Psicología Positiva aplicada (V). Centrarse en el hoy.

*El contenido de este taller práctico que comparto en el blog está destinado a conocer más sobre la psicología positiva de forma práctica y aplicable en talleres, sesiones de terapia o coaching. Si eres un profesional de la psicología, terapias, coaching y educación o una persona que quiere profundizar en el tema tienes disponible Aprende Psicología Positiva, la plataforma educativa online con las mejores guías de aplicación en terapia, educación y divulgación.

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5. Centrarse en el hoy.

“¡Vivid! No os torturéis con un mañana hipotético. Construiros en vuestro presente, aprended a teneros confianza. Entonces estaréis armados para afrontar lo imprevisible. Y encontraréis vuestra vía, en vuestra hora”. Alain Guillo.

Lo más difícil en cualquier proceso de cambio no es aprender cosas nuevas, si no desaprender lo aprendido y que ya no necesitamos, o que nos está obstaculizando. En este apartado del taller veremos que para comenzar a hacer cosas nuevas debemos soltar lastre y “vaciar el depósito” de aquello que nos entorpezca en nuevos aprendizajes.

Este concepto es clave en consulta o en talleres de desarrollo personal. Las personas suelen preferir aprender cosas nuevas; esto es imprescindible, pero la primera parte, soltar lastre, nos va a allanar el camino de forma determinante.

Pero para ello, querido lector, querida lectora,  en primer lugar realizaremos un ejercicio sincero de aceptación y mejora que quiero proponerte. Como siempre, todo lo que domines tu podrás hacerlo llegar a tus clientes. Utiliza pues estos principios que siguen en tus propias sesiones.

Los siguientes principios nos servirán como comienzo, estarán a la base de lo que vayamos trabajando en los capítulos siguientes y los puedes seguir a modo de mejora constante en cualquier momento de tu vida, ¡vamos a por ellos!:

– Hay etapas en las que es preciso actuar activamente y otras en los que decidimos actuar inactivamente.

Si bien es en la acción activa donde encontraremos el cambio, lo segundo también es importante y significa que consciente y deliberadamente decidimos ser pacientes y esperar un mejor momento para actuar. Así, haremos uso de las condiciones de lugar adecuado, tiempo o momento correcto y gente idónea. No es una excusa para permanecer pasivos si no que se basa en la voluntad de hacerlo bien.

Asumir la responsabilidad de nuestras acciones (activas o inactivas) nos hace libres. Esta responsabilidad personal equivale también a“actuar con responsabilidad”. Ser conscientes del alcance de nuestros actos; aceptar incluso que si el resultado no es el esperado, somos únicamente nosotros quienes debemos corregir, modificar, rectificar los hechos. Somos los únicos responsables de nuestra propia vida.

– El bienestar personal es sinónimo de equilibrio.

Equilibrio entre nuestra parte física, psicológica y espiritual y la atención que dirigimos hacia cada parte. Los problemas psicológicos, físicos o sociales comienzan cuando prestamos una atención exagerada hacia unos de estos aspectos y descuidamos el resto.

centrarse en el hoy

Todo lo que esperas está más allá de tu zona de confort: ¡verdad verdadera!

El ser flexibles en nuestro comportamiento y en nuestra conducta evita que nos estanquemos.

La flexibilidad no es dejarse llevar por las circunstancias. Esta es una cualidad que permite doblarse cuando lo conveniente es doblarse, y estar erguido cuando es lo necesario. Bien conocida es la metáfora del árbol que más resistencia tiene a las tormentas; este no es el de tronco más grueso o ancho, si no el más flexible. Y, por cierto, esto es lo que define mejor a las personas que he visto que más progresan en mi consulta.

Si tú no lo haces, otros controlarán tu propia vida por ti.

Recibimos constaaantes estímulos por parte de los medios de comunicación y de la publicidad sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que es deseable o no. Igualmente podemos referirnos en vez de a ese círculo social amplio al más cercano, como nuestra familia o amigos. Hasta que la persona no decida concederse la libertad emocional de ser ella misma y cortar con muchas influencias de la sociedad, no podrá tener por completo el control de su vida.

Lo que da forma a nuestra personalidad no es lo que hacemos de vez en cuando, si no lo que hacemos de forma consistente y sistemática.

La repetición y la persistencia acaba siendo la clave del éxito. El cerebro se acostumbra a los cambios con cierta rapidez pero es necesario insistir mientras tanto en la práctica. Somos animales de hábitos e igual que adquirimos hábitos malos (fumar, comer en exceso, criticar por criticar) podemos adquirirlos buenos (nadar tres veces por semana, comer abundante fruta y verdura, adquirir un estilo de comportamiento asertivo, etc.).

Una vez conocidos estos principios generales que nos servirán de guía, pasemos a fijarnos en aquellas causas que en el pasado puedan habernos llevado a provocarnos infelicidad (¡recordemos lo de desaprender lo aprendido!).

¿Te identificas con alguno de los pensamientos siguientes en cursiva? Puedes anotarlos en tu cuaderno de cambio si así lo deseas. Bajo cada enunciado encontrarás una breve explicación que rebate ese argumento de infelicidad:

Infelicidad Byroniana. Aquella postura ante la vida que sólo concede valor intelectual a la desdicha y al pesimismo – estar deprimido y enfadado con el mundo. Nada sirve para nada y nos rodea la tragedia.

El mundo es neutro – el mundo es, y punto-, y tan acertado o equivocado es considerarlo enteramente terrible o completamente paradisíaco. Siempre habrá cosas buenas y cosas malas en él, y dependerá de cómo y cuándo las percibamos nosotros. La pregunta es ¿podemos educar la forma de percibirlo?

Competencia. Para ser alguien en la vida debemos ser mejores que los demás. Ser ambicioso y buscar el éxito por encima de todo y todos es bueno. Los otros son adversarios y competidores.

La competencia genera insolidaridad y desprecio, aunque hay casos gozosos – deporte, juegos – nuestro día a día debería construirse en el respeto hacia aquellos merecedores del mismo. No es cuestión de ser un buenazo porque sí y ofrecer un altruismo universal, sino de devolver un aprecio solidario al que lo practica. Una carrera por ser más y mejor que el otro es demasiado fatigosa y estresante, y lo más probable es que acabe repercutiendo en nuestro bienestar.

Aburrimiento y excitación. Aburrirse es perder el tiempo, debemos estar siempre haciendo algo. Cuantas más cosas haga en la vida mejor la aprovecho.

Hay que aprender a aburrirse. El descanso y los tiempos muertos forman parte de nuestra naturaleza, e ir por la vida demasiado deprisa hace que no apreciemos lo bello y bueno de los pequeños detalles y la quietud. ¿Tiene miedo el hombre hiperactivo de mirar dentro de sí mismo y por eso se mantiene siempre ocupado?

Fatiga. Debo esforzarme en trabajo, estudios u obligaciones cueste lo que cueste (fatiga nerviosa, pariente de la sobreexcitación).

La fatiga corporal es beneficiosa para nuestro organismo: significa que lo utilizamos con disfrute y nos hace gozar más del descanso. Pero la fatiga nerviosa es sinónima de estar sobrepasado por las obligaciones y responsabilidades. Tratemos de priorizar qué debemos hacer y lo que es válido para nosotros por nosotros, sin dejar que nos marquen un horario estresante… o peor, haciéndolo nosotros mismos.

Envidia. Los otros siempre tienen cosas mejores que yo. Deseo lo que no tengo.

Yo soy yo, los demás son los demás. Lo que a otros contenta no tiene por qué realizarme a mí. No hay un patrón de felicidad común del mismo modo que no debería haber dos personas iguales. Intentemos disfrutar de lo que tenemos y no torturarnos con el anhelo de cosas que no sabemos si nos harán felices

El sentimiento de pecado. Sin saber por qué hay ciertas conductas (afectivas, sexuales, morales) que me causan remordimientos. Mi subconsciente dirige mi yo racional.

Nuestro subconsciente no puede marcar nuestro yo racional: es difícil pero debemos educar nuestra conciencia para que piense por sí misma y haga frente a aquellas creencias que nos han inculcado sin pasar por nuestra capacidad crítica de reflexión.

Manía persecutoria. Todo el mundo está contra mí. Nadie aprecia lo que yo hago. Soy un incomprendido/a.

Todos juzgamos a los demás sin darnos cuenta, está en la dimensión valorativa de nuestro lenguaje. Pero eso no quiere decir que haya una conspiración constante para nosotros: el aprecio es subjetivo y no somos tan importantes como para ser objeto de odios colectivos.

Miedo a la opinión pública. Soy juzgado siempre por los demás. Necesito la aprobación del resto. Debo comportarme de forma que agrade a cuanta más gente mejor.

Como decía un sabio el éxito es algo horrible porque depende la opinión de los demás. La opinión es subjetiva, y desconfiemos del criterio de todos aquellos que en masa opinan lo mismo. Ser uno mismo y mantenerse fiel a los principios generará pocas opiniones positivas en el mundo actual, pero serán siempre mil veces más valiosas porque contendrán sinceridad y afecto a esta actitud: nos querrán por ser como somos.

Si a la respuesta inicial de si te identificas con los enunciados has respondido varias veces sí, no te preocupes pues no es el fin del mundo, ¡ni estas condenado eternamente a la infelicidad! Lo cierto es que la mayoría de personas tenemos presentes varios de esos pensamientos arraigados. La sociedad actual provoca esta manera de pensar que hacemos propia, creyendo que forma parte de nuestra propia personalidad.

El primer paso para suavizarlos o eliminarlos: darse cuenta de ellos. Una vez la persona realmente tega claro cuáles de ellos cumple o incumple, podremos dar el paso siguiente, que será cambiarlo. Consejo: guardate estos principios en un documento e imprímelos para trabajarlos en la consulta.

Eso sí, si alguno de ellos provoca verdaderos problemas de manera habitual, recomiendo priorizarlo. Una manera puede ser asignar puntuaciones a cada uno de ellos, del 1 al 10- En todo caso, recuerda el test de fortalezas personales: todas esas características también forman parte de la persona y como dijimos incluso se pueden fortalecerlas más. Como siempre en Psicología Positiva, aceptamos y aspiramos a cambiar lo negativo, y nos focalizamos en potenciar lo positivo.

No te pierdas los próximos artículos, espero leer tus comentarios aquí abajo 😉

Antoni Martinez
Psicólogo y psicoterapeuta apasionado por la Psicología Positiva. En Valencia y activo online. Me encanta el proceso de enseñar y aprender en cada taller que imparto y de cada persona que conozco. Conoce mucho más Sobre mi
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