Autoestima y RRSS: 3 tips para hacer un uso más sano de las redes

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Autoestima, RRSS y buen uso: Cada vez hay más usuarios utilizando cada vez más horas las redes sociales y esto tiene un impacto directo en nuestra autoestima, en este articulo vamos a relacionar autoestima y el uso de las redes sociales dándote 3 tips para hacer un uso más sano de las redes sociales. ¿Crees que haces un uso sano de las rrss? ¿Crees que tiene alguna relación con tu autoestima?

Millones de personas utilizan las redes sociales todos los días. Las redes sociales sirven para mantenernos informados y comunicados especialmente.

Pero no todo es color de rosa. Muchos estudios científicos indican la relación entre un uso abusivo de las redes y problemas psicológicos. Los adolescentes son la población más vulnerable, pero muchos adultos también experimentan problemas.

En este artículo vas a ver:

  • Tres formas en que un mal uso de las redes sociales puede afectar negativamente a nuestra autoestima 
  • Tres tips para que hagas un uso más sano de las redes sociales en tu día a día

¿Te interesa? Sigue leyendo.

Los problemas con las redes sociales

Si finges ser alguien que no eres ocho horas al día, es más difícil aceptar al ser humano, menos que perfecto, que realmente eres”.  Doctora Donna Wick.

Cada vez más personas utilizan las redes sociales cada día. Y muchas de esas personas, cada vez utilizan más las redes sociales cada día.

Psicólogos, instituciones y expertos en salud mental advirtieron durante años sobre los peligros de un mal uso de las redes sociales, en especial sobre cómo el uso de las redes sociales puede afectar a la autoestima de las personas.

Hace poco se viralizó una película-documental de Netflix llamada “The Social Dilemma”, en la que algunos extrabajadores de grandes empresas tecnológicas (Facebook, Google, Twitter…) explicaban el “lado oscuro” de esas aplicaciones. Algunos de los puntos clave eran:

  • El objetivo de cualquier red social es mantener a los usuarios “pegados” a la pantalla y así ser expuestos a más anuncios
  • Las personas pueden desarrollar conductas adictivas con las redes sociales
  • Los adolescentes son el colectivo más vulnerable
  • Se asocia un mal uso de las redes sociales a episodios de ansiedad o incluso intentos de suicidio

No cometamos el error en el que caen algunas personas que piensan que las redes sociales son malas. Las redes sociales no son malas en sí mismas. Sería como prohibir los cubiertos para comer porque alguien se ha cortado. Sería muy reduccionista e incluso victimista pensar que las personas no podemos cambiar nuestras conductas a mejor.

Las redes sociales son herramientas. Gracias a su uso, se ha dado voz y difusión a ideas, movimientos sociales, personas han encontrado pareja o se han mantenido en contacto con seres queridos que viven lejos. Y muchísimas cosas más.

Y el problema está en la manera en que interactuamos con ellas: Autoestima, RRSS y buen uso 

3 maneras en que las redes sociales afectan negativamente a nuestra autoestima

1. Representaciones poco realistas de la gente y del mundo

Las redes sociales no solo nos dan la opción de compartir contenido e información, sino de presentarlo de la manera en que queramos.

Sobre todo en las fotos y demás contenido audiovisual, muchas personas tienden a utilizar los filtros que ofrecen las mismas plataformas, como Instagram. 

Veo dos problemas principalmente:

  • Muchas fotos y selfies están retocadas con filtros hasta la saciedad, buscando agradar al máximo a la audiencia, conseguir más Likes (votos hacia la persona que sube el contenido)
  • Se suelen mostrar momentos “pico” o especiales del día, excepcionales, dando la impresión a largo plazo de que la vida de esa persona “siempre” es así

Al estar constantemente expuestos a este tipo de contenido, podemos cometer un error de percepción y llegar a creer que la vida de las otras personas es realmente tan maravillosa como pintan en sus publicaciones.

Muchas personas se sienten mal con sus cuerpos porque dedican muchas horas a la semana a mirar cuerpos de otras personas, que no son representativos de la realidad de la mayoría de los mortales. 

Se acaban distorsionando nuestras imágenes mentales sobre el mundo, y nos hacemos daño al compararla con la imagen que tenemos de nosotros.

El ritmo de vida que siguen otras personas en redes sociales es complicado de conseguir para la gente de a pie. No tenemos los ingresos para viajar tanto como ellos, ni para comer en los mismos sitios, ni podemos vivir en las mismas casas. Pero eso no implica directamente que nuestra vida sea peor, sino simplemente que es distinta.” 

Laura Reguera, psicóloga

2. Impacto negativo en nuestra autoimagen

Muchas personas, sobre todo adolescentes, terminan comparándose constantemente con lo que ven en las cuentas de otras personas, y sentirse mal consigo mismas por ver una gran diferencia.

Sin darnos cuenta, podemos coger la imagen maquillada que intentan proyectar las otras personas, compararla con la idea que tenemos de nosotros mismos, y sentirnos mal por ello.

Muchas personas que sufren con su uso de las redes sociales se ven atrapadas en una especie de competición de maquilladores, a ver quién es capaz de aparentar más felicidad o éxito.

Mira cuántos likes, todo el mundo le quiere”

“La sigue más gente, es mucho más popular que yo”

“No me pasan cosas que sean dignas de compartir”

Entonces, si no tenemos cuidado, podemos terminar generando mensajes muy negativos sobre nosotros mismos, por ejemplo:

“No soy importante”

“No me quieren / no merezco que me quieran”

“Mi vida es una mierda”

3. Constante presión por aparentar

Muchas personas que hacen un uso excesivo o abusivo de las redes sociales sienten la presión de estar “conectados” constantemente

Constantemente publicando o comentando publicaciones a todas horas, para ganar popularidad, más seguidores (que en un mayoría no conocemos en realidad), más likes, más puntos a nuestra falsa autoimagen virtual.

La trampa está en que es una carrera sin línea de meta.

Cuando nuestra satisfacción personal depende de un algoritmo o de un montón de desconocidos a los que no hemos visto en persona en nuestra vida, no hay forma de estar nunca satisfechos. Siempre habrá alguien con más seguidores, más likes, fotos más molonas de aquel viaje a Tailandia.

 

redes sociales y autoestima

 

3 tips para evitar que las redes sociales nos afecten negativamente

1. Limitar el tiempo de uso de las redes sociales

Lo primero de todo, es esencial generar conciencia de cómo es tu uso real de las redes.

Las mismas aplicaciones suelen darte las métricas y datos sobre tu tiempo de uso, yendo a la Configuración, y sino, hay muchas aplicaciones externas gratuitas que te ayudan a monitorear el uso que haces de tu móvil y de ciertas aplicaciones (e incluso limitarlo bloqueando ciertas aplicaciones cuando tú decidas).

Entonces, con esa información, podrás tomar decisiones sobre el nuevo uso que le quieres dar.

Igual te das cuenta de que miras Instagram una media de 3 horas diarias, que podrías invertir en un montón de cosas que contribuirían mucho más a hacerte sentir bien contigo. 

Reduce el uso de las redes a lo verdaderamente imprescindible. No es una cuestión de prohibirte (porque en muchos casos, ese enfoque no funciona y solo causa culpa y frustración), sino de gestionar mejor.

Decide momentos del día en que te permitirás usar las redes sociales sin restricción, por un periodo definido de tiempo.

Por ejemplo, algunas personas deciden reservar las redes a ratos concretos del día, como esa media hora de digestión después de comer, o un rato al llegar a casa de trabajar y tumbarnos en el sofá tranquilamente. 

De esa manera no se sienten culpables, se permiten, a la vez que evitan que las redes les distraigan en ratos de trabajo o estudio.

2. Deja de seguir cuentas que te generan ansiedad

Conectando con lo que te contaba antes sobre las comparaciones: compárate para ganar, no para perder

Si seguimos alguna cuenta en internet, debe de ser porque sentimos que nos aporta algo positivo (conocimiento, entretenimiento) y no negativo (frustración, odio, ansiedad).

Reflexiona sobre las cuentas que más fomentan tu preocupación y autoimagen negativa, y deja de seguirlas.

Te voy a poner un ejemplo personal.

Sigo a mucha gente del mundillo del fitness y la salud física. Y de vez en cuando me encuentro con auténticos “flipados”. Alguna entrenadora o entrenador que solo sube imágenes del cuerpazo increíble que tiene y de las acrobacias que hace levantando pesas sin parar. 

Obviamente, contenido que solo busca impresionar y no enseñarte nada útil.

Muchas de esas cuentas no me aportan absolutamente nada. Con su contenido, solo repiten mensajes del tipo “tienes que esforzarte mucho mucho para parecerte a mí y hacer cosas tan guays como hago yo, cópiame, cópiame, cópiame”.

Puede que algunas personas se sientan inspiradas por ciertas gestas, pero otras muchas simplemente se sienten intimidadas e incapaces.

Igual no necesitas lo que te ofrece ese personaje.

Yo, personalmente, con hacer ejercicios moderado y comer bien, me basta. No necesito ganar ninguna carrera, ni necesito sentirme en la presión constante de hacer más y más y más. Sé que no lo necesito.

Entonces, cuando me doy cuenta de que seguir a alguien me hace caer en la frustración o el perfeccionismo sin aportarme valor, dejo de seguirle. Y adiós muy buenas.

Piensa en las cuentas que estás siguiendo y si el hecho de seguirlas contribuye a que te sientas mejor, o peor.

Una ventaja de las redes sociales es que podemos seleccionar el tipo de contenido que queremos recibir. Unfollow sin piedad.

3. Muestra lo real, sin filtros

No te presiones para publicar contenido constantemente.

Acostúmbrate a no publicar nada bajo la presión del insaciable algoritmo, sino porque te verdad te apetezca compartir eso.

Y si subes imágenes de ti, pasa de los filtros. De verdad. 

Si te acostumbras a subir imágenes personales “naturales”, sin buscar ocultar nada ni ganar más likes, con el tiempo te sentirás mucho más cómoda contigo, sin sentir que tienes que competir por aparentar más y más y más.

Cuanto antes dejes de retocar fotos, antes cambiará tu percepción de lo que ocurre en las redes, y a tolerar la “imperfección” que se intenta camuflar con tanto filtro de superestrella.

Convéncete de que no necesitas esa validación social para ser feliz. Y que eso se consigue mediante la acción: Autoestima, RRSS y buen uso.

Conclusiones

Las nuevas tecnologías nos ofrecen posibilidades con las que nuestros antepasados no habrían ni soñado. Pero los avances han sido tan tan rápidos que a la sociedad no le ha dado tiempo a adaptarse a las nuevas reglas del juego.

Las redes sociales no son malas, solo determinados usos pueden ser perjudiciales. Solo el ser conscientes de cómo nos afectan podrá ayudarnos a definir límites y hacer cambios. Recuerda, el objetivo es que tu tiempo en las redes sociales te aporte algo positivo y contribuya a que disfrutes  (más) de tu vida. 

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Ahora cuéntanos: ¿Qué piensas acerca de Autoestima, RRSS y buen uso? ¿te has sentido mal alguna vez mientras navegabas por redes sociales?  Cuéntanos un poco en los comentarios, así como lo que estás haciendo para sentirte mejor en el día a día.