Sé la dueña de tu vida (II) ¡Se avista un iceberg!

No hace falta haber visto en vivo y en directo un iceberg para saber que engaña. Que puede ser inofensivo a la vista, pero puede que debajo de él se escondan toneladas de hielo.

Esto es lo que pasa con la violencia de género: lo que conocemos de ella, o lo que es observable en nuestra sociedad, es lo que se transmite en los medios de comunicación, las estadísticas, las muertes.. Pero detrás de estos datos, existe un sinfín de aspectos que están en la base de dicha clase de violencia, como explicamos en el artículo anterior.

sé la dueña de tu vida

Desgraciadamente, seguro que tod@s hemos tenido alguna vez una conversación sobre por qué pasa esto, por qué una mujer permite que la agredan y aún así sigue manteniendo la relación con su pareja. Para empezar, me gustaría aclarar varios mitos sobre la violencia de género. ¿Empezamos?

Mito 1. “La mujer golpeada no cambia su situación porque le gusta. Las mujeres agredidas son masoquistas”.

Aunque parezca mentira, existen mil y una razones por las que una mujer se ve inmiscuída en un círculo vicioso del cual es complicadísimo salir. En términos genéricos, las mujeres viven durante el inicio de la relación de pareja “un cuento de hadas”, una relación idílica, que contrasta brutalmente con el inicio del maltrato.

Este choque frontal es de tal magnitud que la mujer necesita buscar la esperanza de que “todo volverá a ser como antes”, situándose entre dos realidades que no tienen punto en común.

Esta idea de cambio viene reforzada por la conducta ambivalente del agresor, lo cual hace que la mujer siga manteniendo la relación a pesar de la parte negativa que le aporta. (Se explicará más detalladamente en adelante).

Mito 2. “Si aguanta, él cambiará”.

La violencia es reiterativa y va en aumento. Si no se detiene, pasa del grito a los golpes y puede llegar hasta la muerte en los casos más extremos.

Mito 3. “El que abusa de una mujer tienen problemas mentales, es un loco”.

Varios estudios muestran que menos de un 10% de los casos de violencia son ocasionados por trastornos mentales del agresor.

Mito 4. “La mayoría de los maltratadores son alcohólicos o drogadictos”.

Tomar alcohol o drogas puede facilitar y servir de pretexto para hacer uso de las conductas violentas, pero no es la causa. Muchos alcohólicos o drogadictos, no agreden a sus compañeras y muchos de los que agreden no consumen alcohol ni toman drogas.

Mito 5. “Las mujeres agredidas carecen de educación”.

Las estadísticas demuestran que la agresión no impone límites ni barreras, se presenta en todos los niveles académicos, sean abogadas, doctoras, amas de casa, ingenieras y otras

Mito 6. “El agresor no es un compañero cariñoso”.

¡Al contrario, chic@s! el agresor es una persona que se muestra cariñoso y agradable con todo el mundo, incluso con su pareja. Este cariño, como hemos comentado anteriormente, choca con la conducta hostil, por eso la víctima “entiende” que la conducta hostil es la que no es propia del agresor, y necesita justificarla constantemente.

Mito 7. “Algún conato de violencia es natural en la pareja”.

No es natural que exista agresión en la relación de pareja. El amor, el respeto mutuo y la equidad sí son actitudes que corresponden a una relación de igualdad.

Mito 8. “Si me fuerza a tener relaciones sexuales, no me está maltratando. Yo tengo que cumplir como esposa”.

El maltrato sexual es una tipología dentro de la violencia en la pareja. Recuerda: tú eres la dueña de tu vida. Tú eliges si quieres mantener relaciones sexuales o no, aunque sea tu marido. Nadie tiene que forzarte a hacer nada que tú no quieras, en ningún aspecto de tu vida. Tienes derecho a estar cansada, a estar preocupada por otras cosas, etc.

A modo de resumen:

– La violencia de género no es agradable para nadie, y mucho menos para las víctimas, las cuales sufren día a día y normalmente en silencio.

– Los agresores no sufren ningún trastorno psicológico, generalmente, ni su conducta violenta viene provocada por el consumo de alcohol y drogas (sí facilitada).

– La violencia no es justificable ante ninguna situación: todos tenemos la capacidad de elegir cualquier otra conducta antes que la de agredir a otro, sea lo que sea de lo que hablemos.

– Una mujer agredida no es típicamente una mujer en situación de exclusión social, o de nivel cultural bajo.

– El forzarte a mantener relaciones sexuales cuando tú no quieres o el obligarte a realizar ciertas prácticas en las que no estás de acuerdo, también es violencia.

SE LA DUEÑA DE TU VIDA.

Para más información puedes ponerte en contacto conmigo a través de sherreros@psiquepsicologos.es. Si estás ante un caso de violencia de género, no lo dudes: llama al 016.

Sandra Herreros es psicóloga, directora de Psique y colaboradora de Psicología en Positivo.

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