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Aprende a decir no: claves de la asertividad

Si hay un término en psicología aplicada que se escucha mucho es el de asertividad (el otro es autoestima sin ninguna duda). En este artículo quiero tratar de arrojar luz sobre este asunto, en el que a veces es fácil perderse en la red buscando materiales útiles.

Vamos con la definición para situarnos. La asertividad es la capacidad de defender los derechos personales sin violar los ajenos. Implica marcar límites, decir no, autoafirmarse y no dejarse chantajear ni manipular emocionalmente. La persona asertiva piensa que los derechos de los demás son tan importantes como los propios.

Así, la asertividad hay que verla como un punto medio entre dos extremos perniciosos.

En uno está el sumiso, cuyas emociones aparejadas son el miedo y la culpa. Sería una persona que dice que sí a todo, que niega la emoción de la ira y que piensa que los derechos de los demás de alguna manera importan más que los propios.

Esto es lo que más veo en consulta y lo que más generalizado está. Sin embargo también es muy posible que el otro extremo, el de pasarse provoque problemas.

En el otro extremo está el agresivo, cuya actitud es de hostilidad, agresión y la negación de los derechos de los demás.

El asertivo está en el punto medio: la emoción que le guía es la indignación ante la injusticia, pero con una ira razonada. El asertivo ejerce la dignidad y sus fortalezas personales.

Y por cierto, ¿con cuál de esos perfiles te gustaría más irte de viaje, trabajar o tener una relación? A no ser que tengas algún trastorno psicológico, deberías haber respondido que con el asertivo 😉

claves de la asertividad

Podemos comenzar haciendo un autoanálisis de cómo estamos en el tema asertividad. El indicador más claro es cuando nos dejamos manipular y explotar por los demás.

El inasertivo se siente culpable de herir los sentimientos de los demás, siente miedo al rechazo social y a dar mala imagen. Suele evitar toda confrontación, no mira a los ojos, utiliza un volumen de voz bajo, se justifica constantemente y es especialista en gustar a todos a expensas de su propia felicidad.

Es la persona pasiva o como se dice en Valencia, «es molt bon xiquet/a».

Esto no quiere negar que algunas personas, por convicción, decidan entregar su vida a ayudar a otros. Lo que mueve al poco asertivo es el temor y no el convencimiento de sus principios.

 Algunos puntos para aprender a decir que no

– Primero, debemos convencernos de que somos valiosos y merecemos respeto.
– A continuación, no ignorar la ira o la rabia, sino transformarla en indignación, es decir, ira fundamentada.
Estos dos anteriores son los puntos clave en los que se basan todos los demás. Ahora bien, hay que pasar a la práctica como vamos a ver ahora mismo.

– Practicar la conducta asertiva con algún amigo, escribir el contenido del mensaje que queremos decir y luego practicarlo en voz alta. Buscar materiales de soporte (webs, libros etc.) que nos ayuden con el tema de asertividad.

– Si la inasertividad está relacionada con ansiedad social severa, timidez, introversión marcada o depresión cabe pedir ayuda profesional a un psicólogo especializado en clínica y salud.

La base para trabajar este tema la encontramos en nuestros derechos personales: tenemos derecho a decir no, a decir no sé, a negarnos a peticiones no razonables, a ser felices y libres, a cambiar de opinión… Estamos hablando de derechos humanos básicos. Revisar nuestros valores es un buen modo de descubrirlos: qué no haría por ningún motivo o qué me hace sentir indigno cuando lo hago.

Miedo y culpa: enemigos de la asertividad

Explorando esto un poco más, básicamente lo que nos impide ser asertivos es el miedo y la culpa. Ambas son emociones aprendidas. Nacemos asertivos, nacemos libres emocionalmente y la cultura nos limita más de la cuenta. ¿Cómo combatirlos? Para la culpa, lo más importante es actuar de manera coherente. Estar seguro de que mi «no» está fundamentado.

Reconocer también que la tolerancia tiene un límite. Pensar antes de actuar y tener siempre presente los intereses del otro es clave para no arrepentirse luego. Cuando uno siente que fue prudente y que no obró por impulso, la culpa disminuye, porque hemos actuado a conciencia, de manera razonada y razonable.

En cuanto al miedo, debe retarse siempre, afrontarlo, tomarle el pelo. Una buena manera es pensar como un científico: someter los pensamientos responsables del temor al contraste con la realidad, llevarlos a la práctica para ver si se cumplían o no.

En ocasiones el ejercicio de la asertividad se puede confundir con el egoísmo. Poco que ver: el egoísmo implica falta de sensibilidad por el otro, cierta avaricia y codicia. Pensar en mí como un ser merecedor no es egoísmo, sino dignidad personal.

El egoista sólo mira por si. El asertivo por si mismo y por los demás.

Es tener una ética de amor propio. La asertividad resalta la autonomía, cuando el egoísta es típicamente individualista y egocéntrico. El pensador Comte-Ville nos dice que el egoísmo no es amor por uno mismo, sino incapacidad de amar al otro, o de no poder amar de una forma que no sea en beneficio propio. El asertivo, el que tiene dignidad por sí mismo, ama y respeta asertivamente.

En este avance hasta poder decir «no», podemos enfrentarnos a inseguridades que bloqueen el ejercicio de nuestros derechos. Para superar esto, la única herramienta es la aceptación incondicional de uno mismo, el permitirse cometer errores, no autocastigarse. La condenación del yo implica la idea de tener ciertos errores o fallas que no puedan superarse. Cuando estas creencias se instalan deberemos pedir ayuda profesional.

Sin embargo, siempre podremos por nosotros mismos dar pasos en enfrentarnos al miedo a ser evaluados negativamente por los demás. Requeriremos cambiar la idea de que las opiniones de los demás nos determinan.

Hagamos lo que hagamos, a algunas otras personas no les va a gustar…

El miedo se vence afrontándolo, no hay anestesia para ello. Una buena recomendación sería en atacar al miedo poco a poco, y a la vez, cambiar las autoverbalizaciones negativas por otras más racionales.

La practica de la aserticidad requiere práctica y disciplina, pero más a medio plazo que a largo plazo. Sin embargo, hay personas que tienen una mutación casi instantánea. Captan rápidamente la filosofía que subyace al asertivo, y comienzan a trabajar para mejorar en todos los frentes. Cuando alguien está muy harto, ambos factores pueden servir de motivador.

Si la meta es defenderse de alguien específico o de una situación determinada, puede resolverse  en corto tiempo. Pero si se trata de un cambio general en la manera de procesar las relaciones interpersonales y crear un estilo de vida, se tardará más.

En todo caso, el primer paso puedes darlo ahora. ¿En qué aspectos puedes mejorar ya para aprender a decir no? ¡Leeré con interés tus aportaciones, así que deja tus comentarios aquí abajo!

Antoni

Como desarrollar la asertividad

 

Antoni Martínez. Psicologo en Valencia y online. ¿Sabes como desarrollar la asertividad en tu día a día! ¿Sueles expresar tus pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades a los demás? ¿Defiendes tus derechos con firmeza? ¿Sabes recibir y formular críticas y elogios? ¿Haces valer tu opinión? ¿Sabes decir “no”? Si no lo tienes del todo claro, en este artículo vas a disponer de una guñia completa para aprender a ser una persona asertiva.

Qué es la asertividad

La asertividad es ese estilo de comunicación que nos permite hacer respetar nuestros derechos, respetando a su vez los de los demás.

Es el poder comunicar lo que deseamos sin agresividad y sin dejar de decir aquello que queremos decir.

Por tanto, nos permite pedir, comunicar, decir y expresarnos con libertad, sintiéndonos bien con ello.

Personas agresivas, personas pasivas y personas asertivas

Imagina una línea en la que, en un extremo, están las personas agresivas. Son aquellas que reaccionan de forma violenta en situaciones tensas, manipulan su entorno en su favor, imponen su opinión y sus deseos infravalorando los de otros… suelen conseguir lo que quieren, pero a costa del bienestar de los demás.

En el otro extremo de la línea, están las personas pasivas: evitan el conflicto, se dejan llevar por el grupo, se muestran sumisos y acatan las decisiones ajenas, callando sus verdaderas opiniones y deseos para no generar disputas. Ninguno de estos dos extremos es sano. Pero existe un punto intermedio: la personalidad asertiva.

Alguien asertivo es aquel que expresa sus necesidades de manera amable, franca y directa. Confía en sí mismo y reconoce su propio valor, pero no menosprecia la opinión de los demás.

Negocia de forma respetuosa, se muestra flexible y sabe ceder, pero también mantenerse firme. Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, saber hacer y recibir tanto cumplidos como críticas. Implica conocer los propios derechos y los del otro.

En este vídeo, puedes ver más ejemplos de situaciones de pasividad, agresividad y asertividad, donde se ejemplifica de forma muy clara:

La base de la asertividad: los derechos personales

Los derechos personales son la base en la que se asenta la asertividad. Vamos a ver pues un listado de los mismos, para tenerlos totalmente claros, ya que en la práctica de como desarrollar la asertividad estos van a ser fundamentales.

Si tenemos claro que hay una serie de derechos personales base, podemos actuar en consecuencia. Es decir, estamos legitimando ciertas conductas que después hagamos como las conductas asertivas.

Lee estos derechos y te propongo que te des cuenta de cómo te sientes. Quizás alguno de ellos te resuene más, quizás otros ya los tengas interiorizados.

  1. Tenemos derecho a ser los únicos responsables de nuestro comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, así como de su iniciación y consecuencias.
  1. A no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
  1. A considerar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones a los problemas de otros.
  1. A cambiar de opinión.
  1. Tenemos derecho a cometer errores… y a ser responsables de ellos.
  1. A decir “no lo sé”.
  1. A ser independientes de la “buena voluntad” de los demás.
  1. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
  1. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”.
  1. A decir “no me importa”.

¿Cuál te ha llamado más la atención?¿Hay alguno en el que creas que tienes un cierto margen de mejora. Este tema además lo trabajamos a fondo en el Club Positivo, nuestra comunidad online de desarrollo personal porque es fundamental.

Sigamos adelante porque hay algo más que debes de entender a la hora de desarrollar la asertividad.

En como desarrollar la asertividad, el miedo y la culpa son tus enemigos básicos

Explorando esto un poco más, básicamente lo que nos impide ser asertivos es el miedo y la culpa. Ambas son emociones aprendidas. Nacemos asertivos, nacemos libres emocionalmente y la cultura nos limita más de la cuenta. ¿Cómo combatirlos? Para la culpa, lo más importante es actuar de manera coherente. Estar seguro de que mi «no» está fundamentado.

Reconocer también que la tolerancia tiene un límite. Pensar antes de actuar y tener siempre presente los intereses del otro es clave para no arrepentirse luego. Cuando uno siente que fue prudente y que no obró por impulso, la culpa disminuye, porque hemos actuado a conciencia, de manera razonada y razonable.

En cuanto al miedo, debe retarse siempre, afrontarlo, tomarle el pelo. Una buena manera es pensar como un científico: someter los pensamientos responsables del temor al contraste con la realidad, llevarlos a la práctica para ver si se cumplían o no.

En ocasiones el ejercicio de la asertividad se puede confundir con el egoísmo. Poco que ver: el egoísmo implica falta de sensibilidad por el otro, cierta avaricia y codicia. Pensar en mí como un ser merecedor no es egoísmo, sino dignidad personal.

El egoista sólo mira por si. El asertivo por si mismo y por los demás.

Es tener una ética de amor propio. La asertividad resalta la autonomía, cuando el egoísta es típicamente individualista y egocéntrico. El pensador Comte-Ville nos dice que el egoísmo no es amor por uno mismo, sino incapacidad de amar al otro, o de no poder amar de una forma que no sea en beneficio propio. El asertivo, el que tiene dignidad por sí mismo, ama y respeta asertivamente.

En este avance hasta poder decir «no», podemos enfrentarnos a inseguridades que bloqueen el ejercicio de nuestros derechos. Para superar esto, la única herramienta es la aceptación incondicional de uno mismo, el permitirse cometer errores, no autocastigarse. La condenación del yo implica la idea de tener ciertos errores o fallas que no puedan superarse. Cuando estas creencias se instalan deberemos pedir ayuda profesional.

Sin embargo, siempre podremos por nosotros mismos dar pasos en enfrentarnos al miedo a ser evaluados negativamente por los demás. Requeriremos cambiar la idea de que las opiniones de los demás nos determinan.

Hagamos lo que hagamos, a algunas otras personas no les va a gustar…

El miedo se vence afrontándolo, no hay anestesia para ello. Una buena recomendación sería en atacar al miedo poco a poco, y a la vez, cambiar las autoverbalizaciones negativas por otras más racionales.

La practica de la aserticidad requiere práctica y disciplina, pero más a medio plazo que a largo plazo. Sin embargo, hay personas que tienen una mutación casi instantánea. Captan rápidamente la filosofía que subyace al asertivo, y comienzan a trabajar para mejorar en todos los frentes. Cuando alguien está muy harto, ambos factores pueden servir de motivador.

como desarrollar la asertividad

Di, escucha y mira aquello que deseas: son tus derechos personales

Como desarrollar la asertividad: pautas prácticas

La asertividad es una habilidad social que no es innata, sino que se aprende y puede entrenarse. Entonces, ¿cómo trabajar la asertividad?:

1) Reconoce tu estilo habitual de asertividad

¿Eres agresivo, pasivo o asertivo? Usualmente las personas pasivas son más conscientes de la necesidad de cambio que las agresivas. Dado que se han acostumbrado a «tragarse» las cosas, esto tienen claro que les provoca problemas.

Pero las personas agresivas igualmente se ven enfrentadas a situaciones complicadas. Otras personas pueden acabar por tenerles miedo, por huir de ellas o por dejarlas de lado.

Así, es igual de perjudicial tanto un extremo como el otro para mantener unas relaciones sociales satisfactorias. Por el contrario, la persona asertiva suele tener relaciones personales satisfactorias.

2) Identifica una persona con la que no consigas ser asertivo

¿Tu jefe, tu pareja, tus padres…? Recuerda una situación concreta con él/ella. ¿Cómo habrías podido actuar de forma más asertiva?Antes de pasar a la acción, es muy recomendable este ensayo mental.

Reformula la escena en tu cabeza: idear alternativas es el primer paso del entrenamiento. Analizar mentalmente diversas situaciones te proporcionará herramientas que luego tendrás más accesibles en la práctica.

¿Qué otras cosas podrías decir? ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo reaccionaría la otra persona? Recuerda: en nuestra comuncación tiene tanto peso lo que decimos como el lenguaje no verbal; este también deberá de acompañar a la hora de desarrollar un estilo de comunicación asertivo.

3) Si auguras un conflicto, ¡no improvises!

Cuando actuamos sin pensar nos sale el “modo automático”, recurrimos a lo fácil y conocido, mientras que ser asertivo posiblemente requiera un esfuerzo —por lo menos al principio—.

Mentalízate previamente: ¿qué deseas conseguir?, ¿qué argumentos tienes?, ¿en qué no estás dispuesto a ceder?

Fíjate que esto está conectado con el punto anterior. Si vamos a improvisar con aquella persona con la que no conseguimos ser asertivos, posiblemente no lo consigamos. Prepara aquello que vayas a decir.

4) A la hora de argumentar en una discusión, hazlo con corrección y firmeza.

En como desarrollar la asertividad es importante tanto lo verbal como lo no verbal: mantente erguido pero relajado, mira a los ojos, habla claro y con seguridad, en un tono de voz medio (haz todo lo posible por no elevarlo).

No invadas los límites del otro: respeta los turnos de conversación y escucha lo que esa persona quiere decirte, no estés pensando en tu siguiente argumento mientras habla, pues sólo si seguís el mismo hilo temático podréis llegar a un acuerdo.

Y, si te equivocas, admítelo y rectifica: dejando atrás tu orgullo darás pie a que él/ella haga lo mismo, así podréis hablar con sinceridad.

5) Cuando intentes llegar a un acuerdo, ten claro desde el principio qué aspectos puedes negociar y cuáles no.

Si ambos renunciáis a algo (en lugar de que una de las partes ceda totalmente), además de ser un trato más justo, os quedaréis con mejor sensación. Recuerda que ser asertivo no es sinónimo de “ganar siempre”.

El «ganar-ganar» implica que todos encontramos satisfacción en lo que ha pasado. Si quieres ganar a toda costa, o si siempre acabas perdiendo, puedes cambiar tu forma habitual de comportarte.

6) Exprésate siempre en primera persona.

Deja claro que lo que dices es tu opinión, tu perspectiva subjetiva, y no una verdad absoluta. No acuses al otro o se sentirá atacado y se pondrá a la defensiva, reactivo a tus palabras. Fíjate como cambia la situación con las siguientes expresiones:

  • «Es bueno decir lo que se piensa«
  • A «Me gustas más cuando comunicas lo que piensas«

Este es un mensaje desde el yo. Llega más, tiene más carga emocional y además estamos indicando al otro cómo comportarse.

7) ¡Usa la técnica del “disco rayado”!

Repite una y otra vez tu punto de vista, con tranquilidad, sin ceder a la presión de la otra persona (“Sí, pero…”; “Sí, lo sé, pero mi forma de verlo es…”; “Estoy de acuerdo, pero…”). Céntrate en una cosa y usa pocas palabras.

Al principio le desconcertarás, pero acaba funcionando. Si no se entera a la primera, que se entere a la segunda o a la tercera.

8) Quiérete a ti mismo.

Todo lo que pienses y digas tiene valor. Si no confías en ti, los demás lo perciben de inmediato en tu actitud. Sólo si tú te respetas, harás que los otros te respeten. No pidas disculpas más de lo necesario, no bajes la mirada, no calles si otro te interrumpe.

Expresa con corrección lo que deseas, tienes derecho a que te escuchen. Ten presente que nadie es más fuerte ni más débil que tú.

Al comportarnos de forma asertiva, estamos aprendiendo a cuidarnos y a querernos. Decimos lo que pensamos y decimos lo que queremos. Y esto, en definitiva, es querernos.

Técnicas para ser una persona más asertiva

Ya hemos visto las pautas básicas para poder comportarse de forma asertiva. Además, hemso visto dos modos más concretos que podrían ser también herramientas, el disco rayado y enunciados en primera persona.

Ahora vamos a ver más técnicas con ejemplos concretos para que así tus habilidades asertivas mejoren:

Asertividad positiva

Esta forma de conducta asertiva consiste en expresar auténtico afecto y aprecio por otras personas. La asertividad positiva supone que uno se mantiene atento a lo bueno y valioso que hay en los demás y, habiéndose dado cuenta de ello, la persona asertiva está dispuesta a reconocer generosamente eso bueno y valioso y  comunicarlo de manera verbal o no-verbal.

Una de las técnicas que mejor funcionan es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos. Ejemplo:

-¿Por qué no has empezado el informe que te dije?

-Mira, es que estaba esperando a que vinieras porque no sabía cómo empezarlo. Como a ti se te dan muy bien estos informes y confío en ti, pensaba que me podrías orientar sobre como hacerlo, para después encargarme yo.

Asertividad confrontativa

El comportamiento asertivo confrontativo resulta útil cuando percibimos una aparente contradicción entre las palabras y los hechos de nuestro interlocutor. Entonces se describe lo que el otro dijo que haría y lo que realmente hizo; luego se expresa claramente lo que uno desea. Con serenidad en la voz y en las palabras, sin tono de acusación o de condena, hay que limitarse a indagar, a preguntar, y luego expresarse directamente un deseo legítimo.

– María, habíamos dejado claro que tú te encargabas de llamar al hotel para reservar este fin de semana y que yo me encargaba del transporte. Lo hablamos el martes por la tarde y los dos estuvimos de acuerdo en solucionarlo para el jueves. Estamos a jueves y me acabas de decir que no lo has hecho, ¿Qué ha sucedido?

Banco de niebla

Otra técnica sugerida es el Banco de Niebla, que consisten en encontrar algún punto limitado de verdad en el que puedes estar de acuerdo con lo que tu antagonista está diciendo. Dicho expresamente, puedes estar de acuerdo en parte o de acuerdo en principio.

-Si bien estoy de acuerdo en que cuando me enfado me pongo irascible, en ocasiones me pongo aún más furioso cuando empiezas a hablarme con insultos.

Desarmar ira o enojo

 Consiste en negarse a discutir con una persona molesta o incómoda mientras está en ese estado.

-Veo que estás muy enfadado, y así no podemos hablar. Si quieres, en una hora lo intentamos otra vez.

Sigue aprendiendo como desarrollar la asertividad

¿Dispuesto a trabajar tu asertividad? Saber decir que no es una de las claves, como te contaba en este podcast:

Sin duda notarás los buenos resultados en tus relaciones sociales. Podrás mantener tu equilibrio personal incluso en situaciones de conflicto, y tu autoestima aumentará cuando empieces a percibir tus propios progresos. Si necesitas ayuda extra, háznoslo llegar en Contacto 😉

¡Adelante!

Cómo nos influye la sociedad y las opiniones de los otros

Dentro de la Psicología Social encontramos numerosos estudios que muestran como cambiamos nuestras opiniones, creencias o conductas cuando estamos acompañados o solos, o cuando estamos delante de una figura de autoridad o de alguien de quien nos creemos por encima.

Somos animales sociales y cambiamos para poder adaptarnos mejor al entorno.

En este blog encontrarás numerosos artículos para encontrar tu propio camino, mejorar tu personalidad y sentirte más equilibrado y adaptado. Quise que fuera así dado que efectivamente la sociedad nos influye, y mucho. Igualmente, para quien quiera empezar a cambiar ya, procesos guiados como el de Autoestima en Positivo.

El primer paso es ser consciente de ello. El segundo, ver de manera más clara cómo podemos cambiar, cómo podemos evolucionar. Vamos a ver ambos hechos y así tener más claro cómo nos influyen las opiniones de los demás.

las opiniones de los demás

Cómo nos influyen las opiniones de los demás.

Muy conocido es el llamado Experimento de Milgram donde personas psicológicamente sanas o «normales» llegaban a administrar supuestas descargas eléctricas realmente fuertes a otras personas (os invito a pinchar en el enlace anterior para conocer las razones).

El anterior caso se trata de un ejemplo extremo y además vemos incluido el factor de obediencia a la autoridad. Sin embargo en  nuestro día a día podemos comprobar muy fácilmente este hecho.

Los grupos son positivos y necesarios y las opiniones grupales nos influyen, pero, ¿hasta que punto? ¿por qué llegamos a manifestar públicamente una opinión sobre la que no estamos de acuerdo? El vídeo siguiente nos enseña algunas de las claves:

 

El caso es que esto tiene unas repercusiones. El hijo que hace algo sólo para obedecer al padre, la amiga que sigue un consejo que su colega le ha dado de forma quizá desganada.

Cómo podemos ser más independientes de las opiniones ajenas.

El primer paso como decíamos es ser conscientes de ello. El segundo dar un paso más.

Si me permito mantener una opinión independiente voy a mantener  mi autoestima saneada. Así que ese primer paso sería saber que yo quiero y puedo hacerlo.

Creo que el punto de partida es saber que las opiniones de los  otros son feedback. ni más ni menos. 

Yo elijo escuchar, y yo elijo si reacciono, cuando y como.  A partir de ahí, me empezaré a acostumbrar a actuar según mi propio juicio.

¿Difícil? No tanto como pensamos. Puesto que no sólo vamos siendo mejores cada vez en ello… ¡si no que se le acaba cogiendo el gusto!

Si quieres empezar a cambiar, un primer paso puede ser dejarme un comentario abajo, que responderé antes de 48 horas.

Antoni Martínez Psicología en Positivo Valencia

Entrena tu asertividad: ocho consejos prácticos para ser más asertiv@ (II)

Seguimos con la participación en el blog de Estefanía Mónaco, en último curso de Psicología, colaboradora en la web El Portal del hombre, con experiencia en autismo, TDAH y trastornos de la conducta alimentaria, apasionada de todo lo que tenga que ver con la Psicología y la autoestima. Ahí viene la segunda parte del artículo ser más asertivos:  

Antoni Martínez psicologo en valencia y online4) A la hora de argumentar en una discusión, hazlo con corrección y firmeza. Es importante tanto lo verbal como lo no verbal: mantente erguido pero relajado, mira a los ojos, habla claro y con seguridad, en un tono de voz medio (haz todo lo posible por no elevarlo). No invadas los límites del otro: respeta los turnos de conversación y escucha lo que esa persona quiere decirte, no estés pensando en tu siguiente argumento mientras habla, pues sólo si seguís el mismo hilo temático podréis llegar a un acuerdo. Y, si te equivocas, admítelo y rectifica: dejando atrás tu orgullo darás pie a que él/ella haga lo mismo, así podréis hablar con sinceridad.

5) Cuando intentes llegar a un acuerdo, ten claro desde el principio qué aspectos puedes negociar y cuáles no. Si ambos renunciáis a algo (en lugar de que una de las partes ceda totalmente), además de ser un trato más justo, os quedaréis con mejor sensación. Recuerda que ser asertivo no es sinónimo de “ganar siempre”.

6) Exprésate siempre en primera persona. Deja claro que lo que dices es tu opinión, tu perspectiva subjetiva, y no una verdad absoluta. No acuses al otro o se sentirá atacado y se pondrá a la defensiva, reactivo a tus palabras.

7) ¡Usa la técnica del “disco rayado”! Repite una y otra vez tu punto de vista, con tranquilidad, sin ceder a la presión de la otra persona (“Sí, pero…”; “Sí, lo sé, pero mi forma de verlo es…”; “Estoy de acuerdo, pero…”). Céntrate en una cosa y usa pocas palabras. Al principio le desconcertarás, pero acaba funcionando.

8) Quiérete a ti mismo. Todo lo que pienses y digas tiene valor. Si no confías en ti, los demás lo perciben de inmediato en tu actitud. Sólo si tú te respetas, harás que los otros te respeten. No pidas disculpas más de lo necesario, no bajes la mirada, no calles si otro te interrumpe. Expresa con corrección lo que deseas, tienes derecho a que te escuchen. Ten presente que nadie es más fuerte ni más débil que tú.

¿Dispuesto a trabajar tu asertividad? Sin duda notarás los buenos resultados en tus relaciones sociales. Podrás mantener tu equilibrio personal incluso en situaciones de conflicto, y tu autoestima aumentará cuando empieces a percibir tus propios progresos. ¡Adelante!

Talleres de Psicología práctica

Todos los interesados en el desarrollo personal tendremos diferentes oportunidades de talleres de psicología en Valencia o en otras ciudades para avanzar en nuestro camino de crecimiento.

Así, tenemos  actividades diferentes específicamente diseñadas para potenciar tu bienestar, entre otras:

 

– Taller «Psicología Positiva: viendo el vaso medio lleno»

Desde la Psicología Positiva se propone que todos tenemos una serie de fortalezas personales que podemos descubrir y potenciar.

En el curso trabajaremos individualmente y en grupo el optimismo, el sentido del humor, la creatividad, la resiliencia, etc.  Por medio de la sesión presencial y de los diferentes ejercicios prácticos, ejercitaremos las habilidades necesarias para poder implementar nuevos hábitos positivos en nuestra vida.

– Taller «Habilidades sociales: potenciando tu yo más sociable y asertivo»

Todos tenemos una serie de habilidades sociales que podemos y potenciar y maximizar, imprescindibles para vivir en sociedad de manera adaptativa y positiva.

A menudo estas permanecen obstaculizadas por miedos, barreras, malas experiencias pasadas, baja autoestima etc. que no nos permiten sacar nuestra “esencia personal”. Por tanto, eso nos lleva a no relacionarnos eficazmente con los demás. En el curso trabajaremos individualmente y en grupo.

Desde una orientación preferentemente práctica, los asistentes podrán practicar sus habilidades sociales, especialmente la asertividad.

Por medio de la sesión práctica y de los diferentes ejercicios, ejercitaremos las habilidades necesarias para poder implementar nuevos hábitos comunicativos en nuestra vida.

– Cineforum «Happy. La revolución positiva»

¿Es el dinero lo que te hace feliz? ¿Los hijos y la familia? ¿Tu trabajo? ¿Vives en un mundo que valora y promueve la felicidad y el bienestar? ¿Estamos en medio de una revolución por la felicidad?

Roko Belic, director del premiado documental “Genghis Blues” ahora nos ofrece Happy, una película que se propone contestar a estas preguntas y muchas más.

Llevándonos desde los páramos de Louisiana hasta los desiertos de Namibia, desde las playas de Brasil hasta las aldeas de Okinawa, Happy explora los secretos de nuestra más preciada emoción: la felicidad. Un documental que no te dejará indiferente y te proporcionará las claves del bienestar.

¿Quieres que desarrollemos un taller o una charla?

Todas las actividades se realizarán por el equipo de Psicología en Positivo. Para proponernos realizar alguna actividad formativa a modo de charlas o talleres de psicología en Valencia u online (por ejemplo webinars) puedes preguntarme en el 669787915, o aquí abajo en comentarios. ¡Te esperamos!

Antoni