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Cómo dejar de ser una persona insegura y empezar a quererte a ti mismo

Todos tenemos inseguridades, es algo normal, pero también es usual que estas se vayan disipando con el tiempo. Si últimamente te has sentido más inseguro que nunca, entonces va a ser imposible que crees el negocio de tus sueños, o que te vuelvas el mejor inversor del 2018, o hasta que tengas relaciones personales duraderas.

Lo cierto es que en la vida es primordial que sepas quererte a ti mismo y confiar en tus habilidades. No es fácil dejar de ser inseguro, mucho menos si es algo que ha sucedido por largo tiempo, pero el intento vale la pena si te lleva a lograr más cosas en tu vida profesional y personal. Da un paso al vacío y verás que el riesgo vale la pena.

Estas son algunas formas en que puedes dejar de ser una persona insegura y empezar a quererte más a ti mismo:

  • Deja de buscar leer la mente de los otros: usualmente las personas inseguras tienden a sentirse aún más inseguros porque suelen pensar constantemente en lo que los demás opinan o dicen de ellos. Si estás pensando en que dice la mente del otro, nunca vas a confiar realmente en lo que tú estás haciendo y te enfocas en cambio en la perspectiva del otro. La seguridad personal viene de concentrarte en ti y en tu mente, no en la de los demás. Opta por tener una actitud más enfocada en ti y no en caerle bien a los otros o impresionarlos siempre, de esta forma poco a poco vencerás tus inseguridades.
  • No te compares: esto es muy difícil de dejar de lado, pues todos solemos compararnos en algún momento u otro. Toma el reto de dejar las comparaciones atrás por un rato y verás que te sentirás mucho mejor contigo mismo. En el momento en que sabes que vas a hacer una comparación mental, cambia el pensamiento por algo bueno, como un logro personal reciente, o un evento que te haga feliz. Si nos comparamos encontraremos cosas mal con nuestras vidas siempre, pero la verdad es que todos van a un ritmo diferente y sus metas y resultados también lo son.

  • La perfección no existe: las personas inseguras tienden a ser perfeccionistas también, pero la realidad es que la perfección no existe y es importante recodarlo en todas las situaciones. La próxima vez que te sientas inseguro porque no has logrado la perfección en una actividad, o una relación, o una tarea del trabajo, recuérdate a ti mismo que la perfección no es real y que lo más relevante es dar lo mejor de uno mismo.
  • Resuelve conflictos, no los crees: aquellos que sufren de inseguridad constante suelen ver un problema en todo, sea un lugar, una actividad, o una persona. Si todo es conflicto entonces nunca estarás satisfecho contigo mismo y mucho menos con tus logros o relaciones. En lugar de buscar lo que va mal en todo, busca una solución a tus conflictos personales y encuentra el por qué detrás de tu visión negativa. Ten en cuenta que parte de tener confianza en ti mismo es el poder dejar de lado un problema y resolverlo, pero también saber aceptar las debilidades propias y de los demás.
  • Repasa tus fortalezas constantemente: esta forma de reforzar tu autoestima y de sentirte mejor contigo mismo es muy importante para dejar a un lado tu inseguridad. Cuando te sientas inseguro o mal contigo mismo, repasa una lista mental—o física si la necesitas—de tus habilidades, fortalezas, y logros. Todos tenemos algo de lo que estamos orgullosos y no tiene nada de malo sentirnos bien por eso, así que date una oportunidad de ser feliz y sentirte en confianza para lograr más éxito.

Esta es solo una corta lista de las estrategias que puedes tomar en cuenta para dejar de ser una persona insegura y comenzar a quererte más a ti mismo. Recuerda siempre tener la mente abierta y confiar en que eres capaz de cualquier cosa que te propongas siempre y cuando pongas un poco de tu esfuerzo. Ha llegado la hora de conquistar tus sueños y metas sin la inseguridad de por medio.

3 mitos del pensamiento positivo

En la actualidad hay una corriente de positivismo bastante interesante. Hay mucha literatura, técnicas, estrategias e información para que aprendas a ver la vida desde un punto de vista más positivo, lo que te ayudará a ser más feliz y a aprovechar la mayor cantidad de oportunidades posible. Asimismo, no está de más decir que la energía que las personas positivas irradian, atrae a otras personas con ese mismo estilo de vida.

Según Gananci, tener una actitud mental positiva no es sencillo, requiere tener confianza en ti y en tus habilidades y saber que el único que se pone límites eres tú, y, en especial debes mantener tu mente alejada de todo pensamiento negativo. Esa última frase “todo pensamiento negativo” puede ser un poco ambigua porque todas las personas percibimos las situaciones de distintos puntos de vista, lo que quiere decir que algo que sea negativo para ti, no precisamente tiene que serlo para otros.

A pesar de que la psicología positiva da herramientas para que las personas tengan mayor felicidad en sus vidas, tiene detractores que se basan en argumentos que no son precisamente los más sólidos. Sin embargo, siguen creciendo en seguidores debido a que incluso algunos psicólogos están avalando dichos argumentos, pero son más personas los que están a favor que quienes están en contra.

Si tú todavía no estás totalmente convencido porque has estado leyendo las opiniones de personas que no están de acuerdo, lo más probable es que también hayas leído los beneficios que aporta a las personas el tener pensamientos positivos. Por eso a continuación describiremos cuáles son esos mitos que a veces se dicen acerca de la mentalidad positiva, pero están lejos de la realidad:

1.- Ser positivos es un requisito: la cultura del positivismo no es un requisito que debes cumplir, sino algo que tú eliges para estar bien. Así como tienes la capacidad para elegir los alimentos que consumes en tu día a día y puedes optar por los más saludables o elegir comer solo aquellos que tengas a la mano -incluso cuando no tengan valor nutricional- así también tienes la oportunidad de elegir los pensamientos que se instalan en tu mente.

Ser positivo no es un requisito obligatorio, así como no lo es comer vegetales todos los días, pero sí es una forma de vida que te traerá muchas más satisfacciones que cuando eliges engancharte en los sentimientos negativos relacionados a situaciones difíciles o incómodas. Es decir, aunque no sea algo obligatorio (porque puedes vivir sin ello) definitivamente estarás mucho mejor cuando vuelves los pensamientos positivos parte de tu cotidianidad.

Si te alimentas mayormente de comida chatarra seguirás viviendo y quizá por mucho tiempo, pero tus probabilidades de sufrir enfermedades y obesidad son mucho más altas que si tuvieras una alimentación óptima.

ser positivos

2.- Si eres positivo no se te permite llorar: por supuesto que tenemos reacciones diferentes ante los estímulos. Nuestras emociones están diseñadas para ello, así que es imposible responder con alegría absolutamente a todas las cosas que nos ocurren, eso no sería normal.

Ser positivos no implica estar con una sonrisa en la cara 24/7 y que no tengas la oportunidad de vivir el duelo cuando ocurren situaciones difíciles. La tristeza y el miedo son sentimientos que son necesarios vivir y expresarlos. Cuando los reprimes y tratas de engañarlos podrías tener graves consecuencias emocionales y físicas.

Ser positivo incluye quererte y apreciarte incluso con toda la gama de emociones que puedes llegar a sentir. No vales menos porque eres propenso a llorar o por evitar a toda costa hacerlo. Las personas positivas suelen tener una mejor autoestima. Si tú tienes problemas en este aspecto échale un vistazo a este listado de libros en Gananci que te ayudarán a fortalecerla.

Una de las personas que se dice “en contra de la cultura del positivismo” es el psicólogo danés Svend Brinkmann y él mismo expresa: “creo que nuestros pensamientos y emociones deben reflejar el mundo. Cuando algo malo sucede, se nos debe permitir tener pensamientos y sentimientos negativos sobre eso porque así es como entendemos el mundo” y consideramos que tiene toda la razón.

Tener una actitud mental positiva no significa que no puedas tener este tipo de emociones, sino saber manejarlas de tal manera en que no te quedes enganchadas en las mismas. Está bien sentir dolor (o cualquier otra emoción negativa y expresarla) pero cuando no dejas ir esa emoción para cerrar el ciclo, corres el riesgo de que la misma se convierta en un estado de ánimo.

El estado de ánimo juega un papel fundamental en nuestro comportamiento en general, así que cuando nuestro estado de ánimo es el miedo, lo más probable es que dejemos de hacer muchas cosas que serían buenas para nuestra vida por temor a arriesgarnos. Cuando dejas que la tristeza se instale por más tiempo del saludable, la misma se puede convertir en un estado de ánimo que se llama depresión lo que es una patología tratable por profesionales.

Por estas razones es preferible vivir cada una de las emociones que amerite cada situación, pero luego volver a nuestro estado de ánimo habitual que tiene el poder de impulsarnos cada vez más lejos.

3.- La actitud positiva es una farsa: aunque podamos cultivar la actitud positiva gracias al aprendizaje, no tiene por qué ser una farsa. Pongamos este ejemplo: una persona que ha sido de contextura gruesa toda su vida se pone como meta adelgazar, por lo que entra en un régimen de alimentación y ejercicio que le permite ser delgado y mantener su cuerpo en forma.

No podemos decir que esa persona es “delgada de mentira”, porque trabajó duro para llegar hasta donde está, aunque haya otros que genéticamente sean delgados sin hacer ningún tipo de ejercicios y comiendo todo lo que les venga en gana.

Lo mismo ocurre con las personas que tienen una actitud positiva, puede que no sea empírica sino aprendida a través de lecturas de autoayuda, experiencias, talleres y más, pero esto no quiere decir que sea una farsa, sino una meta que se propusieron y a la que lograron llegar.

Los pensamientos positivos no tienen que ser necesariamente reacciones, la reacción será lo más primitivo ante los estímulos, pero sí será el resultado de conocer nuestras propias emociones y actuar con dominio propio.

Una persona con actitud mental positiva puede sentirse mal porque el proyecto que le presentó a su jefe fue rechazado a pesar de tener semanas trabajando en él. Esa reacción es la más natural y saludable, quizá sienta frustración y hasta rabia, pero luego tomará eso, lo dejará atrás de sí mismo y buscará la manera de aprender de esa experiencia.

¿Qué fue lo que hice mal esa vez? ¿Cómo puedo mejorarlo? ¿Cómo hago para que mi proyecto no sea rechazado esta vez? ¿Qué es lo que me hace falta ser aprobado? Son algunas de las preguntas que se hará y lo más probable es que más adelante presente un nuevo proyecto mejorado gracias a la experiencia que obtuvo del rechazo anterior.

Si ese mismo empleado no tuviera una actitud mental positiva seguramente se rendiría luego de su rechazo porque se lo tomaría personal ¿Para qué voy a perder el tiempo preparando otro proyecto si a mi jefe no le gusta lo que hago? Podría ser la pregunta/excusa que se coloque para evitar ser persistente.

Ser una persona positiva y entusiasta no es alguien que no siente, sino quien ha logrado conocer y controlar sus emociones. Por supuesto que no todo será color de rosa y habrá muchas ocasiones donde sea más difícil volver al cauce deseado, pero todo se trata de fuerza de voluntad y práctica, ya luego llegará un momento donde fluirá más orgánicamente

Autoestima positiva: ejercicios prácticos

Cómo mejorar la autoestima es una cuestión importante para muchas personas. Cuando tenemos la autoestima alta, nos sentimos capaces hasta de emular a nuestros super héroes favoritos y tenemos la sensación de que nada podrá pararnos.

Cuando esta está baja, cualquier pequeña tontería puede hacer que nos vengamos abajo, cual tormenta en un vaso de agua.

Cómo mejorar la autoestima… Si sólo tuviera algo más de autoestima… Me gustaría confiar más en mi mismo…

Estas son frases que es fácil escuchar, o que nosotros mismos podemos haber dicho en alguna ocasión.

En este artículo vamos a ver las principales claves con sus respectivos ejercicios para poder tener una autoestima positiva y así encontrarnos mejor y más felices.

Además, al final del artículo verás que podrás descargar una guía/resumen a modo de recordatorio ¡Empezamos!

¿Qué es la autoestima positiva?

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. Hay una definición que me gusta mucho de la autoestima y que completa la anterior: esta es la energía hacia dentro.

Esta sensación la podemos tener al desarrollar la autoestima ya que nos sentimos más energetizados y a gusto con nosotros mismos.

La cantidad de autoestima positiva que tenemos la proyectamos a los demás, sea verbalmente como no verbalmente. Lo que nos decimos, el contenido de las palabras es clave para poder sentirnos bien o no. Y desde luego también lo transmitimos en nuestra postura física, vestimenta y manera de proyectarnos ante el mundo.

El cómo mejorar nuestra autoestima es un reto pero, ¿por qué querríamos ponernos manos a la obra con ello?

Vamos a ver algunas cosas de las que saldremos ganando en el camino de mejorar la autoestima.

Qué lograremos al mejorar nuestra autoestima

+ Conseguir nuestros objetivos

Si progresivamente vamos aprendiendo a cómo mejorar la autoestima, fluirá el que vayamos consiguiendo nuestras metas. Estaremos desarrollando así capacidades que nutrirán progresivamente nuestra autoconfianza.

+ Ser más valientes

Nos encontraremos más confiados y por tanto nos atreveremos a más cosas. Empezaremos a dar esos pasos que anteriormente nos costaban tanto.

+ Ampliar en más áreas aún nuestro amor propio

Cuando mejoramos una parte de nuestra autoestima vamos a tender a querer mejorar otras. Por ejemplo, mejorando nuestro exterior ello probablemente traerá cambios interiores también.

+ Ser personas más positivas

Tendemos a que nos gusten más las personas con una autoestima alta que aquellas con una autoestima baja. ¿Por qué sucede esto? Seguramente por una combinación de todo lo anterior. Si nosotros mismos vamos convirtiéndonos en personas más positivas no sólo nos sentiremos mejor con nosotros mismos si no que haremos sentirse mejor a los demás.

autoestima

La energía hacia dentro= la autoestima

La importancia de desarrollar una autoestima positiva.

Si hay una demanda que he visto a lo largo de los últimos años es la de“cómo mejorar la autoestima”. Realmente me resultaría complicado citar a alguien que haya venido a la consulta a lo largo de estos años y que esto no le interesara.

Hazte ahora estas preguntas;

  • ¿Me valoro justamente y sé reconocer mis méritos y puntos fuertes,como primer paso para hacérselos ver al mundo?
  • ¿Me siento legitimado para proponerle una cita a esa chica que tanto me gusta?
  • ¿Sabré aceptar la situación en el caso de que alguien no haga lo que yo quiero, o que no desee mantener el contacto conmigo, o que no me valore?
  • Más simple aún… ¿Me quiero ?

Estas respuestas son para ti, espero que las hayas respondido de forma sincera. Ahora vamos a trabajar 😉 ¿Qué puntos importantes tenemos al respecto de cómo mejorar la autoestima y que ésta se encuentre en plena forma?. Descubrámoslos en estos puntos para mejorar nuestra autoestima.

Cómo desarrollar una autoestima positiva: las claves fundamentales.

1 | Aceptación incondicional de ti mismo

Tú eres tú y tus circunstancias; tú eres tú y tu autoestima. La aceptación incondicional no significa que consideres que todo en ti es perfecto y maravilloso. Consiste más bien en saber que tienes partes mejores y peores y que todas forman parte de quien eres; todo ello forma tu

Todos sabemos que la autoestima viene de lo que tu piensas de ti mismo, no de lo que los demás piensan de ti” (Gloria Gaynor).

La aceptación incondicional es un proceso que nos conducirá a mejorar nuestra autoestima ya que tendremos más claro que somos un todo. Evitaremos que unas partes de nosotros tengan más peso que otras y así podremos relajarnos en simplemente ser. Además, la verdad que es no hacerlo es un verdadero rollo; perdemos mucho tiempo con autoengaños y explicaciones.
Las personas que de verdad nos quieren lo hacen sabiendo nuestros puntos fuertes y débiles. ¿Por qué no darnos a nosotros mismos ese verdadero aprecio?

Ejercicio práctico para desarrollar una autoestima positiva. El amigo del espejo.

El espejo en que cada día nos miramos en el servicio, en nuestro cuarto etc. puede pasar a ser nuestro aliado. En este ejercicio te propongo que cada día te mires un par de minutos. Simplemente mírate, mírate con benevolencia, con compasión. Hazte un guiño a lo que ves reflejado ya que la mirada hacia nosotros mismos nunca miente.

2 | Date cuenta de lo que piensas

Lo que pensamos es clave para mejorar nuestra autoestima, aquí nos centraremos en lo que pensamos de nosotros mismos. El primer paso es darnos cuenta de qué es lo que se nos viene a la cabeza respecto a nuestra persona.

Por ejemplo, no es lo mismo pensar que “Aún con dificultades, me veo capacitado para tener un trabajo mejor” que “Jamás podré aspirar a otro trabajo mejor”. ¿Ves la diferencia? Las palabras tienen su peso e influyen de manera decisiva en cómo nos valoramos.

Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes(Indira Ghandi)

A veces no es fácil saber lo que pensamos sobre nosotros, recurriré aquí a la metáfora de la cebolla. Tenemos que ir quitando capas poco a poco para saberlo.

Ejercicio práctico 2 para el desarrollo de una autoestima positiva. Autodefinición precisa.

Este ejercicio tiene diferentes apartados. En él vamos a tratar de definirnos mejor por medio de expresiones y de adjetivos que nos definan. Para ello:

– En primer lugar escribe en un listado la mayor parte de expresiones y de adjetivos que te describan. Cuantos más mejor.

– En segundo lugar tacha aquellos peyorativos. Precisa mejor aquellos que queden un poco vagos (por ejemplo, ¿qué significa ser despistado?).

– Como última parte, en aquellos que son positivos, da algún ejemplo. Si escribiste que eres una persona generosa incluye alguna situación tipo “Soy generoso porque me gusta hacer regalos sorpresa a mis amigos”:

3 | Gestiona tus emociones

Nuestras emociones forman una parte importante de nuestra autoestima. ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo sabemos gestionar lo que sentimos?

El clima emocional en el que solemos movernos influye mucho en nuestra autoestima. Quizás nos haya pasado algo negativo, en ese caso parece que nos suba. En el caso de que hayamos tenido una experiencia positiva seguramente sintamos que nuestra autoestima se incrementa.

La autoestima es un sentimiento basado en sentirse capaz y amado” (Jack Canfield)

En todo caso, aprender a gestionar es aprender a lidiar con estos inevitables cambios en nuestras emociones. Así que en el ejercicio que sigue vamos a cambiar, a modo de mimo.

Ejecicio práctico 3 para el desarrollo de una autoestima positiva.El mimo emocional.

En un folio haz una raya que lo divida por la mitad verticalmente. Recuerda una situación en que te salieran bien las cosas por tu propia iniciativa. ¿Cómo te sentías? (nombra las emociones y matízalas). Haz lo mismo pero con una situación en que cometieras algún error.

Finalmente, escribe como ese hecho influyó en tu autoestima. Nota cómo te sientes, pensando y sintiendo lo que escribiste en ambos lados del papel, como un mimo que va moviéndose sin hablar de un lado a otro del escenario.

4 | Sé tu propio juez

Ponemos mucha cantidad de peso en las opiniones de los demás. Cuando nos dicen algo negativo solemos darle más peso que cuando nos comunican algo positivo, y así nuestra autoestima se ve afectada.

Tú eres quien determina lo que vales sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Y tu propio valor que es un hecho en sí no tiene nada que ver con tu comportamiento ni con tus sentimientos” (Wayne Dyer)

¿Por qué nos influyen tanto lo que nos dicen los demás? Esto ya lo aprendemos en la infancia cuando tenemos todo que aprender y no es imprescindible lo que opinen y nos digan padres, familia, profesores…

Sin embargo de mayores puede que la importancia que le demos sea excesiva.

Podemos pasar a gestionar mejor lo que opinamos de nosotros mismos basándonos en nuestro propio criterio.

Ejercicio práctico 4 para el desarrollo de una autoestima positiva.Imagen mental positiva.

Aquí vamos a reforzar lo positivo. Cada vez que alguien diga o haga algo que manifeste alguna cualidad positiva tuya para un momento mentalmente y dale una puntuación del 1 al 10 en grado de placer. Ello reforzará esa cualidad.

autoestima positiva

5 | Pide lo que quieres

Aprender a pedir lo que queremos es una buena demostración de cómo mejorar la autoestima en la práctica.

Eso es así porque estamos expresando cosas que son importantes para nosotros, nos expresamos y ello implica también a los receptores de lo que decimos. Es decir, nuestro mensaje tendrá un impacto en otras personas.

Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena” (Paulo Coelho)

¿Cómo actúo al pedir algo? ¿Dudo en hacerlo y adopto una postura pasiva? ¿O por el contrario quizá pida las cosas de manera algo agresiva? Una sana autoestima podrá expresarse de manera asertiva, que sería el término medio y saludable.
Ser más asertivo es un práctica fundamental para poder mejorar tu autoestima. Empecemos con un sencillo ejercicio para empezar a cambiar.

Ejercicio práctico 5 para el desarrollo de una autoestima positiva. Localiza la asertividad en tu cuerpo.

Cada vez que pienses que debes pedir algo, localiza la sensación en tu cuerpo. Quizás haya alguna parte del mismo que se tense, quizás cambies de postura…

Esto es importante ya que nuestro cuerpo es la base de todas nuestras conductas y así nos estamos conociendo mejor.

6 | Celebra lo que consigues

Valorar aquello que conseguimos es fundamental para celebrar aquellos pasos que vamos dando. Este sin duda es un empujón fuerte a nuestra autoestima y nos va a permitir retroalimentarla constantemente.

El primer paso es pues darnos cuenta de lo que vamos logrando. El segundo y derivado lógico del anterior es celebrarlo, festejar aquello que hemos conseguido. En este punto seremos justos con nosotros mismos y nos permitiremos celebrar la consecución del éxito.

El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene” (Emerson)

Va a ser más fácil que nos sintamos bien con nosotros mismos si celebramos. ¡No dudes en hacerlo cuando las cosas salgan bien… o de reirte cuando hayan salido de pena!

Si te apetece trabajar todavía más tu autoestima puedes informarte  aquí en cómo mejorar tu autoestima.

Ejercicio práctico 6 para el desarrollo de una autoestima positiva. Listado de logros

Escribe una lista de éxitos y logros de tu pasado, en torno a unos veinte. Aquí puedes incluir un ascenso, el haber aprendido un idioma, un cambio personal importante, el conseguir salir con la persona que te gustaba…

A partir de ahí, ves aumentando tu lista conforme sigas consiguiendo logros. Cuando consigas uno nuevo, celébralo, prémiate, quizás haciéndonte un regalo, contándoselo a amigos etc.

7 | Aprende a valorarte más

Valorarnos más y valorarnos mejor. Valorándonos más sacaremos más cosas que son importantes para nosotros, y valorándonos mejor lograremos seguir nuestro proceso en cómo mejorar nuestra autoestima progresivamente.

Este es el punto clave de estos siete, la guinda sobre el pastel. Somos seres completos. Muchas veces pensamos que nos falta algo. Sin embargo, con los puntos anteriores, lograremos haber mejorado la mirada sobre nosotros mismos.

La satisfacción de la necesidad de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útil y necesario en el mundo” (Abraham Maslow)

Valorarnos más implica compararnos menos, y poner el acento en nuestros progresos, progresos que trataremos de aumentar progresivamente.

Ejercicio práctico 7 para el desarrollo de una autoestima positiva. La pregunta de cada día.

El ejercicio de esta clave es hacernos una pregunta, lo que parece sencillo, pero que es muy importante. La pregunta es ¿Qué me gusta de mi mismo? Esta pregunta deberemos de hacérnosla cada día, preferiblemente en el mismo momento de la jornada para acostumbrarnos y coger el hábito.

Así… ¿qué es lo que te gusta de ti, ahora, en este día?

Conclusión

¡Guárdate todas las claves sobre cómo aumentar la autoestima positiva! Así podrás leerlas de manera rápida allá donde quieras. Te animo a que compartas este artículo si te ha gustado y así nos ayudes a llenar de autoestima a todas aquellas personas a las que aprecias.

¡Un positivo abrazo!

Antoni

pd.- si quieres dar un paso más en nuestro curso online Autoestima en Positivo encontrarás un proceso guiado de 30 dias para optimizarla y que una baja autoestima pase a ser cosa del pasado.

Cómo Controlar la Ansiedad: Los Cuatro Pasos

El siglo XXI es el siglo de las prisas, de las demandas excesivas y de la hiperestimulación. En nuestra sociedad actual vivimos con una serie de exigencias relativas a nuestro éxito académico, laboral, social, etc, además de con un conjunto de hábitos poco saludables: prisas, conductas adictivas, posibles relaciones personales no saludables…

Ello provoca el que en numerosas ocasiones nos encontremos poco relajados y con niveles altos de estrés. Estamos más ansiosos que un pulpo en un garaje.

Sin embargo, estar estresado o estar relajado es algo que podemos controlar. De la misma manera en que hemos aprendido a tener ansiedad, podemos aprender a no tenerla. Es cuestión de hábitos, de ver qué nos la produce y de empezar a hacer cosas que nos hacen desarrollar lo contrario,en este caso estar relajados.

En este artículo quiero proponerte un planteamiento para que sepas cómo controlar la ansiedad de manera eficaz.

Cómo Controlar la Ansiedad

Creo que lo primero es decirte que, tras muchos años dedicándome a trabajar con personas que padecen de ansiedad, puedo ponerme en tu piel. No sólo te hablo desde lo profesional; me identifico también contigo desde lo personal. La ansiedad me acompañó en un periodo de mi vida. Yo recuerdo esa sensación que iba más allá del mero estrés, hasta que me puse manos a la obra. Es un proceso este de superar la ansiedad y comienza por una mirada sincera y compasiva hacia uno mismo. No estás solo y se puede superar.

Cito una parte del artículo que escribió Pedro Gayá en mi blog, donde habla de la experiencia que es tener ansiedad, partiendo de la incomprensión resultante por parte de aquellos que no la han vivido:

Las personas que padecemos ansiedad nos sentimos incomprendidos. A diferencia de las enfermedades físicas no siempre es sencillo de explicar como nos sentimos… En Internet encontramos los principales síntomas de esta patología: Nerviosismo, temor, sensación de peligro inminente, tensión muscular… Lo que no pone es como realmente se encuentra uno cuando padece ansiedad. Y la respuesta es mal, muy mal.

Vamos a hablar claro para todas aquellas personas que jamás hayan padecido este trastorno. Vendría a ser como ese dolor de muela que no cesa durante horas o esa piedra en el zapato que sentimos a cada paso. Un dolor tanto físico como mental que nos acompaña cada segundo, es tener la sensación que en cualquier momento algo malo va a suceder y, por si no fuera poco, tienes todo tipo de molestias físicas que se encargan de hacerte más pesada la carga “emocional”. Para entender la ansiedad hay que sentirla. Solo así uno puede ser consciente de, hasta que punto, puede llegar a limitar tu vida”.

Más o menos la mitad de las personas tienden a desarrollar ansiedad, mientras que la otra mitad no. Si estás leyendo este artículo imagino que serás de los que sí. Quise citarte ese fragmento de texto para que te des cuenta de que no todo el mundo entenderá cómo te sientes; por ello el poder consultar con un profesional o compartir tu experiencia con otras personas que sí han sentido parecido te ayudará mucho. A partir de aquí, toca entender y empezar a gestionar, es decir, ponerse manos a la obra.

Por qué experimentamos ansiedad.

Antes de seguir, un pequeño añadido al artículo. En nuestro canal de youtube tienes diferentes listas de reproducción, entre otras esta titulada Relajación y calma, que puedes escuchar tranquilamente mientras lees este artículo.

Hay dos palabras de significado parecido pero no idéntico que explican estos síntomas. Una es el miedo, otra es la ansiedad. El miedo nos sobreviene cuando hay un peligro real, es decir, cuando hay riesgo de que resultemos heridos, dañados o hay algo que amenaza nuestra integridad física o psicológica. Este recurso lo tenemos como animales que debían de tener salidas ante amenazas. Animales racionales pero en todo caso animales que buscan su supervivencia.

miedo

No queremos gatitos asustados. Ni personas tampoco.

Hoy día seguimos experimentando miedo pero a ello le hemos agregado a la ansiedad. La ansiedad vendría a ser lo mismo que el miedo pero sin esa amenaza real. Sí ha de haber algo que nos provoque esa sensación; quizás sea en forma de charla delante de un auditorio, de una cucaracha como animal al que algunas personas desarrollan una fobia… o simplemente un pensamiento.

Los pensamientos pueden ser causa también de experimentar ansiedad, en esto profundizaremos más adelante en el artículo.

En todo caso, para la mayoría de causas que nos producen ansiedad, el proceso de solución es parecido, como también veremos ahora.

Primeros pasos para controlar la ansiedad.

Cada vez vamos haciendo mejor las cosas a la hora de afrontar aquellas cosas que nos causan dificultades. La ansiedad no es una excepción y ahora quiero compartir contigo un esquema típico que he observado en bastantes ocasiones.

  • En un primer momento el estrés que notamos es manejable. Es decir, sentimos algo que nos presiona o que nos estresa pero sin embargo podemos sobrellevarlo. Quizás acabamos dedicando más tiempo o más esfuerzos a trabajar o a estudiar y entramos en una época de sobreesfuerzo.
  • Aquí ya empezamos a buscar soluciones de un tipo u otro. Prototípicamente en forma de química. En algunos casos está será en forma de benzodiacepinas (idealmente tras haber visitado a nuestro médico de cabecera) o procedente de la fitoterapia mediante remedios naturales.
  • Damos un paso más y ampliamos el rango de profesionales a los que recurrir. Quizás al fisio terapeuta o similar al darnos cuenta de que tenemos contracturas. O lo dejamos en manos de profesionales de las terapias alternativas.
  • Cuando nos decidimos, consultamos al psicólogo para recibir terapia psicológica y aprendemos métodos validados para controlar el estrés y a gestionar mejor nuestras emociones.

O lo que es lo mismo vamos profundizando en qué nos pasa, de soluciones que nos permiten afrontar los síntomas a otras que nos permiten conocer mejor qué nos pasa y cuál es nuestra manera particular de reaccionar ante el estrés. Si bien es cierto que determinados medicamentos pueden ayudarnos puntualmente mucho, la verdadera solución para controlar la ansiedad y el estrés vendrá de otro lado, como poder saber relajarnos por nosotros mismos.

Los cuatro pasos para controlar la ansiedad.

En mi método de 4 pasos Vence la ansiedad, explico al detalle el proceso para que esta acabé siendo un recuerdo, para que la entendamos y acabemos dominando:

Paso 1: entendemos bien qué es la ansiedad, cómo se genera y cómo podemos afrontarla.

Entender es dominar, en este caso para controlar la ansiedad. En este apartado explico al detalle, con ejemplos y situaciones del día a día qué es la ansiedad y cómo es el proceso para gestionarla bien.

Paso 2: trabajamos cómo disminuir el nivel de estrés de tu vida.

Vamos a analizar al detalle todo aquello que te causa estrés. Bajaremos el nivel de cosas que te agobian, mediante cambios decididos y bien planificados.

 Paso 3: aprendemos el saber incluir nuevos hábitos relajantes en tu día a día.

Tras bajar esa cantidad de estrés lo q ue haremos será meter nuevos hábitos en tu día a día. Es decir, te enseñaré técnicas de relajación, de respiración, meditaciones sencillas y más cosas para que logres bajar rápidamente tu activación.

 Paso 4: cambiamos los pensamientos que te causan ansiedad por otros.

Los pensamientos son clave ya que anteceden a lo que hacemos (conductas) y a lo que sentimos (emociones). Por ello los trabajaremos por otros más adaptados y que te ayuden a conseguir tus objetivos.

En definitiva seguiremos un proceso por el que de manera lógica y secuencial podrás entender, gestionar, controlar y superar la ansiedad.

Consejo final para empezar a gestionar ahora mismo la ansiedad.

Para. Todo lo que estés haciendo. Incluso la lectura de este artículo tras leer estas instrucciones. Deja los brazos sueltos, muévelos ligeramente mientras cuelgan al lado de tu cuerpo. Apoya los pies en el suelo. Pon tu espalda recta pero no tensa. Y respira, o más bien presta atención a tu respiración. Observa como entra y sale de tus pulmones, como estos se llenan, tanto en la parte del peco como del estómago. Permanece así durante un minuto.

Parece que hayas hecho cosas normales, fáciles de hacer. Pero de manera simplificada acabas de seguir un proceso para reducir de manera natural la ansiedad. Imagina que esto lo unes a poder conocerte mejor y seguir un procedimiento validado para sentirte mejor, basado en lo que ya tienes y que espera ser desbloqueado: tu manera de respirar, de experimentar sensaciones en tu cuerpo y de cómo gestionar todo eso.

Quizás ahora te resulte difícil el poder pensar que tu puedes superar la ansiedad. Ello es síntoma mismo de la ansiedad.

¿Te has fijado en que cuando estamos nerviosos pensamos peor y nos cuesta más tomar decisiones? Incluso parece que tengamos visión de túnel.

Al mismo tiempo, recuerda momentos en que hayas estado relajado o relajada. Estoy convencido de que podías pensar mejor, incluso te sentías fluir en las situaciones del día a día.

En definitiva, controlar la ansiedad es un proceso y tu puedes hacer cosas para ello ¡Te animo a que te pongas manos a la obra, a que en esta misma web consultes los recursos para ello y que nos cuentes en los comentarios tu experiencia!

4 maneras de atraer gente buena a tu vida

Seguramente has escuchado ese refrán popular que reza mejor solo que mal acompañado, pero ¿Te has puesto a pensar en lo que hay detrás de él? Desde el punto de vista crítico está mal redactado. Porque no tienes que elegir entre estar solo o con malas compañías. Lo saludable sería elegir entre la compañía que nos agrada y la que no, para -obviamente- inclinarnos por la primera. Somos seres sociales, la soledad no es nuestro estado óptimo a menos que sea por elección y en periodos cortos, donde vale la pena recalcar que es bastante saludable.

Las personas que tenemos en nuestras vidas no nos caen del cielo -excepto la familia, y aún así hay algunos que creen en la elección de la familia en planos diferentes, pero ese ya es otro tema-. Nosotros somos quienes elegimos a nuestros amigos y a nuestra pareja, por lo que cuando nos vemos rodeados de malas compañías, aunque cueste aceptarlo tenemos gran parte de la responsabilidad en la situación.

Para atraer mejores personas a nuestras vidas, debemos empezar por mejorarnos nosotros mismos, para que empieces a trabajar en ello, en Gananci hay un listado de 25 libros de superación personal que te ayudarán en el proceso. No es necesario que los leas todos, pero cada página que leas y pongas en práctica, te acercará más a la mejor versión de ti mismo.

Esto no quiere decir que en la actualidad no seas excelente. Seguramente sí, con debilidades y fortalezas como todo el mundo. Pero lo bueno que tenemos los seres humanos es esa capacidad de seguir mejorando. Sin importar cómo somos siempre existe la posibilidad de crecer y desarrollarnos sin ningún tipo de limitaciones más allá que esas que nos colocamos nosotros mismos.

Una de las maneras con las que crecemos es a través de las personas con las que más compartimos. A veces no queremos aceptar esto, pero las personas de las que nos rodeamos influyen en nuestra personalidad y por ende, en nuestro comportamiento. Por esto es necesario ser sabio a la hora de elegir a estas personas.

Esto no quiere decir que discrimines a nadie, sino que seas lo suficiente cuidadoso a la hora de elegir quiénes son las personas que dejas que se acerquen y se vuelvan parte importante de tu vida. A continuación, verás 4 maneras de atraer el tipo de personas correctas:

1.-No juzgues por la apariencia.

Cuando lo haces puedes perderte muchas cosas geniales de las personas. Es cierto que la imagen importa y que la primera impresión es crucial, pero cuando eres capaz de ver más allá del exterior de las personas puedes llevarte muy gratas sorpresas.

Por otro lado, hay personas que se ven impecables y esto no quiere decir que sus valores sean tan buenos como su manera de vestirse. Una excelente manera de atraer a las personas buenas a tu vida, es estando abierto a conocerlas sin tener prejuicios.

2.- Establece límites.

Para atraer al tipo de personas correctas debes tener muy claros cuáles son tus valores y los límites que vienen con ellos. Cuando no conoces cuáles son estos valores y muchos menos los límites, te estarás exponiendo y dejando la puerta abierta a muchas situaciones que más adelante podrían traerte problemas.

Por ejemplo, si para ti la honestidad es un valor sobre el cual no cedes, y conoces a alguien que claramente no le da la misma importancia, sabes que es una persona a la cual no puedes dejar que se acerque demasiado porque no tiene esa característica que para ti no es negociable. Si lo haces, debes tener la consciencia de que en cualquier momento esto puede traer problemas en la relación.

Al tener bien claros los valores por los cuales te riges en tu vida, sabrás cuál es el tipo de personas con las cuales necesitas relacionarte para seguir desarrollándote de la manera en que quieres. Con respecto a aquellos que conozcas, que no reúnan los valores que tú consideras no negociables, también puedes tratarlos, puedes aprender de ellos y conocer puntos de vista diferentes.

La biblia dice “escudriñadlo todo y retener lo bueno”, para referirse a que no dejes de experimentar y que te atrevas a conocer cosas nuevas, quedándote solo con aquellas que valgan realmente la pena. Cuando se trata de personas, los valores que no comparten no indican que te alejes de ellas automáticamente, sino que sepas hasta dónde es sano que te involucres con esas personas.

3.-Ten una actitud positiva.

La mejor manera de conocer personas buenas es que tú seas una de ellas y lo demuestres con una actitud positiva. En la naturaleza y el magnetismo, los polos apuestos se atraen, pero en las relaciones humanas, son los similares los que se atraen entre sí.

Nadie quiere estar cerca de una persona negativa, y cuando por razones diversas, nos toca, sabemos que es algo que no elegiríamos. Por eso debemos huirle a toda costa a ser nosotros esa persona negativa, nube negra que irradia pesimismo al lugar donde llega y a cualquier situación que se le presente.

Una persona con actitud positiva atrae más gente similar. Tiene entusiasmo, no se deja afectar profundamente por las situaciones a su alrededor porque sabe que tiene la fortaleza para afrontarlas. La actitud positiva se demuestra no solamente con una sonrisa (lo cual es muy importante y trae infinidad de beneficios) también lo hace con palabras de aliento hacia los demás, con energía, entre otros elementos.

4.- Demuestra seguridad en ti mismo.

Si lo haces, atraerás personas a las que le agrade esta característica y normalmente ellos no buscarán aprovecharse de ti, sino todo lo contrario, se acercará con el fin de aprender y entablar relaciones positivas. Si no te consideras demasiado seguro, aprende las habilidades sociales necesarias> para que empieces a practicarlas.

Mientras más lo hagas, más seguridad irás obteniendo, así seas alguien tímido. La timidez es una característica que comparte mucha gente, la diferencia es que algunos la abrazan como algo que los define, mientras que otros han comprendido la importancia de deshacerse de ella con el fin de aprovechar las oportunidades que se les presentan a través del contacto humano.

Puede que seas alguien introvertido, pero no tiene que ser así por el resto de tu vida, existen maneras de trabajar en la confianza propia. Una de ellas -entre las más eficientes- es actuar como si ya tuvieras esa seguridad. Al actuar de esta manera (decir tu opinión, hablar con un tono de voz apropiado, dar apretones de mano firmes, vestirte bien, etc), eventualmente te empezarás a sentir cómodo y ya no deberá ser actuado, sino que se convertirá en parte de tu personalidad.

Lo más probable es que al principio sea difícil, como todos los cambios, pero al lograrlo te sentirás mucho mejor contigo mismo y atraerás el tipo de personas que quieres en tu vida. Por supuesto, estas no serán las únicas que querrán acercarse, pero tendrás la seguridad necesaria para quedarte con las que valen la pena, aquellas que puedan aportarte y tú a ellas.

Por último, es necesario tomar en cuenta que, según la primera ley de la espiritualidad de la India, todas las personas que llegan a tu vida son las correctas. Esto es así porque de cada quien podrás tener un aprendizaje que de otra manera no hubieses obtenido. Este es un enfoque bastante maduro de afrontar las relaciones cuando estas no salen como lo esperábamos y no tiene que ver solamente con las relaciones románticas, sino con las interpersonales de cualquier tipo.

5 señales que te indican que eres demasiado celoso

Cuando tenemos una relación amorosa con alguien y nos sentimos enamorados podemos experimentar distintos sentimientos. Esa alegría cuando le vemos, la felicidad que nos produce solamente pensar en el ser amado, estar cerca o simplemente un mensaje donde se reporte, sentimos ternura, amor en su máximo esplendor y más.

Esos son los sentimientos positivos, pero si además tenemos inseguridad o creemos -inconscientemente- que lo que estamos viviendo es demasiado bueno para ser verdad, también somos capaces de sabotearnos a nosotros mismos con actitudes poco favorecedoras para la relación. Para que una relación amorosa tenga éxito, es necesario que ambas partes tengan un buen concepto de sí mismas. Si consideras que tu autoestima no está en un buen momento ahora, aprende en Gananci cómo levantarla.

Si por el contrario consideras que tanto tú como tu pareja tienen una autoestima saludable, pero de igual forma siempre te está acusando de tener problemas de celos, a continuación puedes leer algunas señales que te indican que ese reclamo que te está haciendo el otro puede ser cierto, y sea momento de empezar a hacer algunos cambios.

¿Qué son los celos?

Los celos son miedo a que la persona con la que tienes un vínculo sentimental pueda sentirse atraída a alguien más y peor aún, actúe en base a esos sentimientos y termine dejándote. También se pueden definir los celos como los sentimientos de amenaza que experimenta una persona porque cree que alguien que considera “propio” podría dejar de serlo.

Una de las principales señales de alarma que te descubren como un celoso empedernido es pensar que siempre tienes la razón y tus dudas están bien fundamentadas. Así que trata de dejar eso a un lado, para tener la mente abierta y leer objetivamente lo siguiente:

Señales que indican que tienes demasiados celos.

Se pueden sentir celos hacia los amigos, familia y por supuesto, hacia nuestra pareja sentimental. ¿No te consideras celoso pero los demás te lo dicen todo el tiempo? Quizá es momento de saber si están exagerando, o de verdad estás teniendo comportamientos dignos de una persona demasiado celosa:

-Los celos a veces te llevan a hacer cosas de las que luego te arrepientes.

Todos hemos sentido celos en algún punto de nuestras vidas, eso nos demuestra que estamos vivos y que amamos. El problema es cuando estos celos empiezan a afectar tu relación con las otras personas ya que forman parte de tus reacciones comunes.

si por celos has hecho cosas de las que te arrepientes luego (como gritarle a la persona que amas, golpear a tu pareja o a un tercero, romper cosas, pasar vergüenza, entre otros) ya no estamos hablando de celos “normales”, sino de algo que se salió de control, porque si te arrepientes quiere decir que desearías no haberlo hecho, pero igual lo hiciste, así que no tuviste autocontrol en ese momento.

-Revisas el celular de tu pareja o sus perfiles en las redes sociales.

Si sientes la necesidad de revisar las conversaciones privadas de tu pareja y obtuviste de alguna manera sus contraseñas en las RRSS, quiere decir que algo no está bien en la relación. Ese comportamiento indica que existe falta de confianza, es decir, no confías en que tu pareja esté contigo solamente y necesitas averiguar si hay un tercero y de quién se trata.

Hay un refrán que dice “el que busca encuentra” y en el caso de los celos, si revisas las redes sociales o el teléfono de tu pareja eventualmente encontrarás algo que te hará enojar, así sean cosas insignificantes como:

  • Likes dados o recibidos a ciertas personas

  • Comentarios

  • Etiquetas

  • Emoticones

Que no tienen en realidad el potencial de poner en peligro tu relación, pero tú los tomas muy en serio.

celos

-Le prohíbes a tu pareja usar ciertas prendas de vestir.

La ropa forma parte de nuestra personalidad y cómo nos expresamos, ya que con ella le decimos al mundo cómo queremos que este nos vea. Por esta razón no es necesario controlar los atuendos de tu pareja. Si te sientes en la necesidad de hacerlo es porque no sientes la confianza que deberías.

Uno de los pensamientos más comunes en un celoso obsesivo es que si su pareja sale vestida de tal o cual forma le mirarán más y por ende terminaría dejándole por alguna de las personas a quien cautivó con su manera de vestir.

Si definitivamente sientes que la ropa de tu pareja no es apropiada para una ocasión, hazlo saber con discreción, conversando y sin molestias, si no te presta atención no tiene sentido molestarte, es su forma de expresarse y debes respetarlo. Por otro lado, si ha hecho un cambio repentino en su forma de vestir en comparación a cuando empezaron a salir y no estás dispuesto a aceptarlo, no vale de nada hacer una escena de celos, sino hablar al respecto y tomar las medidas que sean necesarias.

-Desconfías de todo el mundo.

Es cierto que tu pareja es atractiva, a ti te atrajo, pero cuando empiezas a desconfiar de cualquier persona que se le acerque y a crear historias de tu pareja con cada uno de ellos, es una señal alarmante. No solo te quita tu paz, sino que además trae graves problemas en tu relación.

Si comienzas a prohibirle a tu pareja que vea a sus amigos(as), que deje de asistir a los lugares que le agradan porque sospechas de los que están ahí. O, aunque no lo prohíbas te descubres molestándote y sospechando de que hay “gato encerrado” cuando te dice que irá al gimnasio, cafetería, supermercado u otros lugares cotidianos sin tu compañía, estás experimentando un nivel de celos más allá del saludable.

-Te ves en la necesidad de monitorear las actividades de tu pareja.

Si te dice que va al cine con su familia o amigas tratas de corroborar eso de todas las maneras posibles. Incluso has pensado en adquirir un equipo de GPS para su automóvil así puedes saber en todo momento dónde se encuentra y poder investigarle más a fondo.

Esto no demuestra una falta de confianza increíble sino una dependencia preocupante hacia la otra persona. Si sientes que debes corroborar sus historias porque crees que te miente constantemente, en vez de agotarte física y mentalmente con estas actividades, es preferible que busques ayuda al respecto.

Los celos enfermizos no solo le hacen daño a la relación amorosa, sino que también te hacen daño a ti porque puedes caer en un patrón que se repita en todas tus relaciones. Lo sano en este caso es buscar la raíz de esta falta de confianza propia y en el otro. Muchas veces superar esto a solas es bastante complicado, así que es una buena idea pedir ayuda profesional. Si crees que la terapia es muy costosa o que no te encuentras en un buen momento económico para invertir en ella, aprende cómo ganar un dinero extra.

Al empezar a trabajar en ti mismo estarás en mejores condiciones para estar en una relación feliz y saludable donde ambos desarrollen sus fortalezas personales en todos los aspectos.

Cómo superar el miedo a la soledad

Una gran parte de los momentos de nuestras vidas se han caracterizado por la necesidad de estar rodeados de otras personas, lo cual es normal. Sin embargo, esto se empieza a convertir en un problema cuando ya perdemos el gusto por estar solos.

Este miedo puede llegar a límites extremos, incluso hasta generar autofobia, o miedo a la soledad. Tras este miedo en realidad se esconde el temor al abandono. Lo peor, es que esto nos impide pensar de manera positiva cuando más necesitemos de nosotros mismos para superar dificultades.

Desde pequeños nos han programado para estar cerca de nuestros padres y recibir sus cuidados. De igual modo, también fuimos acostumbrados a estar cerca de los compañeros de clases u otras amistades, y así fuimos creciendo, sin aprender que estar solos puede ser un verdadero instante de plenitud y felicidad.

Es extremadamente necesario controlar este miedo a la soledad antes que empiece a convertirse en un problema psicológico. Debemos reconocer que hemos venido solos al mundo, hemos conocido personas –algunas de las cuales se han convertido en especiales para nosotros-, pero aun cuando tengamos personas alrededor es un deber aprender a confiar en nuestras capacidades.

En realidad, nunca estamos solos, ni siquiera cuando no hay otras personas en nuestro entorno, porque la mejor compañía somos nosotros mismos, sólo que en algunos casos algunas personas sienten miedo a la soledad porque temen escuchar sus propios pensamientos.

Lo mejor es que existen consejos que todos podemos poner en práctica para aprender a valernos por nosotros mismos sin sentir temor cuando no hay personas cercanas.

Consejos para perder el miedo a la soledad

1-Mira tu miedo desde la racionalidad: deja a un lado la emocionalidad, intenta descifrar lo que se esconde tras tu miedo a la soledad. Si bien en la mayoría de las personas se trata de un miedo al abandono, no en todos los casos debe ser así necesariamente. Por ello, trata de indagar qué es lo que realmente te asusta. Para lograrlo, párate frente al espejo y pregúntate qué crees que podría pasar si te encuentras un momento a solas. Si es necesario, apunta en una hoja cómo ha sido tu experiencia de ese encuentro con tu propio Yo desde el otro lado del espejo, y léelo un par de veces hasta encontrar lo que realmente temes.

2-Lleva el miedo hasta el límite: piensa qué podría ocurrir si te encuentras sin nadie cerca de ti. A partir de esta pregunta podrás percatarte que en realidad no hay nada de lo cual asustarse, sino que todo está en nuestra mente. El temor es una sensación que muchas veces no se sustenta en nada, sino en creencias propias que no tienen cabida en la realidad. Si observas detenidamente, también podrás notar que todo lo que imaginas es pequeño y no hay motivos justificados para vivir en sufrimiento desde ese temor autoimpuesto.

3-Acércate al encuentro contigo mismo: para superar el miedo a la soledad debes empezar a buscar momentos en los cuales puedas encontrarte contigo, sin que estén otras personas cerca. Puedes ir a un parque, sentarte a disfrutar el viento, ver las hojas caer y observar a otras personas que pasean en el mismo sitio, pero con las cuales no tienes ningún vínculo y poder verlas desde tu posición, con lejanía, y sin necesitarlas, como por ejemplo haciendo mindfulness.

4-Apaga todos los equipos: como el radio, el teléfono, la tabla, la televisión, incluso puedes desconectar el Internet para evitar recibir mensajes de otras personas. Intenta disfrutar ese momento totalmente a solas. Puedes leer un libro, hacer una manualidad, regar plantas o cualquier otra actividad que no requiera la presencia de otras personas. Tan pronto comiences esta rutina podrás observar que poco a poco las irás disfrutando en soledad.

5-Crea lazos fuertes: con otras personas. Esto quiere decir que, quienes sienten miedo a la soledad, tienden a relacionarse con personas que ni siquiera son de su total agrado, sino que las frecuentan sólo por la compañía, así esta no sea provechosa. Quienes realmente cuentan son aquellas amistades que, aunque no siempre tengan tiempo para estar cerca, sabes que estarán cuando se presenten situaciones de emergencia.

6-Desarrolla confianza en tus potencialidades: date cuenta que tú puedes salir de muchas situaciones sin necesidad de otras personas, que puedes estar solo y sobrevivir gracias a todas las capacidades que posees. Debes creer esto fervientemente y verás cómo aumenta tu confianza de manera paulatina. Todo empieza por darte un voto de confianza.

miedo a la soledad

7-Modifica el todo lo que has aprendido: sobre el concepto de la soledad. Es momento de transformar ese concepto y darle otro sentido. Debes verlo como un momento maravilloso de reconciliación con uno mismo y que todos tenemos, pero no todos sabemos apreciarlo. En este encuentro a solas contigo también podrás conocerte mucho más, descubrir cómo puedes crecer, escuchar tu voz interior que te indica el mejor camino para ser feliz, en lugar de escuchar ruidos externos de otras personas que no te conocen lo suficiente.

8-Traza nuevos logros por alcanzar en tu vida: objetivos que te harían sentir feliz, pero que por estar cerca de muchas personas –sobre todo si estas son superficiales- no has podido lograr hasta ahora.

9-Asume la responsabilidad: de tu destino y olvida el victimismo. Sólo siendo responsables por nuestros actos estaremos en capacidad de lograr nuestros propósitos comprendiendo que su realización depende exclusivamente de nosotros. En ese momento abriremos los ojos, será como un despertar, nos percataremos que los demás sólo juegan un papel secundario y que muchas veces se convierten en tropiezos para llegar hasta el lugar que queremos. A partir de ese momento, estaremos más seguros sobre el poder de nuestras acciones, y necesitaremos cada vez menos estar obligatoriamente rodeados de personas.

10-Suelta la dependencia: la mayoría de las veces el miedo a la soledad esconde en realidad un tipo de dependencia hacia otra u otras personas. Esta dependencia quedará disuelta a medida que puedas ir disfrutando de tus momentos a solas.

Si sientes que lo has intentado todo, pero aún no puedes superar tu miedo a la soledad, entonces es mejor contactar con un especialista que te ayude a deshacerte de la dependencia y a perder el miedo a estar en soledad. Muchas veces esto se puede lograr con una serie de terapias, y sin necesidad de fármacos.

La idea de aplicar estos consejos es que puedas disfrutar esos momentos de calma que sólo podrías tener contigo mismo y sin nadie más. Asimismo, disfrutar la soledad te permitirá ver que esta es necesaria para poder reflexionar, e incluso tomar decisiones acertadas sin tener tantas voces cerca dándonos miles de opiniones que terminan por confundirnos.

Disfrutar la soledad no es lo mismo que aislarse de todas las personas y el entorno. Esto significa el poder ser lo suficientemente independientes para ir a tomar un café, ver una película, ir a l parte, entre otros, sin que tengamos que necesitar a los demás, incluso cuando estos no puedan, ya que nuestra vida quedaría paralizada.

En la medida que aprendamos a estar bien con nosotros mismos, la calidad de nuestras relaciones con amigos y familiares también mejorará, ya que no veremos a los demás como si necesitásemos de ellos, no forjaremos nuestros vínculos desde la dependencia, sino desde la libertad y el amor verdadero.

¿Cómo cambiar para ser más feliz?

El reto de todo ser humano, es encontrar realmente lo que nos produce ese sentimiento de felicidad, satisfacción al saber que estamos haciendo lo correcto y lo que nos gusta. Una tarea que sin duda crea conflictos en el interior de muchos.

Todo es posible, siempre y cuando sepas cómo comenzar a enfocarte en las cosas buenas de la vida. Ser positivo y ser feliz van juntos de la mano para así llegar al resultado final que te hará vivir una vida plena y sin remordimientos.

No es un camino sencillo, pero todo depende de la motivación personal que tengas para poder emprender tu aventura por la ruta hacia tu felicidad. Muchas veces llegamos a pensar que esta sólo ocurre y a veces no, como si fuera suerte más que otra cosa. Todo depende de ti para poder llegar a ser feliz, sólo debes comenzar a cambiar ciertos aspectos de tu vida y ser una persona con más actitud y determinada.

  1. Sé tú mismo

Las personas nos desgastamos al intentar ser alguien que no somos, sólo con el propósito de dar una mejor impresión a la sociedad o querer “encajar” en ella. Durante el proceso, es lógico que olvidemos lo que nos hace felices y lo que nos define como ser humano.

Todos somos diferentes, nadie es igual y si me lo preguntas, ninguno nos parecemos. Considero que el ser humano es un espécimen único independientemente de que en el mundo haya billones e incluso más de ella. Entonces, ¿por qué debes sentir vergüenza de quién eres o querer siquiera cambiar la hermosa persona que representas para la humanidad? Sé cómo quieras ser, disfruta como sólo tú sabes hacerlo y principalmente, vive a tu manera.

  1. Haz lo que te gusta

Aunque siempre habrá actividades que debemos realizar por obligación, hay otras que simplemente son nuestras distracciones y forma de tener diversión. Reír, es símbolo de felicidad.

¿Qué esperas para hacer lo que te gusta? Nunca dejes que personas que simplemente van a estar siempre para juzgar lo que decides hacer con tu vida, te detengan. A fin de cuentas, cuando seas una persona mayor tendrás historias que contar, no sentirás arrepentimientos por nunca haber hecho algo que soñabas, en cambio, si te detienes y te dejas llevar por lo que otros dirán, no necesitarás llegar a una edad avanzada para saber que dejaste de hacer cosas que te harían feliz.

  1. Sé positivo y rodéate de personas iguales a ti

Como mencionamos unos párrafos más arriba, ser positivo tiene un papel fundamental en el proceso de ser feliz, ¿o crees que ver todo de forma negativa y siempre pensar que todo va a salir mal es una forma de lograr la felicidad?

Siempre piensa en que lo que sea que hagas o quieras hacer, todo eso saldrá bien incluso si las supuestas “posibilidades” que tienes de que salgan mal son más altas de las que salga bien. Mantener una mente positiva te ayuda a liberar estrés y en dejar de tener esos pensamientos que sólo te alejan de la felicidad y afectan tu bienestar y salud mental.

A su vez, es importante que te rodees de gente positiva como tú, no necesitas a alguien que te repita por qué las cosas pueden salir mal, sólo a personas que mantengan una mente abierta y positiva cuando se trata sobre la vida.

  1. Prioriza tus sueños y metas

No dejes que las actividades u obligaciones diarias que tienes te detengan de poder lograr tus sueños. Si tienes una meta o sueño, es porque hacer eso traerá felicidad a tu vida.

Muchas veces dejamos de lado lo que realmente nos importa por la comodidad de una rutina, pero ¿realmente vale la pena llevar una vida sin emociones y que diariamente se repita el mismo proceso? No, no lo vale.

Es cierto que la rutina forma parte de prácticamente, casi toda la población mundial, pero la parte relevante es cómo harás para abandonar esa rutina en ocasiones y poner otro trozo de felicidad en tu vida.

Como dijimos, haz lo que te gusta, y para ello debes priorizar siempre tus sueños y metas sobre lo demás que consideras “fundamental” pero que en realidad es más trivial de lo que piensas.

ser más feliz

  1. Vive el ahora

No te estanques en pensar lo que pasó o puede pasar, ¿qué mejor momento para vivir el presente que el ahora?

Los recuerdos del pasado usualmente nos persiguen y nos hacen recordar en su mayoría, momentos negativos o tristes como por ejemplo, la muerte de una familiar. Con esto, no quiero decir que no debamos guardar siempre un pequeño luto con el paso del tiempo, incluso al recordar los momentos felices con esa persona, nos produce tanta tristeza como felicidad. Lo importante, es que recuerdes que hay un hoy y un mañana, y de que esa persona vivió su vida, y ahora te toca a ti.

Dejar que las posibilidades y los sucesos opaquen nuestra felicidad del ahora es un error que cometemos muchas veces al pensar que está mal sentirse feliz después de un infortunio. Todos merecemos reír, y pasar por una desgracia forma parte del hecho de volver a levantarnos más fuertes y demostrarle a la vida y a nosotros mismos, que podemos superar los obstáculos para así lograr conseguir la felicidad.

  1. Haz ejercicio

El ejercicio, es uno de los métodos más saludables y sanos para poder liberar tensiones y dejar de agobiarnos con pensamientos innecesarios o que no deberían ser lo único que tenemos presente.

Puede sonar un poco irónico, pero si te sientes cansado, el hacer ejercicio te ayudará a tener más energía. Todo depende mucho de la actividad que le das a tu cuerpo, la motivación personal y el bienestar que te brinda esta actividad física.

Otro punto a tratar en este aspecto, es lo acomplejados que usualmente nos sentimos respecto a nuestra apariencia física. Las personas gastamos tanto tiempo y neuronas pensando en el rollito demás que está a un costado y olvidamos, que no todo trata sobre el físico.

Sin embargo, la apariencia física así como puede empeorar tu estado emocional, a su vez puede mejorarlo. Siendo así, ¿quieres que te dé otro motivo para comenzar a ejercitarte? La mejor forma de mejorar esos “defectos” que ves en ti mismo, es el ejercicio, así que no, no creo que necesites otra razón para comenzar a hacerlo y sentirse más feliz con tu cuerpo.

  1. Ayuda a otros

“…cediendo algunas horas de nuestro día a otras personas,  genera la sensación, al final de la jornada, de que el tiempo fue mucho más abundante, inclusive mucho más que si hiciéramos algo para nosotros mismos durante nuestro tiempo libre”, dicho por el investigador de cómo ser feliz, Cassie Mogilner.

Está bien siempre mantenernos a nosotros como un primer plano, pero no debemos olvidar la dificultad o necesidad que otras personas están pasando y hecho de que de alguna manera, ya sea mínima, podemos ayudar.

Para mí no hay mayor satisfacción que ayudar a otros que, independientemente de que hayan caído en esa situación porque lo “merecen” o porque simplemente, la vida ha sido más dura con ellos. En mi opinión, todos merecemos ser felices y poder ayudar para que otros lo logren, forma parte de mi felicidad.

Psicología Positiva aplicada (III). Destino deseado: la felicidad.

*El contenido de este taller práctico que comparto en el blog está destinado a conocer más sobre la psicología positiva de forma aplicada. Si eres un profesional de la psicología, terapias, coaching y educación tienes disponible Aprende Psicología Positiva, la plataforma educativa online con las mejores guías de aplicación en terapia, educación y divulgación, en la que se basa esta serie de artículos.

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3. Destino deseado: la felicidad.

En este apartado vamos a entrar a ver todo aquello que a las personas nos aporta bienestar y felicidad. Entenderlo es la base para que podamos procurarlo en nuestros clientes.

Los investigadores en Psicología Positiva (aquellos que nos hacen la vida mucho más fácil a los que nos dedicamos a intervenir) sugieren que entre el 35 y el 50 por ciento del nivel general de felicidad de las personas tiene un origen genético; el 50 o el 65 por ciento restante vendría de otros factores, básicamente de lo que pensamos o no pensamos y de lo que hacemos o no hacemos.

Ese dato nos da que pensar. Y mucho.

Todos nosotros tenemos un nivel general de felicidad medio la mayor parte del tiempo. En ocasiones nos sentimos más felices (por encima de este nivel) aunque en otras ciertamente estamos por debajo. De manera realista, estar felices siempre y mantener un nivel de alegría altísimo es probablemente inalcanzable (¡a menos que alcancemos el nirvana!). ¿Cuál será nuestro objetivo entonces? Encontrar aquello que nos permita vivir de manera razonablemente feliz la mayor parte del tiempo.

La felicidad es diferente a lo que podemos entender como placer (hacer algo excitante o placentero nos ofrece un subidón de emociones positivas, pero estas pasan pronto y nos devuelve a donde nos encontrábamos).

El ejemplo paradigmático sería el de las personas que ganan la lotería; estas experimentan un gran alza en su nivel de felicidad pero pronto vuelven al nivel previo, mientras que otro ejemplo clásico es el de las personas que han tenido un accidente de tráfico con secuelas. Experimentan un shock y tristeza pero acaban volviendo a su nivel previo de felicidad, tras un periodo de adaptación.

Por cierto, te animo a que utilices estos ejemplos en consulta 😉

la felicidad

Obviamente el placer es algo que nos importa, y mucho. Sentir emociones positivas frecuentemente propiciará una vida más feliz, pero la “vida de placer” es más que un estado mental positivo, es lo que hacemos con nuestra vida, nuestra manera de vivirla, interpretarla y responder a los retos que esta nos plantea, más allá de esos subidones temporales de placer.

Esta que podemos llamar como una “terapia a corto plazo” cenar fuera, la buena comida y bebida, puede darnos placer (¡y el placer es importante! aquí nadie puede tirar la primera piedra) pero no nos hará felices en el largo plazo y cuanto más los explotemos menos aportaciones significativas nos dará a más largo plazo.

En esta parte del taller encontrarás una recopilación de cosas que nos puede llevar a una vida feliz la mayor parte del tiempo – toda vida tendrá momentos menos buenos, pero los conocimientos que nos ofrece la ciencia positiva nos permitirán reducirlos al máximo y salir de ellos. Idea: recopílalos en un documento para utilizarlo con las personas con las que trabajes.

¿Qué nos hace felices?

Relaciones personales de calidad. Disponer de un rango de amigos, compañeros, familia, conocidos etc. con los cuales vivir momentos positivos.

Estos momentos (ofrecer piropos, dar regalos, com- partir momentos de diversión, gozar de una buena película – espectáculo, ocio, jugar a juegos o deportes, conversar paseando etc.) nos proporciona hasta cinco veces más posibilidades de mantener una relación positiva con nuestro círculo de personas. Las relaciones personales deben de ser trabajadas y debemos hacerlas felices conscientemente y activamente (volveremos a este punto en otra parte del taller).

Por otro lado el tiempo que pasemos con personas que tiendan al pesimismo y a la pasividad nos acabará contagiando. ¿Debemos cortar toda relación con estas personas? Aconsejable pero no imprescindible; sí acotarla a momentos puntuales.

Favorecer estas relaciones positivas es como tener un “ingreso” constante en nuestra cuenta de emociones positivas.

Compararnos a nosotros mismos con otros que tienen más (son más ricos, más guapos, son más inteligentes, tienen coches, casas, vacaciones más caras, tienen más suerte, más éxito etc.) probablemente nos hará ser menos felices.

Si vamos a compararnos con alguien, que sea con aquellos parejos a nosotros o en peor situación (con menos dinero, con menos salud, más inmaduros, menos atractivos…) y no para regodearnos en ello, si no para felicitarnos por lo que hemos logrado gracias a nuestro esfuerzo.

Agradecer lo que tenemos es una antigua y potente práctica de sabiduría comprobada como valiosa en la investigación moderna.

emocionario

Las ranas amigas nos gustan

Ayudar a los demás es algo especialmente positivo y nos ayudará a vivir de manera plena.

Hacer un voluntariado con niños necesitados, con animales, ancianos, nuestro vecindario, amigos que pasan por un mal momento, organizando eventos solidarios… son buenos para nosotros y buenos para los demás. Contribuir a una causa que es más grande que nosotros puede proporcionarnos una vida con significado y ayudarnos a vivir una vida más feliz.

Hacer cosas en las que somos buenos. Utilizando nuestras habilidades, conocimiento experto, fortalezas, para conseguir logros que ayuden e impresionen tanto a nosotros mismos como a las personas que nos importan o interesan, cosas que nos satisfacen y que nos hacen sentir orgullosos, debe de ser una experiencia habitual en nuestra vida.

Ten claro aquello en lo que disfrutas haciendo y haz de ello algo diario.

Mantenerte en forma y hacer ejercicio moderado de manera regular es muy beneficioso como lo es comer bien y vivir de manera saludable.

La autoestima tiene un componente psicofísico muy importante y el cuidar de nuestra salud tiene una influencia clara sobre ella.

Cuando atravesamos un periodo de trabajo especialmente demandante y estresante en lo único que pensamos es en parar, en vacaciones… ¡y en no tener que levantarnos por la mañana! Sin embargo trabajar, especialmente en un trabajo que nos gusta, es mucho mejor para nosotros que no trabajar.

No tener un trabajo significa que nos es más difícil estructurar nuestros días, tener el sentido de esforzarnos por un objetivo, encontrarnos con otras personas, sentirnos útiles, utilizar nuestras habilidades, tener un sentido de logro.

El trabajo nos permite hacer aquello para lo que nos hemos preparado y en bastantes ocasiones también nos ayuda a alcanzar significado en nuestras vidas; solemos definirnos por aquello a lo que nos dedicamos.

Vivir una “vida buena”, entendida como hacer cosas o proponer actividades que contribuyan al bien común y que contribuya a hacer del mundo un lugar mejor y más habitable contribuye más a nuestra propia felicidad que el simple egoísmo.

Esta actitud colaboradora y prosocial sería como un autointerés; mejorando una parte de la sociedad que pueda y deba ser cambiada también nos estaremos ayudando a nosotros mismos.

Tener objetivos en nuestra vida y lograrlos es muy favorable: conseguir estar en forma, aprender una habilidad nueva, ahorrar para unas vacaciones especiales y conseguirlas, tener metas (en los próximos 12 meses yo conseguiré…) y lograrlos, nos proporciona optimismo, confianza y mejorar nuestro autoconcepto.

Como has visto, todos estos factores son intuitivos. Entendemos que de trabajar en ellos seremos más felices, pero ¿siempre lo hacemos? En ocasiones no ponemos la suficiente energía o dedicamos el tiempo suficiente.

Ejercicio: tus anhelos.

Anota en tu cuaderno lo siguiente. Vas a escribir todas aquellas cosas que realmente quieres tener presentes en tu vida. No se trata de cosas para hacer o de una lista de tareas, si no de a que quieres que se parezca tu vida. De momento escríbelas; más adelante retomaremos el ejercicio.

Sigue adelante con la serie de articulos y cuéntame en los comentarios que tal va la aplicación en tu consulta, o si lo ves de utilidad para tu futuro profesional 😉 Y si aún quieres más conocimientos ampliados, escucha nuestro podcast sobre este tema:

Crisis de ansiedad o ataques de pánico: la trampa de un círculo vicioso

 

Los ataques de pánico o crisis de ansiedad consisten en la aparición repentina de miedo o malestar intenso en los que aparecen cuatro o más de estos síntomas:

Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado, -sudoración, -temblores o sacudidas, -sensación de dificultad para respirar o de asfixia, -sensación de ahogo, -dolor o molestias en el tórax, -náuseas o malestar abdominal, -sensación de mareo e inestabilidad, -despersonalización (sentirse separado de uno mismo) o desrealización (sensación de irrealidad), -miedo a volverse loco o a perder el control, -miedo a morir,-parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo), -escalofríos o sensación de calor.

 

¿A qué se deben las crisis de ansiedad?

Cualquiera puede tener una crisis de ansiedad ya que basta que una persona se encuentre en una situación en la que experimente los síntomas citados, los considere algo fuera de lo normal y los interprete de forma catastrófica.

No obstante, se considera que ciertos factores predisponen a un primer ataque de pánico como la hipocondría o haber sufrido durante un tiempo una situación estresante a nivel relacional como una pérdida o una ruptura de una relación.

 

¿Qué es lo que preocupa a quien tiene crisis de ansiedad?

Cuando un paciente acude a un psicólogo porque experimenta crisis de ansiedad comenta que su principal miedo es tener una nueva crisis de ansiedad, por ello se suelen evitar situaciones o actividades en las que se cree que es posible su aparición: si por ejemplo tuvo una crisis de ansiedad cuando estaba solo en casa, evitará permanecer solo en casa, si lo experimentó cuando estaba en una tienda, evitará entrar en ella.

Asimismo, también es frecuente tener miedo a ciertas sensaciones físicas por lo que la persona se vuelve hipervigilante, centrando la atención en sí misma de forma que cualquier síntoma corporal que valore como anormal “encienda” su alarma y a su vez exacerbará el síntoma.

Ejemplo:

Una paciente me contaba cómo le angustiaba la desrealización (sensación de irrealidad) que sentía algunas ocasiones y en cuanto empezaba a notar algo así empezaba a preocuparse notando otras sensaciones físicas como palpitaciones y dificultad para respirar desencadenándose finalmente una crisis de ansiedad.

Aunque las crisis de ansiedad las vivía en distintas situaciones (viendo la televisión, en una tienda, en mitad de la noche), tuvo la primera de ellas en un bar y desde entonces evitaba quedar con sus amigas en un bar y hasta había descuidado su vida social.

Romper el circulo vicioso de la ansiedad es posible

 

¿Cuál es el círculo vicioso de las crisis de ansiedad?

Una crisis de ansiedad puede comenzar ante estímulos externos (ir a una tienda, conducir un coche, estar solo en casa…) o estímulos internos (pensamientos, imágenes o sensaciones corporales).

Si esos estímulos se perciben como una amenaza (ejemplo “tengo que conducir yo solo, seguro que me pasa algo”) se experimenta ansiedad o miedo, lo cual estará acompañado de varias sensaciones corporales como las ya citadas.

A su vez, esas sensaciones corporales se interpretan de modo catastrófico (“esto no es normal, ya estamos otra vez, me voy a desmayar, me estoy volviendo loco”) lo cual aumenta la intensidad de las sensaciones corporales y la amenaza se dispara formando así un círculo vicioso que culmina en una crisis de ansiedad.

 

El papel de la catastrofización en las crisis de ansiedad

Ante la experimentación de sensaciones corporales diversas y desagradables, se suele realizar una interpretación catastrófica de las mismas, siendo las más frecuentes:

-miedo al desmayo

-miedo a padecer un infarto

-miedo a la asfixia

-miedo a volverse loco o perder el controlNo siempre se dan esas interpretaciones catastróficas ya que a veces lo que se teme es solo tener una crisis de ansiedad y ese miedo al propio miedo puede precipitar una.

Otras veces, cuando la persona se encuentra en una situación social, tiene pensamientos del tipo “se van a dar cuenta de lo que me pasa, voy a hacer el ridículo”, experimentando un miedo a la reacción de los otros, algo que a veces lleva a evitar situaciones que impliquen relación con los demás.

¿Cómo trabajamos los psicólogos las crisis de ansiedad?

Primero realizamos una entrevista diagnóstica y pasamos cuestionarios clínicos que evalúan los factores que precipitan y mantienen la crisis de ansiedad, las situaciones o conductas que se evitan y qué papel juegan las crisis de ansiedad en la vida diaria de la persona y cómo interfiere en diversos ámbitos.

Tras esa valoración psicológica clave, iniciamos la terapia psicológica con un aprendizaje psicoeducativo.

Es fundamental que la persona entienda las características de la ansiedad, sus manifestaciones clínicas y qué papel juegan sus pensamientos, sentimientos y conductas en el desencadenamiento de las crisis de ansiedad.

Esta fase educativa ya produce cambios significativos en el paciente y un gran alivio al entender sus crisis de ansiedad en relación con su biografía y su vida cotidiana.

En otra fase del tratamiento se siguen analizando las creencias acerca del pánico y se aprenden técnicas para el control de la ansiedad como entrenamiento en relajación muscular y respiración diafragmática lenta.

Técnicas que necesitan la supervisión de un psicólogo y el contexto y momento en el que se aplican para valorar su eficacia terapéutica y adecuarlo a la necesidad de cada paciente.

También se trabaja el papel tan importante que tiene la autoatención corporal a través de experimentos comportamentales y cómo redirigir la atención hacia factores externos.

Para trabajar las interpretaciones catastróficas de las sensaciones corporales enseñamos técnicas para combatirlas como la reestructuración cognitiva y paralelamente el paciente afrontará algunas situaciones que ha asociado a las crisis de pánico con las técnicas terapéuticas aprendidas para someter a prueba sus propias creencias y ver qué estrategias le resultan más útiles.

Resulta clave en el tratamiento el concepto de Exposición que consiste en exponerse a las situaciones que evitaba o soportaba con gran ansiedad o conductas de seguridad, progresivamente, estableciendo una jerarquía de las conductas objetivo a conseguir partiendo del nivel de temor de cada una de ellas.

Se realizan ejercicios de exposición a las situaciones corporales temidas que provoquen las sensaciones que antes temía rompiendo la asociación entre determinadas sensaciones con determinadas interpretaciones catastróficas.

Se utilizan técnicas para ayudar a afrontar situaciones ansiógenas dirigidas a cambiar el diálogo interno que tiene el paciente como son las autoinstrucciones que se aplican en distintos momentos de ansiedad.

También establecemos en la última fase del tratamiento la prevención de recaídas para generalizar lo aprendido en la terapia a otras sensaciones corporales distintas a las habituales que pudieran aparecer en el futuro, así como valoración de la eficacia de la terapia.

Se atenderá la función que tenían los ataques de pánico en la vida de la persona y se trabajarán en los casos necesarios factores que puedan estar implicados en ellos (gestión del estrés, depresión, duelos, rupturas, etc) de cara a mejorar el bienestar global de cada persona concreta.

Utilizamos distintas técnicas psicológicas empíricamente validadas, es decir que se hayan demostrado eficaces, que han sido sometidas a pruebas constantemente.

Así pues, los psicólogos contamos con tratamientos que han mostrado notablemente su eficacia en las crisis de ansiedad.

Psicólogos Sexólogos Zaragoza Eva Mª González. Experta en terapia de pareja y familia. Experta en terapia con niños y adolescentes.Sexóloga: máster en sexología. Facebook.