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Reducir tu Estrés en 15 Minutos de Lectura

¿Sientes que actualmente o que en algún momento de tu vida has sentido estrés? Esta es una experiencia común y en este artículo vas a encontrar maneras de entenderlo y de combatirlo.

No estás solo/a. Estar estresado te pasa a ti, me pasa a mi y le pasa al Dalai Lama. Cambia la manera de gestionarlo individual; aquí veremos maneras prácticas de solucionarlo.

La Psicología aplicada tiene como objetivo de trabajo el mejorar la calidad de nuestras vida y sentirnos mejor, más equilibrados. Uno de sus aplicaciones más notables es que nos ayuda en la gestión de nuestro día a día y por ello permite que no nos sobrecarguemos y que planeemos en nuestra vida actividades y rutinas positivas, de crecimiento personal, que efectivamente tendrán como resultado una menor ansiedad, un menor estrés.

En este primer apartado voy a presentarte diferentes formas para que, de manera combinada, puedes reducir tu estrés y llevar una vida más equilibrada.

¿Qué es el estrés y cuáles son sus tipos?

La definición de estrés nos dice que es aquella “experiencia emocional molesta que venga acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales predecibles.” Dicho de otra forma, esa sensación de agobio, preocupación y agotamiento que en ocasiones sentimos.

Me parece my interesante la separación entre estrés crónico y estrés agudo que se hace en la web del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, una web inagotable para encontrar información interesante.

Allí se nos dice que el estrés agudo es “estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Puede sentirlo cuando presiona los frenos, pelea con su pareja o esquía en una pendiente. Esto le ayuda a controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando hace algo nuevo o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento u otro”. Es decir, es natural y no incluye patología, si no situaciones de la vida diaria, tanto positivas como negativas.

Por otro lado encontramos el estrés crónico, definido como “el estrés que dura por un período de tiempo prolongado. Usted puede tener estrés crónico si tiene problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se de cuenta que es un problema. Si no encuentra maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de salud.” Aquí sí se recomienda ponerse manos a la obra y demandar ayuda.

¿Cómo podemos gestionar el estrés y hacerlo disminuir?

Una vez entendido que es el estrés, y los dos tipos diferentes que podemos encontrar, vamos a ver herramientas para solucionar el estrés. Fíjate que en la aproximación que te propongo aquí contemplo ambos tipos, es decir, te servirá como para mejorar en un proceso patológico como para llevar una vida más sana. Tanto es uno como en otro caso donde hagamos el énfasis, estaremos ayudando a mejorar también le otro aspecto.

Date permiso de verdad para ser humano/a.

 Quizás tu primer pensamiento al leer esto haya sido, “¡pero si ya lo soy!” ¡Por supuesto que sí! Te propongo aquí que hagamos juntos el énfasis aquí en el realmente sentirlo. Podemos entender las cosas desde un punto de vista racional – lo cual es bueno – pero aún mejor es llegar a sentirlo. Vamos a verlo.

Darte el permiso para ser humano significa permitirte sentir plenamente todas tus emociones – las positivas y las negativas. Pensamos que si experimentamos ansiedad, tristeza, miedo o envidia debe de haber algo malo en nosotros. En realidad, lo opuesto nos hace estar más cerca de la verdad de la vida. Sí habría algo malo en nosotros si jamás experimentáramos emociones como el envidiar cosas, nos enfadáramos, nos contrariáramos, nos pusiéramos tristes o sintiéramos nerviosismo. Entremos al detalle de todo esto en los siguientes puntos.

√ Acepta que las emociones negativas son una parte natural de la vida.

Evidentemente preferimos estar alegres a tristes, relajados a ansiosos. Pero piensa que todo aquello que sentimos tiene su razón de ser, es la expresión de que algo está sucediendo. Por tanto no hay emociones buenas y malas per se, si no que todas tienen su papel. Y por la experiencia vital de cada uno sabemos que estas se van alternando.

√ Admite delante de ti mismo y de tus personas cercanas cuando te sientes triste.

Hay un miedo bastante común que es el ser percibido como alguien débil, necesitado o frágil al manifestar las propias emociones. Nada más lejos de la realidad. Cuando contamos lo que nos pasa – por ejemplo cuando estamos tristes – estamos siendo fuertes, puesto que no todo el mundo se atreve a hablar de sus emociones ¿Y adivinas que? Te liberas de estrés al mismo tiempo.

√ Te puedes permitir tener sentimientos negativos, y por ello precisamente no te rindes, pierdes la esperanza o te resignas.

Precisamente y conectado con el punto anterior estás dando un paso hacia delante. Sí, ahora estoy estresado… y sé que permitirme sentirlo me acerca más a dejar de estarlo.

√ Concéntrate en tus emociones. Lo primero es ponerles nombre (¿cómo te sientes? ¿estás enfadado cuando en realidad sientes melancolía por haber perdido algo importante?)

Fundamental, fundamental y otra vez fundamental. Poniendo nombre a algo seguimos avanzando en superarlo. Uno de los problemas del estrés, como te decía en la introducción, es que al principio es suave y no reparamos en él. Identifícando el estrés y poniéndole nombre empezamos a vencerlo.

relax

Simplifica tu vida.

Muchas veces nos sentimos muy ocupados, como si tratáramos de comprimir más y más actividades en menos tiempo. Como resultado, en ocasiones fallamos para encontrar las fuentes potenciales de felicidad alrededor de nosotros: sentir felicidad en el trabajo, con un amigo, con alguien a quien queremos, o con un niño. Escuchando música, gozando de un bello paisaje, por ejemplo. La presión del tiempo y de horarios nos lleva a sentimientos de frustración y pueden tener un efecto negativo en la productividad y en la creatividad.

√ Observa en tu interior con detenimiento y siente como estás en tu vida, en tu día a día.

Una buena manera de hacerlo es simplemente hacernos alguna vez al día la pregunta “¿Cómo me siento?” Por ejemplo por las mañanas una vez levantados y cuando aún no hemos empezado a hacer las cosas del día a día. Esto lo recomiendo mucho en la consulta, la respuesta es para ti sólo, así que puedes ejercer la sinceridad en un 100 por 100. Sencillo, directo y eficaz.

√ Evita y olvida  las distracciones durante tus momentos de ocio y de placer.

Hay momentos para las obligaciones y momentos no menos importantes para el disfrute. Ídem para el trabajo. Dedica un tiempo libre de interrupciones a divertirte. El ocio es fundamental, y si eres de las personas que no desconectan esta debería ser tu prioridad.

√ Diariamente, haz alguna actividad que te haga cargar las pilas.

Comienza por seleccionarlas, piensa en todo aquello que te hace recargarte. Organiza un plan para conseguirlas. A partir, esfuérzate en cumplir tu plan.

Reconoce la importancia de la conexión mente – cuerpo.

Ejercicio físico, meditación y una respiración profunda son esenciales para nuestra salud física y emocional. Ayudan a aliviar los síntomas de depresión, estrés y ansiedad, además de mejorar nuestras relaciones, trabajo, sueño y nivel de felicidad. Muchos de nosotros conocemos la importancia del ejercicio físico, pero a menudo ignoramos la importancia de la conexión entre lo físico y lo psicológico.

√ Practica la respiración profunda. Es sencillo y puedes aplicarla en muchos momentos del día y lugares.

Aquí este artículo te va a venir de perlas: Cómo relajarte fácilmente mediante la respiración.

√ Iníciate en la meditación. Hay diferentes tipos de meditación, puedes probar varias y profundizar en aquella que más te guste.

¿Cómo empezar? Aquí puedes consultarlo: Tres formas sencillas de meditar.

Céntrate en lo positivo.

Nuestra felicidad depende no solo de lo que tenemos, si no en si apreciamos o no lo que tenemos. Esto explica que una persona que parece tenerlo todo pueda ser infeliz, mientras que una persona que tenga relativamente poco pueda vivir una vida plena. La investigación en Psicología Positiva muestra que focalizándonos en lo positivo y aprendiendo a estar agradecidos por todo aquello de lo que disponemos, podemos conseguir niveles altos de felicidad. Igualmente ello nos relaja y nos descomprime, con lo cual para el tema que nos ocupa en el artículo ves que hay beneficios directos.

 √ Piensa en aquello de lo que dispones y recréate en ello.

Una fuente enorme de estrés es centrarnos en lo que no tenemos en lo que podemos perder, además de cómo te decía más arriba nos hace ser infelices. Ya tienes muchas habilidades, valores, amistades y hasta posesiones materiales que aprecias. Dales el valor que sin duda tienen.

√ Consigue que la gratitud llegue a ser un hábito en la vida.

La Psicología Positiva te proporciona herramientas inmejorables para ello. Aunque si anotas semanalmente cinco cosas buenas que te hayan pasado, habrás dado un primer paso para ello. Este ejercicio tan sencillo siempre lo recomiendo en la consulta.

Siguiendo todas estas pautas, estarás en mejores condiciones de afrontar el estrés. Además en el marco de una vidas con bienestar, equilibrada y en definitiva más feliz ¡Haz que la inquietud sea cosa del pasado!

Tengo ansiedad ¿Soy un incomprendido?

Tal y como dice el título, las personas que padecemos ansiedad nos sentimos incomprendidos. A diferencia de las enfermedades físicas no siempre es sencillo de explicar como nos sentimos… En Internet encontramos los principales síntomas de esta patología: Nerviosismo, temor, sensación de peligro inminente, tensión muscular… Lo que no pone es como realmente se encuentra uno cuando padece ansiedad. Y la respuesta es mal, muy mal.

Vamos a hablar claro para todas aquellas personas que jamás hayan padecido este trastorno. La ansiedad es una mierda. Vendría a ser como ese dolor de muela que no cesa durante horas o esa piedra en el zapato que sentimos a cada paso. Un dolor tanto físico como mental que nos acompaña cada segundo, es tener la sensación que en cualquier momento algo malo va a suceder y, por si no fuera poco, tienes todo tipo de molestias físicas que se encargan de hacerte más pesada la carga “emocional”.

Para entender la ansiedad hay que sentirla. Solo así uno puede ser consciente de, hasta que punto, puede llegar a limitar y, perdón por la palabra, joder tu vida.

De la ansiedad se sale. Mejor dicho, de un cuadro de ansiedad se sale y es que la “ansiedad” en si es un instinto de supervivencia que nos permite entrar en “fase de alerta” cuando experimentamos una situación de peligro. Sin embargo los que padecemos ansiedad estamos en “alerta roja” por cualquier situación, en cualquier momento… ¡Siempre en guardia!. Y ello supone un desgaste tanto físico como emocional muy elevado. Como os decía salir de la ansiedad es posible¡Claro que lo es!

de la ansiedad se sale

Existen una amplia variedad de recursos que nos serán muy útiles para aprender a controlar la ansiedad , sin embargo muchas veces queremos construir la casa por el tejado y antes de superar un problema hay que aceptarlo. ¡SI!. ¡Tengo ansiedad coño!. ¿Qué pasa?. Asume que tienes esta patología o trastorno y ello no te convierte en una persona loca. ¡Fuera tabúes!.  Una vez asumido es momento de enfrentarte a ello y es aquí donde empiezan los conflictos…

Al pedir ayuda a algún amigo, familiar o especialista muy probablemente, con toda la buena fe del mundo, nos recomendarán lo que leen por la red: ¡Haz deporte! o ¿Por qué no vamos a ver el fútbol que tanto te gustaba?.

Pero no tienes ganas de hacer deporte y el fútbol, que antaño tanto te gustaba, ahora lo ves como un lugar lleno de gente que no hará más que aumentar tu grado de ansiedad. ¿Y si te da una crisis en medio de la gente?. ¡Qué fútbol! Tu estarás más pendiente de ti y de tus síntomas puesto que el ansioso se vuelvo hipocondríaco y aprensivo. ¿Hacer deporte?. Para hacer deporte, que por cierto es buenísimo porque libera endorfina que nos hace sentir bien, hay que estar preparado.

Ya no solamente físicamente si no mentalmente. El ansioso suele huir del deporte por una simple razón y es que cuando hacemos ejercicio aumenta el pulso de nuestro corazón y enseguida lo asociamos con la taquicardia, uno de los síntomas habituales de la ansiedad y crisis de pánico, y ya la hemos liado. En ese sentido nos sentimos incomprendidos… pero eso no debe servir como excusa para no hacer deporte. Ponte unas metas realistas y, aunque tengas que estar dos meses para echar la primera carrerita…. ¡mueve el culo!

Toda ayuda que recibe una persona que tiene ansiedad debe ser bien recibida y agradecida. Los familiares y amigos ponen las buenas intenciones y el cariño. El psicólogo pone el conocimiento.

Pero solo tu sabes lo que te ocurre, lo que sientes, lo que te pone ansioso, lo que te relaja… ¡Experimenta!. ¡Juega! ¡Maneja tu la ansiedad!. No pidas ni te exijas que te comprenda el mundo, ni siquiera la gente que tienes cerca, ellos no tienen la posibilidad de entrar en tu cuerpo y cabeza para sentir los mil síntomas de mierda, que yo si que los sé, que te crea la ansiedad.

Sin embargo tu si que puedes. Tienes una “enfermedad” que te permite la posibilidad de conocerte más y ponerte a prueba. Además si lo superas, que sé que vas a poder, no solamente vas a poder disfrutar de todo lo que antes te hacía feliz si no que además lo vas a disfrutar el doble. Ya se sabe aquello que para estar feliz hay que estar previamente triste.

Somos unos incomprendidos, si. Lo somos. Pero en vez de venirnos abajo por ello debemos aprender a comprendernos a nosotros mismos. Ese es el primer paso para aprender a controlar y manejar la ansiedad a tu antojo. Que, por cierto, es de lo que se trata. Después de saber que tu tienes la llave para superar aquello que tanto te está jodiendo… De la ansiedad se sale.¿Qué eres un incomprendido o un privilegiado?

Pedro Gayá

 

Psicologia Positiva y control del estrés: 4 claves que no te puedes perder

La Psicologia Positiva tiene como objetivo de trabajo el mejorar la calidad de nuestras vidas y sentirnos mejor y más felices. Los especialistas en esta área de la Psicología la denominamos la “ciencia del bienestar“.

Si ya eres un viejo conocido de este blog sabes que soy un firme defensor (un “fanático”, como se dice en Sudamerica) de la Psicología Positiva. Si no, quizá te sorprenda mi vehemencia, pero lo cierto que es que profesionalmente a la hora de ayudar a los demás me cambió la vida.

Podía ayudar. Podía ayudar mejor. Y eso en una profesión dedicada a la salud mental es enorme.

Uno de sus aplicaciones más notables es que nos ayuda en la gestión de nuestro día a día y por ello ayuda a que no nos sobrecarguemos y que planeemos en nuestra vida actividades y rutinas positivas, de crecimiento personal, que efectivamente tendrán como resultado una menor ansiedad, un mayor control del estrés, lo que enseñamos a hacer en Aprende Psicología Positiva.

En este artículo quiero presentarte cuatro formas de conseguir una mayor felicidad en nuestras vidas. Comencemos:

1. Date permiso para ser humano.

Darte el permiso para ser humano significa permitirte sentir plenamente todas tus emociones – las positivas y las negativas. Pensamos que si experimentamos ansiedad, tristeza, miedo o envidia debe de haber algo malo en nosotros.

En realidad, lo opuesto nos hace estar más cerca de la verdad de la vida. Sí habría algo malo en nosotros si jamás experimentáramos emociones como el envidiar cosas, nos enfadáramos, nos contrariáramos, nos pusiéramos tristes o sintiéramos nerviosismo.

√ Acepta que las emociones negativas son una parte natural de la vida.

Ya sé que no te gusta sentirlas. A menos que seas el personaje tristón de la película Del revés (Inside Out), a nadie le gusta. Pero son imprescindibles. Además cuando las sentimos están cumpliendo su función.

√ Admite delante de ti mismo y de tus personas cercanas cuando te sientes triste.

Ello no te hace más débil, si no en verdad más fuerte. Y te humaniza.

√ Te puedes permitir tener sentimientos negativos, y por ello precisamente no te rindas, pierdas la esperanza o te resignes.

Es que una cosa no equivale a la otra. Puede darme rabia una situación, pero no por ello he tirado la toalla.

√ Concéntrate en tus emociones.

Lo primero es ponerles nombre (¿cómo te sientes? ¿estás enfadad@ cuando en realidad sientes melancolía por haber perdido algo importante?)

control del estrés

2. Simplifica tu vida.

Muchas veces nos sentimos muy ocupados – como si tratáramos de comprimir más y más actividades en menos tiempo.

Como resultado, en ocasiones fallamos para encontrar las fuentes potenciales de felicidad alrededor de nosotros – sentir felicidad en el trabajo, con un amigo, con alguien a quien queremos, o con un niño; escuchando música, gozando de un bello paisaje.

La presión del tiempo y de horarios nos lleva a sentimientos de frustración y pueden tener un efecto negativo en la productividad y en la creatividad.

√ Observa en tu interior con detenimiento y siente como estás en tu vida, en tu día a día.

Si hay algo con lo que quiero que te quedes es con esto. Y que si puedes leas El poder del ahora. Si coges este libro en el momento adecuado de tu vida puede ser tu gran revolución personal, como lo fue para la mía.

√ Evita y olvida  las distracciones durante tus momentos de ocio y de placer. Hay momentos para las obligaciones y momentos no menos importantes para el disfrute.

Saber distinguir esto es fundamental. Cuando descansamos debemos descansar. Y cuando trabajamos hacerlo a tope.

√ Ídem para el trabajo. Dedica un tiempo libre de interrupciones a trabajar.

En esta sana alternancia de trabajo y descanso cuando trabajemos lo haremos mucho más activos y concentrados.

√ Diariamente, haz alguna actividad que te haga cargar las pilas.

Un “must”. Ya sea tu solo o en compañía, ya sea en casa o fuera.

 3. Reconoce la importancia de la conexión mente – cuerpo.

Ejercicio físico, meditación y una respiración profunda son esenciales para nuestra salud física y emocional.

Ayudan a aliviar los síntomas de depresión, estrés y ansiedad, además de mejorar nuestras relaciones, trabajo, sueño y nivel de felicidad.

Muchos de nosotros conocemos la importancia del ejercicio físico, pero a menudo ignoramos la importancia de la conexión entre lo físico y lo psicológico.

√ Practica la respiración profunda. Es sencillo y puedes aplicarla en muchos momentos del día y lugares.

En este blog vas a encontrar mucho sobre ello ¿Ves la lupa arriba a la derecha? Encuentra ahí lo que necesites 😉

√ Iníciate en la meditación. Hay diferentes tipos de meditación, puedes probar varias y profundizar en aquella que más te guste.

Lo mismo que te decía arriba. Puedes dar ya los primeros pasos para dominar las bases de la meditación.

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La grulla Posi dice “Me alegra el que estés leyendo este artículo, a mi me ha servido :)”

4. Céntrate en lo positivo.

Nuestra felicidad depende no solo de lo que tenemos, si no en si apreciamos o no lo que tenemos. Esto explica que una persona que parece tenerlo todo pueda ser infeliz, mientras que una persona que tenga relativamente poco pueda vivir una vida plena.

La investigación en psicología positiva muestra que focalizándonos en lo positivo y aprendiendo a estar agradecidos por todo aquello de lo que disponemos, podemos conseguir niveles altos de felicidad. Igualmente ello nos relaja y nos descomprime.

 √ Piensa en aquello de lo que puedes poner, en aquello de lo que dispones y recréate en ello.

Hay más de lo que crees. Pero debes de darte cuenta de ello, localizarlo y fijarlo en tu atención.

√ Consigue que la gratitud llegue a ser un hábito en la vida.

Imprescindible. Si me tuviera que quedar con algo para llevar una vida más positiva y con el estrés controlado, sería esto.

Espero que te haya gustado el artículo y sobre todo que te haya resultado de utilidad. Estar mejor con nosotros mismos, más relajados y con mayor bienestar es conseguible. En este artículo tienes la base para ello: sigue dando esos pasos que sabes que necesitas.

Mientras tanto, un gran y positivo abrazo.

Antoni 

pd.- para conocer un método en cuatro pasos sobre como eliminar tu ansiedad en tu día a día, con ejercicios prácticos de probada eficacia, pregúntame por el programa terapéutico para controlar tu ansiedad.