Psicología Positiva aplicada (III). Destino deseado: la felicidad.

*El contenido de este taller práctico que comparto en el blog está destinado a conocer más sobre la psicología positiva de forma aplicada. Si eres un profesional de la psicología, terapias, coaching y educación tienes disponible Aprende Psicología Positiva, la plataforma educativa online con las mejores guías de aplicación en terapia, educación y divulgación, en la que se basa esta serie de artículos.

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3. Destino deseado: la felicidad.

En este apartado vamos a entrar a ver todo aquello que a las personas nos aporta bienestar y felicidad. Entenderlo es la base para que podamos procurarlo en nuestros clientes.

Los investigadores en Psicología Positiva (aquellos que nos hacen la vida mucho más fácil a los que nos dedicamos a intervenir) sugieren que entre el 35 y el 50 por ciento del nivel general de felicidad de las personas tiene un origen genético; el 50 o el 65 por ciento restante vendría de otros factores, básicamente de lo que pensamos o no pensamos y de lo que hacemos o no hacemos.

Ese dato nos da que pensar. Y mucho.

Todos nosotros tenemos un nivel general de felicidad medio la mayor parte del tiempo. En ocasiones nos sentimos más felices (por encima de este nivel) aunque en otras ciertamente estamos por debajo. De manera realista, estar felices siempre y mantener un nivel de alegría altísimo es probablemente inalcanzable (¡a menos que alcancemos el nirvana!). ¿Cuál será nuestro objetivo entonces? Encontrar aquello que nos permita vivir de manera razonablemente feliz la mayor parte del tiempo.

La felicidad es diferente a lo que podemos entender como placer (hacer algo excitante o placentero nos ofrece un subidón de emociones positivas, pero estas pasan pronto y nos devuelve a donde nos encontrábamos).

El ejemplo paradigmático sería el de las personas que ganan la lotería; estas experimentan un gran alza en su nivel de felicidad pero pronto vuelven al nivel previo, mientras que otro ejemplo clásico es el de las personas que han tenido un accidente de tráfico con secuelas. Experimentan un shock y tristeza pero acaban volviendo a su nivel previo de felicidad, tras un periodo de adaptación.

Por cierto, te animo a que utilices estos ejemplos en consulta 😉

la felicidad

Obviamente el placer es algo que nos importa, y mucho. Sentir emociones positivas frecuentemente propiciará una vida más feliz, pero la “vida de placer” es más que un estado mental positivo, es lo que hacemos con nuestra vida, nuestra manera de vivirla, interpretarla y responder a los retos que esta nos plantea, más allá de esos subidones temporales de placer.

Esta que podemos llamar como una “terapia a corto plazo” cenar fuera, la buena comida y bebida, puede darnos placer (¡y el placer es importante! aquí nadie puede tirar la primera piedra) pero no nos hará felices en el largo plazo y cuanto más los explotemos menos aportaciones significativas nos dará a más largo plazo.

En esta parte del taller encontrarás una recopilación de cosas que nos puede llevar a una vida feliz la mayor parte del tiempo – toda vida tendrá momentos menos buenos, pero los conocimientos que nos ofrece la ciencia positiva nos permitirán reducirlos al máximo y salir de ellos. Idea: recopílalos en un documento para utilizarlo con las personas con las que trabajes.

¿Qué nos hace felices?

Relaciones personales de calidad. Disponer de un rango de amigos, compañeros, familia, conocidos etc. con los cuales vivir momentos positivos.

Estos momentos (ofrecer piropos, dar regalos, com- partir momentos de diversión, gozar de una buena película – espectáculo, ocio, jugar a juegos o deportes, conversar paseando etc.) nos proporciona hasta cinco veces más posibilidades de mantener una relación positiva con nuestro círculo de personas. Las relaciones personales deben de ser trabajadas y debemos hacerlas felices conscientemente y activamente (volveremos a este punto en otra parte del taller).

Por otro lado el tiempo que pasemos con personas que tiendan al pesimismo y a la pasividad nos acabará contagiando. ¿Debemos cortar toda relación con estas personas? Aconsejable pero no imprescindible; sí acotarla a momentos puntuales.

Favorecer estas relaciones positivas es como tener un “ingreso” constante en nuestra cuenta de emociones positivas.

Compararnos a nosotros mismos con otros que tienen más (son más ricos, más guapos, son más inteligentes, tienen coches, casas, vacaciones más caras, tienen más suerte, más éxito etc.) probablemente nos hará ser menos felices.

Si vamos a compararnos con alguien, que sea con aquellos parejos a nosotros o en peor situación (con menos dinero, con menos salud, más inmaduros, menos atractivos…) y no para regodearnos en ello, si no para felicitarnos por lo que hemos logrado gracias a nuestro esfuerzo.

Agradecer lo que tenemos es una antigua y potente práctica de sabiduría comprobada como valiosa en la investigación moderna.

emocionario

Las ranas amigas nos gustan

Ayudar a los demás es algo especialmente positivo y nos ayudará a vivir de manera plena.

Hacer un voluntariado con niños necesitados, con animales, ancianos, nuestro vecindario, amigos que pasan por un mal momento, organizando eventos solidarios… son buenos para nosotros y buenos para los demás. Contribuir a una causa que es más grande que nosotros puede proporcionarnos una vida con significado y ayudarnos a vivir una vida más feliz.

Hacer cosas en las que somos buenos. Utilizando nuestras habilidades, conocimiento experto, fortalezas, para conseguir logros que ayuden e impresionen tanto a nosotros mismos como a las personas que nos importan o interesan, cosas que nos satisfacen y que nos hacen sentir orgullosos, debe de ser una experiencia habitual en nuestra vida.

Ten claro aquello en lo que disfrutas haciendo y haz de ello algo diario.

Mantenerte en forma y hacer ejercicio moderado de manera regular es muy beneficioso como lo es comer bien y vivir de manera saludable.

La autoestima tiene un componente psicofísico muy importante y el cuidar de nuestra salud tiene una influencia clara sobre ella.

Cuando atravesamos un periodo de trabajo especialmente demandante y estresante en lo único que pensamos es en parar, en vacaciones… ¡y en no tener que levantarnos por la mañana! Sin embargo trabajar, especialmente en un trabajo que nos gusta, es mucho mejor para nosotros que no trabajar.

No tener un trabajo significa que nos es más difícil estructurar nuestros días, tener el sentido de esforzarnos por un objetivo, encontrarnos con otras personas, sentirnos útiles, utilizar nuestras habilidades, tener un sentido de logro.

El trabajo nos permite hacer aquello para lo que nos hemos preparado y en bastantes ocasiones también nos ayuda a alcanzar significado en nuestras vidas; solemos definirnos por aquello a lo que nos dedicamos.

Vivir una “vida buena”, entendida como hacer cosas o proponer actividades que contribuyan al bien común y que contribuya a hacer del mundo un lugar mejor y más habitable contribuye más a nuestra propia felicidad que el simple egoísmo.

Esta actitud colaboradora y prosocial sería como un autointerés; mejorando una parte de la sociedad que pueda y deba ser cambiada también nos estaremos ayudando a nosotros mismos.

Tener objetivos en nuestra vida y lograrlos es muy favorable: conseguir estar en forma, aprender una habilidad nueva, ahorrar para unas vacaciones especiales y conseguirlas, tener metas (en los próximos 12 meses yo conseguiré…) y lograrlos, nos proporciona optimismo, confianza y mejorar nuestro autoconcepto.

Como has visto, todos estos factores son intuitivos. Entendemos que de trabajar en ellos seremos más felices, pero ¿siempre lo hacemos? En ocasiones no ponemos la suficiente energía o dedicamos el tiempo suficiente.

Ejercicio: tus anhelos.

Anota en tu cuaderno lo siguiente. Vas a escribir todas aquellas cosas que realmente quieres tener presentes en tu vida. No se trata de cosas para hacer o de una lista de tareas, si no de a que quieres que se parezca tu vida. De momento escríbelas; más adelante retomaremos el ejercicio.

Sigue adelante con la serie de articulos y cuéntame en los comentarios que tal va la aplicación en tu consulta, o si lo ves de utilidad para tu futuro profesional 😉 Y si aún quieres más conocimientos ampliados, escucha nuestro podcast sobre este tema:

Antoni Martinez
Psicólogo y psicoterapeuta apasionado por la Psicología Positiva. En Valencia y activo online. Me encanta el proceso de enseñar y aprender en cada taller que imparto y de cada persona que conozco. Conoce mucho más Sobre mi
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4 comentarios
  1. Numa Maldonado
    Numa Maldonado Dice:

    La Felicidad es un anhelo común de todo ser humano, una importante meta a alcanzar. Desgraciadamente, como es un concepto abstracto, que nuestra educación formal e informal no nos enseña a comprenderlo peor a aprehenderlo, de tanto desearlo y no poderlo alcanzar nos causa muchas veces frustración. El texto presentado, que agradezco, en términos prácticos, nos enseña a digerir mejor este concepto-anhelo, y descubrir que la Felicidad está compuesta por la práctica rutinaria de muchos valores fundamendales (respeto, solidaridad, empatia, generosidad…) encaminados a encontrar la propia Felicidad procurando primero dar Felicidad a los demás. Gracías por los artículos remitidos,

  2. Raquel Molano
    Raquel Molano Dice:

    Muchas gracias Antoni 🙂
    Todo es de gran utilidad en mi propia vida y para mis consultantes, en mi, vivo los resultados con el equilibrio permanente y en mis consultantes veo cambios en las diferentes áreas de ajuste y tienen bienestar subjetivo 🙂
    Feliz resto de día 🙂

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