Psicología y mediación de la mano

Si trabajas en el campo de la psicología, probablemente sabrás que presenta muchos puntos en común con la mediación. En ambos casos es necesario trabajar la escucha activa y, por supuesto, son procesos que abordan los conflictos desde el diálogo y el respeto, priorizando la evolución favorable de las personas. No obstante, existen muchas semejanzas y diferencias entre psicología y mediación. ¿Las conoces?

La mediación no es terapia

Probablemente esta sea la diferencia más significativa y la que más cuesta entender. Sin embargo, aunque la mediación no es terapia, sí que ayuda a desenmarañar el problema y llegar a la raíz del conflicto. Solo así puede llevarse a cabo una mediación eficaz.

El papel de la imparcialidad

Como hemos explicado en anteriores posts, un buen mediador está obligado a ser imparcial. Esto es algo que, en ocasiones, puede resultar complicado, pero que es totalmente necesario para favorecer la comunicación entre ambas partes.

En cambio, el psicólogo terapeuta no necesita tener tanta cautela, ya que su trabajo se centra en el análisis de conducta, intentando restaurar la salud y el bienestar del paciente en la medida de lo posible. Por ello, puede tomarse una mayor libertad a la hora de posicionarse.

Objetivos muy diferentes

En la psicología, el objetivo principal es el desahogo emocional del paciente, así como darle pautas para que pueda alcanzar su bienestar psicológico. Por tanto, aquí lo que prima es la salud de la persona que acude a terapia.

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Sin embargo, en la mediación se busca mejorar la comunicación entre dos personas enfrentadas, primando que ambas partes puedan llegar a un acuerdo mediante el diálogo y el respeto mutuo. No obstante, la mediación puede tener un efecto terapéutico sin pretenderlo, ya que las personas expresan sus emociones libremente y se sienten escuchadas.

Diferentes enfoques y distinto manejo de la información

En la psicología es fundamental trabajar con las emociones. Por ello, si el conflicto está relacionado con el pasado de un paciente, el profesional se centra en este periodo de su vida e intenta recabar toda la información necesaria. Por supuesto, empleando las técnicas adecuadas para ello y sin tratar de forzar la comunicación.

Esta es una de las grandes diferencias entre psicología y mediación, ya que, aunque un mediador necesita conocer determinados aspectos del pasado, este se centra en el presente y el futuro de las personas. Por otro lado, un buen mediador no intenta conseguir la mayor cantidad de información posible, sino que trata de encontrar la información adecuada, es decir, aquella que realmente necesita.

Así, el mediador intenta revertir la situación y convertir el conflicto en un aprendizaje positivo para ambas partes, mientras que en la psicología se trabajan las emociones y se intenta sanar episodios dolorosos del pasado.

Los psicólogos formados en mediación: un punto intermedio

Por supuesto, cualquier persona que trabaje valores como la empatía, la asertividad, el respeto y la escucha activa será un excelente mediador. Pero un psicólogo, tal y como afirma Antoni Martínez en una entrevista, conoce todos los procesos mentales, por lo que está muy capacitado para ejercer de mediador de conflictos.

Los psicólogos mediadores están capacitados para trabajar en ambos campos (mediación y psicología), por lo que tienen la habilidad de diferenciar las dos profesiones y comprender las necesidades individuales de cada persona.

En definitiva, mediación y psicología presenta más puntos en común de los que pensamos y, en situaciones conflictivas, deberíamos recurrir siempre en primer lugar a alguna de las dos. Si te apasiona la psicología y además quieres formarte en mediación, infórmate aquí sobre los cursos que ofrece la Escuela Internacional de Mediación. ¡Seguro que te interesan!

Rocío Sánchez es periodista y redactora creativa. Actualmente trabaja en la Escuela Internacional de Mediación (EIM) y escribe en el Blog Ser Mediador. Asimismo, tiene su propio blog personal.