te haces desdichado; así es nuestra naturaleza. Deseando algo sólo estás constatando que no lo tienes.

La capacidad para ser feliz ya está en tu interior. Lo único que tienes que hacer es ejercitar tu músculo de las emociones positivas, de esa manera logras percatarte de que no tienes que llegar a ningún sitio, no tienes que conseguir nada: la felicidad está ya en tu interior.

Entonces, ¿Cuál puede ser el camino adecuado? Evidentemente, ninguno que se centre en lo exterior. Ningún logro, hito, reconocimiento o posesión te hará feliz. La Senda conduce al interior, no al revés.

No quiero extenderme más con las explicaciones… ¡Se supone que esto es una guía práctica! En fin, allá vamos. Agárrate fuerte.

 

El procedimiento

Dedica un momento a decidir dónde vas a meditar. Ha de ser un sitio silencioso y con poca iluminación, si te es posible. Aunque lo más importante sería que reservaras ese rincón únicamente para meditar y nada más, y que siempre que puedas lo hicieras allí.

Si tienes un lugar en el que te sientes cómodo y que sólo usas para la meditación, es mucho más fácil sentirte animado para una sesión. No subestimes este paso, vale la pena.

Durante tu sesión de meditación de la bondad tienes que estar plenamente concentrado. Evita la música o el ruido de fondo excesivo. Si hay más gente en el lugar donde vas a hacerlo, comunícales que no te molesten para evitar interrupciones.

 

 

Preparación

Bien, una vez elegimos el lugar, siéntate cómodamente, con la espalda erguida y sin apoyarla en un respaldo. Puedes sentarte en el suelo, en una silla… donde quieras, con la condición de que estés cómodo y estable.

Ahora harás un escaneo corporal.

Suena raro, pero es muy sencillo. Mientras estás sentado, respira profundamente un par de veces para relajarte. El objetivo del escaneo corporal es centrar tu atención en cada parte del cuerpo, una por una, y relajándolas al máximo a medida que vas pasando por ellas. Puedes utilizar tu respiración, relajando cada zona en cada espiración.

Empieza por tu cabeza, y ve bajando por el cuello, brazos, manos… Luego sigue por el torso, el vientre, la ingle… Y continúa bajando hasta los pies. Tómate unos segundos en cada zona. No estás en una carrera, haz el esfuerzo consciente por relajar todo tu cuerpo.

Para finalizar el escaneo, lleva tu conciencia a todo tu cuerpo al mismo tiempo, y realiza un último ciclo de respiración. Deberías sentir que te has hecho más pesado.

Estás relajado. Podemos empezar.

 

 

El mantra

La palabra mantra te puede sonar algo mística, pero en realidad es muy simple. Consiste en una frase —o serie de frases— que repetiremos durante la sesión y que usaremos para evocar emociones positivas.

La gente tiende un poco a obsesionarse con este tema:

¿Cuál es la frase exacta que tengo que repetir?
¿Está bien que lo diga de esta forma?
¿Y si cambio esto por lo otro?

 

El mantra no es e inamovible. Su cualidad principal tiene que ser que tenga verdadero significado para ti; que te sientas cómodo con él. Éste es un ejemplo de un mantra sencillo y efectivo:

 

Que yo sea feliz.
Que yo esté bien.
Que me vea libre de sufrimiento.
Que pueda encontrar siempre el éxito.

 

¿No es muy difícil, cierto? Aunque, como digo, puedes modificarlo si sientes que así va a tener más influencia en ti. Podrías añadir:

Que pueda yo estar bien, contento y en paz.
Que no experimente ninguna dificultad.
Que no sufra ningún daño.

 

Experimenta con varios si quieres. No hay una fórmula secreta. Encuentra el mantra que mejor funcione para ti, aunque es mejor si no lo haces demasiado largo. Con 4 o 5 frases es suficiente.

Puedes acompañar el mantra con la respiración, sincronizando cada ciclo respiratorio con cada frase, o como mejor lo sientas. A la hora de repetir el mantra, ten en cuenta lo siguiente:

  • Siente de verdad lo que estás diciendo. No repitas el mantra una y otra vez como si fueras un loro. Concéntrate, sumérgete en él; hazlo de manera consciente. Repetirlo de forma mecánica no te va a ayudar.
  • Puedes hacerlo en voz alta (si quieres). Para algunas personas tiene más efecto si repite el mantra en voz alta. Repetiré lo que digo siempre: experimenta.
  • Acompaña el mantra con pensamientos positivos. Mientras diriges el mantra hacia ti mismo por ejemplo, puedes pensar al mismo tiempo en aquellas cualidades que sobresalen en ti. No intentes henchir tu ego: el objetivo es tomar conciencia de nuestros puntos fuertes, así que sé sincero.
  • Ten paciencia. Habrá días que te será difícil evocar sentimientos positivos, hacia ti mismo o hacia quien sea. Ten en cuenta que esto puede suceder con frecuencia al principio. No desesperes. El músculo de la bondad se fortalece con el tiempo. No juzgues tu sesión o tus pensamientos. Simplemente toma conciencia de ellos, déjalos ir y vuelve a concentrarte en tu mantra.

 

 

Hacia ti mismo

Justo después de realizar el escaneo corporal y de haberte asentado y relajado, empezarás a repetir el mantra, dirigiéndolo hacia ti, como en el ejemplo de arriba. Te podría quedar así:

Que yo pueda estar bien, contento y en paz.
Que me vea libre de sufrimiento.
Que no experimente ninguna dificultad.
Que pueda encontrar siempre el éxito.

 

Recuerda sentir lo que estás diciendo. Puede parecer algo egotista repetirse esto a uno mismo, pero lo cierto es que el primer escalón siempre somos nosotros mismos. Si no eres capaz de ser bondadoso contigo mismo, no podrás serlo con nadie más.

Sé sincero cuando repitas el mantra y no tengas vergüenza en evocar esos sentimientos hacia ti mismo. Ve a tu ritmo: repite las cuatro frases intentando sentir de verdad lo que dices. Respira y vuelve a repetirlas, sin prisa pero sin pausa.

 

 

Hacia tus seres queridos

Ahora vamos a dirigir nuestro mantra a las personas más cercanas a nosotros. Quizá este grupo sea el que más facilidad brinda. ¿Quién no querría desearle lo mejor a sus seres más queridos?

Intenta no pensar en mucha gente al mismo tiempo. Te verás más concentrado en lo que dices si eres más concreto. Puedes pensar en tus padres, en un amigo muy cercano, en tus hermanos… También puedes variar cada día, así que tranquilidad. ¡Aquí tenemos amor para todos!

Manteniendo la estructura del mantra, deberías repetir algo como:

Que mis padres puedan estar bien, contentos y en paz.
Que se vean libres de sufrimiento.

Que no experimenten ninguna dificultad.
Que puedan encontrar siempre el éxito.

 

En el caso de que dirijas tu mantra a un amigo:

Que él/ella pueda estar bien, contento/a y en paz…

 

Y así sucesivamente. Recuerda seguir las recomendaciones generales que te di arriba.

 

 

Hacia alguien neutral

La cosa empieza a complicarse. Ahora apuntaremos nuestra bondad y sentimientos positivos a alguien que no conozcamos.

Puede ser la dependienta de la panadería, el chico de aquella tienda de perfumes… La condición es que no tengas una conexión con esa persona.

Si al principio te parece complicado encontrar algo con lo que sentir una conexión positiva con desconocidos, recuerda: todos queremos ser felices y dejar de sufrir.

Si no se te ocurre nada, puedes usar ese punto en común que tenemos todos. Al fin y al cabo, todos luchamos por alcanzar la misma meta.

 

 

Hacia una persona difícil

Esta es la fase más complicada de todas. Después de todo ¿Quién quiere desear progreso y felicidad a sus enemigos? Parece no tener mucho sentido.

No obstante, esta fase otorga las mejores recompensas. Recuerda que, aunque esa persona sepa que no te cae especialmente bien, eres tú el que se lleva las emociones a casa. Solo tú llevas la carga; y puede que a la otra persona le molesten tus sentimientos hacia ella, pero no le quitarán el sueño tanto como a ti.

Empatizar con nuestros enemigos es una señal de sabiduría: de la capacidad de ver más allá de las diferencias superficiales. De este modo uno se percata de que a veces exagera las cosas. Esta etapa de la meditación nos ayuda precisamente a esto.

No tienes que empezar por la persona que más odias en este mundo. Si has acumulado tanto odio hacia alguien, eso es una total desgracia, pero puedes empezar con otras personas más fáciles primero.

 

Hacia el mundo entero

Por último, reúne a todas las personas de las etapas anteriores en un círculo imaginario, incluyéndote a ti.

Ahora envía tus pensamientos de bondad hacia todos —de nuevo, incluyéndote a ti— de la misma manera:

Que podamos todos estar bien, contentos y en paz…

 

Tal vez notes que tienes un favorito en tu círculo. Bien, pues el objetivo es sentir hacia todos lo mismo que sientes hacia esa persona.

Cuando lo consigas, vete expandiendo el mantra, incluyendo a más y más personas. Puedes empezar por los amigos de los presentes en el círculo, luego por todas las personas de tu vecindario… sigue así hasta que hayas enviado tus energías positivas al mundo entero.

¡Lo has conseguido!

Para terminar, finaliza tal como empezaste: céntrate brevemente en ti de nuevo. Recuerda que eres el primer escalón hacia la bondad. Ahora puedes realizar tres respiraciones profundas mientras llevas tu atención a la habitación donde te encuentras, lentamente regresando a la realidad.

 

 

Dudas frecuentes

La meditación metta no es señuelo que usamos para autoengañarnos. No se trata de suprimir los pensamientos negativos a golpe de mantra. Porque en realidad, nada se suprime.

El objetivo de la meditación metta es entender que todo está relacionado, conectado. Es nuestro ego lo que nos separa, la percepción del “yo”. Ejercitando el músculo de la bondad a través de la meditación metta, nos damos cuenta de que el ego es una ilusión. No hay “yo”, “mi” o “mío” al que aferrarse. Podemos tenerlo todo si primero renunciamos a ese todo.

Cuando se entiende esto, no se eligen los pensamientos positivos sobre los negativos: simplemente, no hay pensamientos negativos que elegir. Nuestro auténtico ser empieza a florecer.

¿Qué problemas puedo llegar a tener?

Quizá, la falta de concentración sea el más molesto al principio. Si no tienes ninguna experiencia meditando, es probable que tengas que devolver la atención al mantra más de una vez durante la sesión. No te preocupes: no juzgues la calidad de tu práctica. Si te distraes, simplemente devuelve la atención. Ya se irá fortaleciendo con el tiempo.

El aburrimiento también es bastante común al principio. Por lo general no estamos acostumbrados a sentarnos, calmarnos y dedicar unos minutos a sentir amor por los demás. Estar motivados puede ayudarte a coger inercia al principio. Sumérgete en el mundo leyendo, por ejemplo, blogs de meditación o psicología positiva (¡como este!).

La incomodidad o algunos dolores o entumecimientos pueden aparecer si empiezas a alargar tus sesiones. Si eres propenso a que este tipo de molestias aparezcan, podrías hacer unos estiramientos antes de la sesión. A más duraderos sean, más efectivos serán; aunque siempre intenta buscar una posición en la que estés lo más cómodo posible.

El sueño es tu peor enemigo cuando meditas. Puedes evitarlo haciendo un poco de ejercicio ligero antes de la sesión (los estiramientos sirven), tomar una ducha o incluso meditar con los ojos abiertos. Asegúrate de que tu espalda está recta y se sustenta por sí sola y evita meditar después de las comidas, ya que es mucho más fácil que aparezca en esas horas.

 

 

¿Cuánto tiempo debería meditar?

Es de sentido común pensar que a más tiempo medites, más efectivo será, pero esto no es del todo cierto. La sesión más efectiva será la que tú y solo tú necesites en ese momento. No por intentar meditar 1 hora al día desde el principio notarás resultados más rápido.

Empieza con poco. Progresa cuando estés cómodo.

Puedes empezar dedicándole 1-2 minutos a cada fase, con lo que tendrías una sesión de entre 5 y 10 minutos. Concéntrate en la práctica en sí, en el mantra, en evocar sinceramente esos sentimientos. No en el reloj.

Con el tiempo podrías acabar teniendo sesiones de 20 minutos, lo cual está muy bien. ¡Pero nadie te lo impediría si quisieras meditar más tiempo!

 

¿Con qué frecuencia medito?

Si no te lo tomas en serio desde el principio, ni te molestes en empezar. La meditación debe hacerse diariamente. No te servirá de nada que medites de forma esporádica y sin ningún tipo de constancia.

Busca un hueco en tu agenda que suelas tener libre. Bastaría con que te despertaras un poco antes y meditaras nada más levantarte (yo encuentro que la mejor hora para meditar es esta). No te vas a morir si por lo que sea un día te ha sido imposible meditar, pero prioriza la constancia por encima de todo.

 

Para ir concluyendo…

Menos mal que quería ir al grano… En fin, no he sido ni demasiado extenso ni demasiado breve. Para contar lo que he querido contar, la longitud es exactamente la adecuada; ni una palabra más, ni una menos.

Antes de irme, Antoni, me vas a permitir que deje a tus lectores con un último consejo…

 

Diario de la gratitud

Al igual que la meditación no debe interrumpirse de su frecuencia diaria, las intenciones bondadosas no deben interrumpirse cuando uno termina su sesión. Llevar un diario de la gratitud es el perfecto complemento a esta práctica: te sumerge mucho más en la intención de la metta bhavana y te hace mucho más agradecido.

Es cierto que Antoni ya ha hablado en el blog de este concepto, pero de tanto que ha escrito habrá gente que no ha tenido la oportunidad de leer sobre ello 🙂

El método que sigo yo es muy sencillo:

  • Después de despertarte, escribe 3 cosas por las que estás agradecido. Puede ser desde lo más significativo a lo más banal. Especialmente lo banal; cualquiera nota los grandes acontecimientos, ¿Eres consciente de las pequeñas maravillas de tu vida?
  • Justo antes de acostarte, escribe 3 cosas buenas que hayan sucedido ese mismo día. Por muy pequeños que sean los detalles que escribas, uno se va a la cama con el sentimiento de gratitud, en lugar de con todos los problemas que has ido acumulando. Y créeme: marca la diferencia.

Y nada más, querido lector. Si bien lo políticamente correcto es que te dé las gracias por leerme, esto es por ti; es tu camino. Sí que te doy las gracias por aportar tu granito de conciencia a este mundo devastado por su contrario.

Te deseo todo lo mejor, ¡Buena suerte en la Senda!

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Cómo eliminar pensamientos negativos repetitivos

¿Podemos evitar “rayarnos”?  ¿Es posible eliminar pensamientos negativos, pasar a tener más pensamientos positivos y por tanto estar menos preocupados?

Este es un tema que interesa al 99% de personas, ya que es algo que proporciona no pocos problemas si no sabemos llevarlo. Y que nos da muchas alegrías a nivel de equilibrio psicólogico cuando nos ponemos manos a la obra.

En bastantes entradas de mi blog podrás encontrar material para poder “dominar” estos pensamientos. Primero en el vídeo siguiente respondemos a estas cuestiones y además conocemos testimonios de personas de la calle para ver qué estrategias desarrollan ellos:

Como pudiste ver en el vídeo al final explico dos formas de abordar el problema, que se llaman distracción y discusión.

Estrategias para eliminar los pensamientos perturbadores.

La distracción suena bastante a lo que la  palabra nos indica. Es una  estrategia a corto plazo que todos hemos utilizado seguramente en más de una ocasión. Aquí sustituimos el pensamiento que nos “raya” por otro más placentero, creativos, o neutral. Y esto suele ser vía de alguna actividad que sabemos que nos hace bien:: hablar con alguien, escuchar música, comer algo que nos gusta, cambiar de lugar en el que estamos…

La discusión es una estrategia que cuesta un poco más, y más a largo plazo. Pero más eficaz. Consiste en enfrentarnos directamente al pensamiento perturbador, cuestionarlo, analizarlo objetivamente y finalmente proporcionar alternativas.

Las diferentes formas de terapia cognitiva van orientadas a ello, y te animo a probar, a conocerlas un poco más y ver cuáles son sus puntos fuertes y beneficios.

En la web de Egoland, proyecto con el que llevo colaborando desde 2012, encontrarás mucho más material sobre habilidades sociales y psicología aplicada.

Además, te animo a leer allí todos los artículos que he escrito allí sobre Psicología Positiva, relaciones personales, seducción y más temas interesantes

¡Finalmente, comenta y comparte el vídeo si te ha gustado!

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Ábrete a la curiosidad y a nuevas experiencias

Estos nuevos artículos en mi blog sobre las fortalezas personales y cómo potenciarlas al máximo, están inspirados en el trabajo de los profesores Tayyab Rashid y Afroze de la Universidad de Pennsylvania. En su original en inglés, exponen cómo trabajar las fortalezas a partir del cuestionario VIA.

Vamos con la Curiosidad [intereses, búsqueda de novedades, apertura a la experiencia], de la familia Sabiduría y conocimiento. ¡Para conocer todas las familias de fortalezas dale al enlace!

La curiosidad se interesa por todas las experiencias en curso. Se involucra activamente en el reconocimiento y en el desafío en la búsqueda  de nuevos conocimientos, así como en la apertura a nuevas experiencias.

www.antonimartinezpsicologo.com

Esta es la fuerza que impulsa a las personas a hacer nuevos descubrimientos y a explorar los límites del conocimiento humano. ¿Pasamos a conocerla un poco mejor?

Películas: Cielo de Octubre (1999) y Amelie (2001).

Maneras de estimular la curiosidad:

1. Busca tareas en las que se te demande adquirir nueva información diaria, tales como el periodismo, la investigación, la enseñanza, etc.
2. Amplia tus conocimientos en un área de interés a través de libros, diarios, revistas, televisión, radio o Internet, durante media hora, tres veces a la semana.
3. Asiste a una función / conferencia /  o coloquio que organice alguien de una cultura distinta a la tuya.
4. Encuentra a una persona que comparta algún área de tu interés y aprende cómo él / ella aumenta su pericia en esa área.
5. Come alimentos de una tradición gastronómica diferente, explora su contexto cultural y toma conciencia de lo que piensas sobre todo ello.
6. Conéctate online con una persona de una cultura diferente y pase al menos una hora, dos veces al mes para aprender sobre su cultura y hablarle de la tuya.
7. Haz una lista de lo que desconoces todavía acerca de tu tema de interés favorito.
8. Prueba cosas que desafíen tus conocimientos y habilidades ya existentes.
9. Visita al menos una nueva ciudad, estado o país anualmente.
10. Identifica aquello que ha disminuido tu curiosidad en un área determinada y busca  tres formas nuevas de rejuvenecerlo.
11. Involúcrate  en experiencias de aprendizaje más abiertas y diferentes (por ejemplo, en la elaboración de helados, en física y química o tomar clases de yoga, para entender  los diferentes grupos musculares).
12. Explora los procesos de la naturaleza, durante al menos una hora semanal, sea visitando un bosque, un parque, una corriente de agua, un huerto, etc.

La curiosidad y estimularla frecuentemente no sólo nos aporta nuevas experiencias, si no también nuevos conocimientos, sensaciones, emociones, conocer gente nueva, aumentar nuestra autoestima… ¿Compartes con nosotros tus ideas al respecto? ¡Te leemos!

Antoni

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13 cosas para recordar cuando la vida se pone difícil

Todos somos capaces de sobrevivir a las malas circunstancias, incluso cuando estamos en etapas muy complicadas. El secreto de todo esto se centra en tener una buena actitud, afrontándolo de forma positiva y efectiva. ¿A qué pensabas que era más difícil?

A continuación, te proponemos una serie de consejos para que sepas afrontar la vida de una forma asertiva y positiva.

13 cosas que intento recordar para superar los momentos de bajon

  1. Cambia si está en tu mano y acepta las cosas si no puedes cambiarlas

Nos sentimos tristes cuando nos resistimos a aceptar cómo son las cosas en la realidad. Si sabes que puedes cambiar algo, aunque sea un detalle, ¡hazlo! ¡Actúa cuanto antes! Pero si esa situación es de fuerza mayor, como una enfermedad, tienes dos alternativas: aceptarlo y seguir adelante con fuerza o amargarte y obsesionarte con esa situación.

  1. Tu peor enemigo eres tú

Ten en cuenta que en la mayoría de ocasiones nosotros mismos, somos nuestro peor enemigo. La propia perspectiva influye mucho en la felicidad de cada uno. Si piensas que algo es un problema, entonces todos tus esfuerzos y pensamientos serán negativos, pero si crees que puedes aprender de ello, dejará de evocarte este tipo de sensaciones.

  1. Si quieres que el mundo cambie, empieza primero a cambiar tú

Otro de los puntos a tener en cuenta es que el mundo que nos rodea es un claro reflejo de nuestro interior. ¿Hay a tu alrededor personas con vidas muy caóticas y estresantes? ¿Se sienten caóticas en su interior completamente o en parte? Sí, seguramente así sea. Nos gusta pensar que si cambiamos la situación, esta nos cambiará a nosotros, pero la realidad es que es totalmente a la inversa. Primero tenemos que cambiar nosotros para que el resto del mundo también esté dispuesto a hacerlo.

  1. Si te equivocas y fracasas, no lo tomes como una derrota, sino como una oportunidad de aprendizaje

Debes comenzar a eliminar de tu vocabulario la palabra “fracaso”. Además, debes tener presente que la gente exitosa no ha salido de la nada, antes de llegar a la cima han fracasado varias veces y soportado muchas dificultades. Incluso Thomas Edison comentó: “no fallé al inventar la ampolleta, solo encontré 99 maneras que no funcionaron correctamente”. Toma tus supuestos “fracasos” como pasos que te aproximan hacia esa meta final.

  1. Elimina de tu cabeza el “y si…” y piensa que las cosas suceden por algo

Aunque te parezca difícil de creer, es totalmente verdad. Por regla general, cuando echas la vista atrás, hacia tu pasado, serás capaz de ver por qué era necesario que eso precisamente no saliera adelante. Puede ser que ese trabajo que querías y no terminaste de conseguir, te hubiera quitado más tiempo para estar con tu familia, pero que el que sí lograste sea más flexible. Ten fe y piensa que las cosas suceden cómo deberían ser.

  1. Aprovecha el aquí y ahora

Ten claro que el momento presente nunca volverá a suceder otra vez. Siempre hay pequeños detalles del día que valen la pena, ¡así que no dejes que se pasen por alto! Pronto será tan solo un recuerdo. Incluso los momentos más duros de nuestra vida pueden terminar viéndose como algo positivo cuando los recordemos en un futuro. Esto me recuerda a la canción country de Trace Adkins, que dice: “Vas a perder esto, vas a querer esto de vuelta. Vas a desear que estos días no hayan pasado tan rápido. Puedes no saber esto ahora, pero te lo vas a perder.”

  1. Equilibra tus emociones

Muchas personas viven el día a día con una mente restringida. Se caracterizan por querer alcanzar un deseo determinado, pero cuando no lo consiguen, sus emociones se centran en la negatividad. Intenta tener una mente independiente en su lugar. Esto quiere decir que cuando realmente quieras conseguir algo, debes ser feliz si puedes o si no. Es importante que tus emociones se mantengan estables para superar los momentos de bajon.

El equilibrio emocional depende también de nuestros buenos recuerdos

El equilibrio emocional depende también de nuestros buenos recuerdos

  1. Enfréntate a tus miedos

Aunque no lo creas el miedo puede ser un gran aliado y una gran fuente de inspiración para que logres tener éxito. Por ejemplo, cuando estudiaba en la universidad, odiaba tener que hablar en público – uno de los 3 temores principales de las personas. Sin embargo, a día de hoy ese miedo por fin lo he superado. Me sigo poniendo nerviosa, pero ya he perdido mi sentido del ridículo. Enfrentarte a esto solo requiere de superación y constancia.

  1. Ser feliz cuesta muy poco

Cada vez son más las personas que restringen su felicidad, impidiéndose disfrutar del día a día, aunque muchas veces tampoco saben cómo divertirse. Algunas incluso son adictas a sus problemas y momentos caóticos, tanto que ni siquiera saben quiénes son sin ellos. A partir de este momento, ¡date el placer de ser feliz! Aunque tan solo sea media hora al día, es fundamental que te centres en lo bonito de la vida y no en su complejidad.

  1. Las comparaciones son odiosas

Normalmente lo hacemos con personas superiores a nosotros, pero ¿qué sucede si no eres igual que Angelina Jolie? Nada. Todos somos únicos y diferentes. Piensa que siempre habrá alguien en mejor situación que en nosotros, pero también en peor, así que deja de focalizarte en este punto.

  1. Deja el victimismo de una vez

Sal del camino que tienes establecido. Ten presente que eres víctima de tus propios pensamientos, actos y palabras. Ninguna persona “te hace” ser algo. Tú eres el creador de tu propia experiencia con el mundo. Asume tu responsabilidad y sé consciente de que puedes salir realmente de las dificultades en vez de hundirte cada vez más en ellas. Deja a un lado esa mentalidad de víctima y esfuérzate por alcanzar el éxito.

  1. Las cosas pueden cambiar, ¡y lo hacen!

Muchas veces cuando nos encontramos con una situación mala, pensamos que no vamos a poder salir, que nada cambiará. Sin embargo, la realidad es que nada es permanente, así que deja de pensar de esta forma. Tú tienes que realizar alguna acción con el fin de que todo cambie. No va a suceder de la noche para la mañana.

  1. Si pones de tu parte, todo es posible

Todos los días suceden reales milagros. Confía: todo termina pasando con el tiempo. Solo tienes que ser capaz de creer y pensar que un día u otro, sucederá. Una vez lo logres, habrás ganado la gran batalla.

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben

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Que es el crecimiento personal: 7 principios clave para que no pierdas el tiempo


¿Qué es el crecimiento personal?
En ocasiones pienso en si en una conversación debo decir que parte de mi trabajo se orienta al crecimiento personal. Técnicamente ahora los psicólogos que hacemos terapia debemos decir que somos “psicólogos generales sanitarios”.

Sin embargo, en lo personal me sigo sintiendo más identificado con poder ayudar a los demás a crecer, o como dice la Psicología Positiva, a florecer según lo expuesto en el último libro de Martin Seligman.

Lo que sucede es que el término está siendo tan utilizado hoy día que es fácil confundirnos. Por un lado, que se utilice bastante es bueno, ello indica un interés generalizado acerca del mismo.

Por otro, nos lleva a tener que matizar qué es el crecimiento personal para no perdernos.

El crecimiento personal engloba muchas disciplinas desde la psicología, salud, psiconeuroinmunología, espiritualidad, técnicas new age… Por supuesto hay unas que nos servirán mucho, otras menos y algunas que van a fallar más que una escopeta de feria. Un matiz importante: algunas nos aprovecharán más que otras según lo que queramos trabajar o según el momento de nuestra vida en que nos encontremos.

Es bueno probar para sacar nuestras propias conclusiones. A mi siempre me ha gustado probar herramientas nuevas; ahora bien, con cabeza.

Sin embargo, pensando en qué tendrían en común diferentes intervenciones que he visto como válidas, aquellas técnicas, aproximaciones o intervenciones que en mi opinión funcionan mejor guardan una serie de principios comunes que respetan y que nutren. Trata de encontrarlos en los profesionales o centros a los a que recurres, y si no ves que se siguen, mi consejo es que te vayas.

Estos principios nos pueden servir como una orientación para escoger una técnica u otra, un profesional u otro. Aquellas y aquellos que los respeten irán por buen camino ya que tendrán una profunda y respetuosa consideración del ser humano. Primero introduciré una breve explicación del principio y a continuación lo uniré con el encontrar lo que nos conviene y que puede ayudarnos.

¡Abro el debate y espero comentarios y aportaciones más abajo! Vamos pues a detallar qué es el crecimiento personal y sus siete principios clave.

Principio 1. Hay etapas en las que es preciso actuar activamente y otros en los que decidimos actuar inactivamente.

Si bien es en la acción activa donde encontraremos el cambio, lo segundo también es importante y significa que consciente y deliberadamente decidimos ser pacientes y esperar un mejor momento para actuar.

Así, haremos uso de las condiciones de lugar adecuado, tiempo o momento correcto y gente idónea. No es una excusa para permanecer pasivos si no que se basa en la voluntad de hacerlo bien.

En crecimiento personal, el profesional o la disciplina respetará los tiempos de la persona. Animará a hacer pero no presionará para ello, ya que esto es altamente improductivo.

Haz un taller si ves que es tu momento y lo decides libremente, si te insisten demasiado… piensatelo.

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Principio 2. Asumir la responsabilidad de nuestras acciones (activas o inactivas) nos hace libres.

Esta responsabilidad personal equivale también a “actuar con responsabilidad”. Ser conscientes del alcance de nuestros actos; aceptar incluso que si el resultado no es el esperado, somos únicamente nosotros quienes debemos corregir, modificar, rectificar los hechos. Somos los únicos responsables de nuestra propia vida.

En el ir entendiendo mejor qué es el crecimiento personal este principio es clave. No confíes en soluciones mágicas que te quitan responsabilidad sobre tu propia vida. Cambiar lleva un esfuerzo, no necesariamente sufrimiento, pero sí poner mucho de nuestra parte.

Olvida las soluciones que prometen mucho haciendo muy poco y asume la responsabilidad personal de tu cambio.

Principio 3. El bienestar personal es sinónimo de equilibrio.

Equilibrio entre nuestra parte física, psicólogica y espiritual y la atención que dirigimos hacia cada parte. Los problemas psicológicos, físicos o sociales comienzan cuando prestamos una atención exagerada hacia unos de estos aspectos y descuidamos el resto.

Lo mismo en quien recurrimos. Pon tu confianza en aquella persona que proyecte equilibrio. Personalmente no me interesaría tanto un entrenador personal físico que tuviera poco interés en un desarrollo mas integral de la persona. O un gurú espiritual que descuidara su cuerpo por completo.

Esa persona no tendrá que ser perfecta, pero si que te de la sensación de que puede ayudarte desde una personalidad estable.

Crecimiento personal

En crecimiento personal, que no te den gato por liebre. Ten sentido común.

Principio 4. El ser flexibles en nuestro comportamiento y en nuestra conducta evita que nos estanquemos.

La flexibilidad no es dejarse llevar por las circunstancias. Esta es una cualidad que permite doblarse cuando lo conveniente es doblarse, y estar erguido cuando es lo necesario. Bien conocida es la metáfora del árbol que mas resistencia tiene a las tormentas; este no es el de tronco más grueso o ancho, si no el más flexible.

A ello quiero añadir que, teniendo en cuenta los principios de crecimiento personal anteriores, te permitas probar y no te estanques.

Aquí hay una frase que me parece maravillosa:

En veinte años estarás más molesto con las cosas que no hiciste que con las que hiciste. Así que cruza las lineas. Navega más allá de la tranquila bahía. Coge los vientos más intensos. Explora, sueña y descubre” (Mark Twain).

Principio 5. Si tu no lo haces, otros controlaran tu propia vida por ti.

Recibimos constantes estímulos por parte de los medios de comunicación y de la publicidad sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que es deseable o no. Igualmente podemos referirnos en vez de a ese círculo social amplio al más cercano, como nuestra familia o amigos.

Hasta que la persona no decida concederse la libertad emocional de ser ella misma y cortar con muchas influencias de la sociedad, no podrá tener por completo el control de su vida.

Un buen guía, o un buen grupo en un taller de crecimiento personal (meditación, mindfulness, autoestima, etc.) puede ser clave a tal respecto. En el término medio está la virtud; aprovechar las ventajas del grupo sin depender de él es una alternativa que puede ser genial.

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El trabajo grupa ayuda a que individualmente todo nos resulte más sencillo

Principio 6. Lo que da forma a nuestra personalidad no es lo que hacemos de vez en cuando, si no lo que hacemos de forma consistente y sistemática.

La repetición y la persistencia acaba siendo la clave del éxito. El cerebro se acostumbra a los cambios con cierta rapidez pero es necesario insistir mientras tanto en la práctica.

Somos animales de hábitos e igual que adquirimos hábitos malos (fumar, comer en exceso, criticar por criticar) podemos adquirirlos buenos (nadar tres veces por semana, comer abundante fruta y verdura, adquirir un estilo de comportamiento asertivo, etc.).

De nuevo aquí te animo a que confíes en todo aquello que te invite a desarrollar hábitos. Los hábitos no son automáticos, si no que en entender bien qué es el crecimiento personal saldrás ganando seguro al introducirlos en tu día a día. Te animo aquí a leer este artículo: cómo ser más flexible y adaptarse a los cambios.

Principio 7. Tú eres tu propio maestro.

En nuestro crecimiento personal el camino es acabar siendo nuestros propios maestros. Por supuesto podremos seguir escuchando opiniones, pero en un estadio de desarrollo personal alto es nuestra opinión y nuestro impulso los verdaderamente importantes.

El criterio en este principio que te va a ayudar es el de encontrar humildad en tu guía, maestro o terapeuta.

Una vez conocidos estos principios generales que nos servirán de guía, pasemos a fijarnos en aquellas causas que en el pasado puedan habernos llevado a provocarnos infelicidad (¡recordemos la importancia de desaprender lo aprendido!). Y por otro lado a sacar por nosotros mismo todo lo que nos llevó a estar bien.

Desarrolla tus propios recursos, sé creativo y como decía Buda “Enciende tu propia luz”.

¿Quieres comentarnos tu experiencia en crecimiento personal? ¿Te pones manos a la obra con nuestra ayuda: servicio de crecimiento personal.

¿Qué opinas de los principios aquí desarrollados? ¡Tus comentarios le dan chispa al artículo!

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Evita la dependencia emocional.


¿Soy dependiente emocionalmente?
 Este pensamiento probablemente muchas de las personas que leáis el blog lo habréis tenido. Y todos podemos haberla experimentado en algún momento de nuestra vida. La pareja es en donde más fácilmente podemos verla, pero también en otro tipo de relaciones afectivas, como relaciones pasajeras, amigos o la familia. En este artículo quiero compartir contigo algunos puntos importantes para evitar la dependencia emocional y desarrollar relaciones más sanas y equilibradas.

Dependemos afectivamente de los demás cuando sentimos que cedemos en demasía, que nuestro estado de ánimo viene ligado en exceso a la otra persona o cuando en el vínculo que nos une somos nosotros quienes solemos salir perdiendo, a la hora de ceder o de sacrificar cosas que para nosotros son importantes emocionalmente.

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¿Dependes emocionalmente de tu pareja?

“Ella cambiará”, “Los malos momentos son compensados por los buenos que a veces se dan” o “Cuando él está bien, yo estoy bien” pueden ser signos de dependencia emocional. ¿Te sientes identificado con estas frases?

A continuación, te presento una serie de afirmaciones. Determina si te ves reflejado con cada una de ellas y en qué grado (estableciendo un número del 1 al 5 para cada afirmación, siendo 1 el nivel menor y 5 el mayor).

  1. Mi forma de amar es tan entregada que me hace daño
  2. Cuando estoy soltero/a y no tengo a ninguna persona en quien pensar, me siento muy mal.
  3. Siento que no podría ser feliz si mi pareja mi dejara.
  4. Siempre he sido quien ha amado más en todas mis relaciones.
  5. Me cuesta tomar una decisión si mi pareja no la aprueba.
  6. En mi vida nunca he estado solo/a, he enlazado una relación amorosa con otra.
  7. Me siento incapaz de cortar una relación, incluso aunque no me encuentre a gusto.
  8. Frecuentemente cedo a mi pareja la responsabilidad de tomar las decisiones que nos incumben a los dos.
  9. Idealizo muy fácilmente a las personas de las que me enamoro.
  10. Siempre he pensado que “el amor puede con todo”.
  11. Si no sé lo que está haciendo mi pareja a lo largo del día, siento ansiedad.
  12. Estar con mi pareja implica mucho sacrificio y esfuerzo, pero merece la pena.
  13. Tengo mucho miedo a que mi pareja me abandone.
  14. La vida no tendría sentido para mí si me quedara solo/a.
  15. Desde que estoy con mi pareja, he dejado bastante de lado otros círculos sociales.

Si te sientes fuertemente identificado con la mayoría de las anteriores afirmaciones, es posible que tengas cierta tendencia a depender emocionalmente de tus parejas sentimentales.

Cómo evitar la dependencia emocional.

Los siguientes puntos te van a proporcionar una guía clara para prevenir y minimizar este tipo de dependencia.

 Date cuenta de tus prioridades.

Pregúntate de manera sincera qué es lo que quieres y de qué forma lo quieres. Puede haber viejas ideas que ya no te sirvan, cosas que aprendiste o que “heredaste” de tu familia. Si notas que dependes emocionalmente, puede que tu prioridad ahora no sea tener pareja o mantener esa amistad que ya no te llena, y sí tu bienestar emocional. Replanteate lo que te dijeron y lo que interiorizaste.

Recuerdos del pasado, sueños de futuro.

Quizás cuando éramos pequeños o adolescentes fuimos creyendo en que necesitábamos a alguien más fuerte o con más experiencia cerca de nosotros para estar bien. Obviamente poder recurrir a personas con estas características nos va a beneficiar. Pero no son imprescindibles para arreglárnoslas en la vida. Imagina qué tipo de personas quieres a tu alrededor en el futuro.

 Tus puntos fuertes.

Valórate y reconócete como persona valiosa y especial. Este punto es tan importante que excede el contenido de este artículo, por ello te presento aquí algunos artículos donde desarrollo a fondo este tema: Personalidad atractiva y carismática.

Evitar la dependencia emocional es posible partiendo de los puntos anteriores y con una dosis de trabajo personal imprescindible. No se trata de pasar de los demás, si no de darles la importancia precisa en nuestras vidas y de tender a ser autónomos emocionalmente.

Seguramente este sea uno de los mejores favores que podemos hacernos a nosotros mismos y a nuestro futuro, y así evitar la dependencia emocional ¡Un positivo abrazo!

 Antoni

 pd.-¿Quieres seguir trabajando en tu independencia emocional? Te recomiendo Terapia para Superar una Ruptura. También puedes comentar aquí abajo o escribirme en Contacto. 

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Entrena tu asertividad: ocho consejos prácticos para ser más asertiv@

En esta ocasión tenemos la participación en el blog de Estefanía Mónaco, Psicóloga Sanitaria, colaboradora en la web El Portal del hombre, con experiencia en trastornos de la conducta alimentaria, apasionada de todo lo que tenga que ver con la Psicología. En este artículo nos explica cómo ser más asertivos:

Antoni Martínez. Psicologo en Valencia y online.¿Sueles expresar tus pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades a los demás? ¿Defiendes tus derechos con firmeza? ¿Sabes recibir y formular críticas y elogios? ¿Haces valer tu opinión? ¿Sabes decir “no”? Si no lo tienes del todo claro… ¡es posible que necesites trabajar tu asertividad!

Personas agresivas – Personas Pasivas – Personas Asertivas

Imagina una línea en la que, en un extremo, están las personas agresivas. Son aquellos que reaccionan de forma violenta en situaciones tensas, manipulan su entorno en su favor, imponen su opinión y sus deseos infravalorando los de otros… suelen conseguir lo que quieren, pero a costa del bienestar de los demás.

En el otro extremo de la línea, están las personas pasivas: evitan el conflicto, se dejan llevar por el grupo, se muestran sumisos y acatan las decisiones ajenas, callando sus verdaderas opiniones y deseos para no generar disputas. Ninguno de estos dos extremos es sano. Pero existe un punto intermedio: la .

Alguien asertivo es aquel que expresa sus necesidades de manera amable, franca y directa. Confía en sí mismo y reconoce su propio valor, pero no menosprecia la opinión de los demás.

Negocia de forma respetuosa, se muestra flexible y sabe ceder, pero también mantenerse firme. Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, saber hacer y recibir tanto cumplidos como críticas. Implica conocer los propios derechos y los del otro.

En este vídeo, puedes ver más ejemplos de situaciones de pasividad, agresividad y asertividad:

8 Pautas para trabajar la asertividad:

La asertividad es una habilidad social que no es innata, sino que se aprende y puede entrenarse. Entonces, ¿cómo trabajar la asertividad?:

1) Reconoce tu estilo habitual: ¿eres agresivo, pasivo o asertivo? Usualmente las personas pasivas son más conscientes de la necesidad de cambio que las agresivas. Sin embargo, es igual de perjudicial tanto un extremo como el otro para mantener unas relaciones sociales satisfactorias.

2) Identifica una persona con la que no consigas ser asertivo: ¿tu jefe, tu pareja, tus padres…? Recuerda una situación concreta con él/ella. ¿Cómo habrías podido actuar de forma más asertiva? Reformula la escena en tu cabeza: idear alternativas es el primer paso del entrenamiento. Analizar mentalmente diversas situaciones te proporcionará herramientas que luego tendrás más accesibles en la práctica.

3) Si auguras un conflicto, ¡no improvises! Cuando actuamos sin pensar nos sale el “modo automático”, recurrimos a lo fácil y conocido, mientras que ser asertivo posiblemente requiera un esfuerzo —por lo menos al principio—. Mentalízate previamente: ¿qué deseas conseguir?, ¿qué argumentos tienes?, ¿en qué no estás dispuesto a ceder?…

4) A la hora de argumentar en una discusión, hazlo con corrección y firmeza. Es importante tanto lo verbal como lo no verbal: mantente erguido pero relajado, mira a los ojos, habla claro y con seguridad, en un tono de voz medio (haz todo lo posible por no elevarlo).

No invadas los límites del otro: respeta los turnos de conversación y escucha lo que esa persona quiere decirte, no estés pensando en tu siguiente argumento mientras habla, pues sólo si seguís el mismo hilo temático podréis llegar a un acuerdo. Y, si te equivocas, admítelo y rectifica: dejando atrás tu orgullo darás pie a que él/ella haga lo mismo, así podréis hablar con sinceridad.

5) Cuando intentes llegar a un acuerdo, ten claro desde el principio qué aspectos puedes negociar y cuáles no. Si ambos renunciáis a algo (en lugar de que una de las partes ceda totalmente), además de ser un trato más justo, os quedaréis con mejor sensación. Recuerda que ser asertivo no es sinónimo de “ganar siempre”.

6) Exprésate siempre en primera persona. Deja claro que lo que dices es tu opinión, tu perspectiva subjetiva, y no una verdad absoluta. No acuses al otro o se sentirá atacado y se pondrá a la defensiva, reactivo a tus palabras.

7) ¡Usa la técnica del “disco rayado”! Repite una y otra vez tu punto de vista, con tranquilidad, sin ceder a la presión de la otra persona (“Sí, pero…”; “Sí, lo sé, pero mi forma de verlo es…”; “Estoy de acuerdo, pero…”). Céntrate en una cosa y usa pocas palabras. Al principio le desconcertarás, pero acaba funcionando.

8) Quiérete a ti mismo. Todo lo que pienses y digas tiene valor. Si no confías en ti, los demás lo perciben de inmediato en tu actitud. Sólo si tú te respetas, harás que los otros te respeten. No pidas disculpas más de lo necesario, no bajes la mirada, no calles si otro te interrumpe. Expresa con corrección lo que deseas, tienes derecho a que te escuchen. Ten presente que nadie es más fuerte ni más débil que tú.

¿Dispuesto a trabajar tu asertividad? Sin duda notarás los buenos resultados en tus relaciones sociales. Podrás mantener tu equilibrio personal incluso en situaciones de conflicto, y tu autoestima aumentará cuando empieces a percibir tus propios progresos. ¡Adelante!

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Cómo mantener la motivación en el día a día

En esta ocasión contamos con la colaboración en el blog de José Vicente León y Rebeca Capella, de La Felicidad está Delante, quienes nos ofrecen unos muy prácticos consejos para mantener la motivación: 

Conseguir mantener la motivación en nuestro día a día no es sencillo. Estar motivado es fundamental no sólo en el ámbito laboral sino también en el personal, pero lo cierto es que nuestro estado de ánimo no siempre nos acompaña y a veces es necesario un pequeño empujón. Aquí te dejamos unos consejos para que salgas de casa dispuesto a comerte el mundo.

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Haz una lista con todo lo que tienes que hacer y según lo vayas realizando ir tachando. Este gesto tan simple como tachar, hará que veas la meta más cerca y te sientas más motivado.

 Puedes empezar con pequeñas tareas. Conforme las vayas realizando irás sintiéndote con más ánimo para continuar con otras tareas más grandes.

 No te olvides del sentido del humor y quédate con el lado positivo de las cosas. Seguro que de cada situación puedes aprender algo.

 Conforme vayas avanzando hacia tu objetivo, para un momento y haz algo que te relaje: leer, pasear o simplemente cerrar los ojos.

 Visualiza tu proyecto. Piensa cómo será cuando hayas terminado. Aquí puedes incluir desde ese trabajo que deseas conseguir, ese proyecto al que tanto tiempo has dedicado…

 Comparte.  Cuenta a las personas de tu entormo (familia, amigos…) lo que quieres conseguir. Seguro que de vez en cuando te preguntan cómo lo llevas. Eso te hará proseguir con tu objetivo, ya que te genera un compromiso. Además, en los momentos difíciles, te vendrá bien contar con apoyos.

 No te olvides de desconectar. Esto es muy importante. Debes relajarte y desconectar: eso te dará  más energía.

 José Vicente León – Rebeca Capella

 www.lafelicidadestadelante.com

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Cómo nos influye la sociedad y las opiniones de los otros

Dentro de la Psicología Social encontramos numerosos estudios que muestran como cambiamos nuestras opiniones, creencias o conductas cuando estamos acompañados o solos, o cuando estamos delante de una figura de autoridad o de alguien de quien nos creemos por encima.

Somos animales sociales y cambiamos para poder adaptarnos mejor al entorno.

En este blog encontrarás numerosos artículos para encontrar tu propio camino, mejorar tu personalidad y sentirte más equilibrado y adaptado. Quise que fuera así dado que efectivamente la sociedad nos influye, y mucho.

El primer paso es ser consciente de ello. El segundo, ver de manera más clara cómo podemos cambiar, cómo podemos evolucionar. Vamos a ver ambos hechos y así tener más claro cómo nos influyen las opiniones de los demás.

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Cómo nos influyen las opiniones de los demás.

Muy conocido es el llamado Experimento de Milgram donde personas psicológicamente sanas o “normales” llegaban a administrar supuestas descargas eléctricas realmente fuertes a otras personas (os invito a pinchar en el enlace anterior para conocer las razones).

El anterior caso se trata de un ejemplo extremo y además vemos incluido el factor de obediencia a la autoridad. Sin embargo en  nuestro día a día podemos comprobar muy fácilmente este hecho.

Los grupos son positivos y necesarios y las opiniones grupales nos influyen, pero, ¿hasta que punto? ¿por qué llegamos a manifestar públicamente una opinión sobre la que no estamos de acuerdo? El vídeo siguiente nos enseña algunas de las claves:

 

El caso es que esto tiene unas repercusiones. El hijo que hace algo sólo para obedecer al padre, la amiga que sigue un consejo que su colega le ha dado de forma quizá desganada.

Cómo podemos ser más independientes de las opiniones ajenas.

El primer paso como decíamos es ser conscientes de ello. El segundo dar un paso más.

Si me permito mantener una opinión independiente voy a mantener  mi autoestima saneada. Así que ese primer paso sería saber que yo quiero y puedo hacerlo.

Creo que el punto de partida es saber que las opiniones de los  otros son feedback. ni más ni menos. 

Yo elijo escuchar, y yo elijo si reacciono, cuando y como.  A partir de ahí, me empezaré a acostumbrar a actuar según mi propio juicio.

¿Difícil? No tanto como pensamos. Puesto que no sólo vamos siendo mejores cada vez en ello… ¡si no que se le acaba cogiendo el gusto!

Si quieres empezar a cambiar, un primer paso puede ser dejarme un comentario abajo, que responderé antes de 48 horas.

Antoni Martínez Psicología en Positivo Valencia