¿Yo puedo cambiar? ¿Realmente puedo mejorar mi forma de ser? Como en la foto de portada, puedo aprender a mirar – a mirarme – de otra forma?

Esta es la cuestión que cada persona que acude a la consulta se hace en la primera sesión. Y que a veces también me hacen de forma explícita; cuando no se verbaliza, siempre está presente de forma implícita.

Con eso no me refiero a mejorar de algún trastorno o síntoma, si no a si la persona en si puede cambiar. Y ello implica cambiar nuestra manera de pensar.

Lo cierto es que cada uno de nosotros piensa en algún momento que lo suyo no tiene solución, que es un caso perdido o que si alguien no cambiará en algo es quien viste y calza.

Que tire la primera piedra quien jamás haya tenido ese pensamiento, aún de forma fugaz. Hasta los psicólogos que escriben blogs.

Cambio como pienso = cambio como soy

Cambiar nuestra forma de ser implica hacer evolucionar nuestra personalidad. Una vez adultos, la personalidad ya está creada y permanece de manera relativamente estable; fíjate en ese relativa, ya que siempre es posible optimizarla.

Cambiar nuestra personalidad se encuentra bastante cerca de hacer cambiar nuestra manera de pensar. Es decir, podemos aprender a pensar de manera diferente.

Pero antes de seguir con esto quiero compartir contigo este vídeo, donde se nos habla de la plasticidad del cerebro, ese órgano tan poderoso que tiene la capacidad de moldearse según cómo lo utilizamos:

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Cómo hacer cambiar la forma de pensar

Hay diferentes maneras de modificar nuestra manera de pensar,como vemos en nuestros programas terapéuticos. Una de las herramientas que más utilizo en consulta es la terapia racional emotiva del psicólogo Albert Ellis.

Mi admirado doctor Ellis proponía que son nuestros pensamientos lo que nos pueden causar dificultades, y que estas se manifiestan en lo que hacemos y en lo que sentimos.

Fíjate en qué se forma con lo que pensamos, decimos y hacemos: nosotros mismos y lo que perciben los demás de nuestra persona.

A veces nuestra manera de pensar nos ayuda y se basa en la realidad objetiva (pensar de manera racional) y en otras nos perjudica y se basa en una manera de pensar errónea (pensar de manera irracional). Según Ellis hay tres creencias irracionales básicas que muchas personas arrastran desde la infancia.

Pensamientos irracionales

– Debo actuar bien y merecer la aprobación de mis actuaciones o de lo contrario soy considerado como una persona inútil.

– Los demás deben tratarme consideradamente y con amabilidad, precisamente de la forma que quiero que me traten, de lo contrario esa persona me pone nervioso, o me deprime, o me hace enfadar, o me hace sentir inseguro.

– Las condiciones en las que vivo deben estar bien dispuestas para que consiga prácticamente todo lo que quiero, cómoda, rápida y fácilmente y no me ocurra casi nada de lo que no quiero.

Quizás hayas pensado que estas frases son de sentido común. Vuelve a leerlas y piensa en algún ejemplo de tu vida, sin ir más lejos de la última semana, donde puedas haberte visto reflejado en alguna de ellas.

¿Ahora puede que tengan más sentido? En ese caso te pido que pienses una sola situación donde esos pensamientos se mostraron como falsos.

cambiar nuestra manera de pensar

Es decir, encuentra una excepción a esos pensamientos de todo o nada. Si hay una excepción, no son ciertos y por tanto podemos trabajarlos y cambiarlos.

La terapia cognitiva no es necesariamente sencilla y conlleva implicación. Pero yo he podido comprobar que es la herramienta más potente que he utilizado para hacer cambiar nuestra manera de pensar y por tanto de sentir.

Todo el mundo puede cambiar su forma de ser, optimizarla, hacerla evolucionar… Demos un paso más.

Hábitos diarios para cambiar y ser más feliz

Las creencias están en la base de quien somos. Y tras analizarlas, podemos tener una serie de pasos prácticos que nos ayuden a estar mejor en el día a día, ponérnoslo fácil.

Es vital localizar y cambiar esas creencias. Pero esto puede llevar más tiempoy puede y debe hacerse con cambios en el día a día que nos ayuden a cambiar, como los que siguen.

El reto de todo ser humano, es encontrar realmente lo que nos produce ese sentimiento de felicidad, satisfacción al saber que estamos haciendo lo correcto y lo que nos gusta. Una tarea que sin duda crea conflictos en el interior de muchos.

Todo es posible, siempre y cuando sepas cómo comenzar a enfocarte en las cosas buenas de la vida. Ser positivo y ser feliz van juntos de la mano para así llegar al resultado final que te hará vivir una vida plena y sin remordimientos.

No es un camino sencillo, pero todo depende de la motivación personal que tengas para poder emprender tu aventura por la ruta hacia tu felicidad. Muchas veces llegamos a pensar que esta sólo ocurre y a veces no, como si fuera suerte más que otra cosa.

Todo depende de ti para poder llegar a ser feliz, sólo debes comenzar a cambiar ciertos aspectos de tu vida y ser una persona con más actitud y determinada.

  1. Sé tú mismo

Las personas nos desgastamos al intentar ser alguien que no somos, sólo con el propósito de dar una mejor impresión a la sociedad o querer “encajar” en ella. Durante el proceso, es lógico que olvidemos lo que nos hace felices y lo que nos define como ser humano.

Todos somos diferentes, nadie es igual y si me lo preguntas, ninguno nos parecemos. Considero que el ser humano es un espécimen único independientemente de que en el mundo haya billones e incluso más de ella.

Entonces, ¿por qué debes sentir vergüenza de quién eres o querer siquiera cambiar la hermosa persona que representas para la humanidad? Sé cómo quieras ser, disfruta como sólo tú sabes hacerlo y principalmente, vive a tu manera.

  1. Haz lo que te gusta

Aunque siempre habrá actividades que debemos realizar por obligación, hay otras que simplemente son nuestras distracciones y forma de tener diversión. Reír, es símbolo de felicidad.

¿Qué esperas para hacer lo que te gusta? Nunca dejes que personas que simplemente van a estar siempre para juzgar lo que decides hacer con tu vida, te detengan.

A fin de cuentas, cuando seas una persona mayor tendrás historias que contar, no sentirás arrepentimientos por nunca haber hecho algo que soñabas, en cambio, si te detienes y te dejas llevar por lo que otros dirán, no necesitarás llegar a una edad avanzada para saber que dejaste de hacer cosas que te harían feliz.

“Hacer” lo que te gusta precisamente puede ser no hacer nada, relajarte

  1. Sé positivo y rodéate de personas iguales a ti

Como mencionamos unos párrafos más arriba, ser positivo tiene un papel fundamental en el proceso de ser feliz, ¿o crees que ver todo de forma negativa y siempre pensar que todo va a salir mal es una forma de lograr la felicidad?

Siempre piensa en que lo que sea que hagas o quieras hacer, todo eso saldrá bien incluso si las supuestas “posibilidades” que tienes de que salgan mal son más altas de las que salga bien.

Mantener una mente positiva te ayuda a liberar estrés y en dejar de tener esos pensamientos que sólo te alejan de la felicidad y afectan tu bienestar y salud mental.

A su vez, es importante que te rodees de gente positiva como tú, no necesitas a alguien que te repita por qué las cosas pueden salir mal, sólo a personas que mantengan una mente abierta y positiva cuando se trata sobre la vida.

  1. Prioriza tus sueños y metas

No dejes que las actividades u obligaciones diarias que tienes te detengan de poder lograr tus sueños. Si tienes una meta o sueño, es porque hacer eso traerá felicidad a tu vida.

Muchas veces dejamos de lado lo que realmente nos importa por la comodidad de una rutina, pero ¿realmente vale la pena llevar una vida sin emociones y que diariamente se repita el mismo proceso? No, no lo vale.

Es cierto que la rutina forma parte de prácticamente, casi toda la población mundial, pero la parte relevante es cómo harás para abandonar esa rutina en ocasiones y poner otro trozo de felicidad en tu vida.

Como dijimos, haz lo que te gusta, y para ello debes priorizar siempre tus sueños y metas sobre lo demás que consideras “fundamental” pero que en realidad es más trivial de lo que piensas.

ser más feliz

  1. Vive el ahora

No te estanques en pensar lo que pasó o puede pasar, ¿qué mejor momento para vivir el presente que el ahora?

Los recuerdos del pasado usualmente nos persiguen y nos hacen recordar en su mayoría, momentos negativos o tristes como por ejemplo, la muerte de una familiar.

Con esto, no quiero decir que no debamos guardar siempre un pequeño luto con el paso del tiempo, incluso al recordar los momentos felices con esa persona, nos produce tanta tristeza como felicidad. Lo importante, es que recuerdes que hay un hoy y un mañana, y de que esa persona vivió su vida, y ahora te toca a ti.

Dejar que las posibilidades y los sucesos opaquen nuestra felicidad del ahora es un error que cometemos muchas veces al pensar que está mal sentirse feliz después de un infortunio.

Todos merecemos reír, y pasar por una desgracia forma parte del hecho de volver a levantarnos más fuertes y demostrarle a la vida y a nosotros mismos, que podemos superar los obstáculos para así lograr conseguir la felicidad.


Cambias tus creencias + hábitos en el día a día= tu cambias


  1. Haz ejercicio

El ejercicio, es uno de los métodos más saludables y sanos para poder liberar tensiones y dejar de agobiarnos con pensamientos innecesarios o que no deberían ser lo único que tenemos presente.

Puede sonar un poco irónico, pero si te sientes cansado, el hacer ejercicio te ayudará a tener más energía. Todo depende mucho de la actividad que le das a tu cuerpo, la motivación personal y el bienestar que te brinda esta actividad física.

Otro punto a tratar en este aspecto, es lo acomplejados que usualmente nos sentimos respecto a nuestra apariencia física. Las personas gastamos tanto tiempo y neuronas pensando en el rollito demás que está a un costado y olvidamos, que no todo trata sobre el físico.

Sin embargo, la apariencia física así como puede empeorar tu estado emocional, a su vez puede mejorarlo. Siendo así, ¿quieres que te dé otro motivo para comenzar a ejercitarte? La mejor forma de mejorar esos “defectos” que ves en ti mismo, es el ejercicio, así que no, no creo que necesites otra razón para comenzar a hacerlo y sentirse más feliz con tu cuerpo.

  1. Ayuda a otros

“…cediendo algunas horas de nuestro día a otras personas,  genera la sensación, al final de la jornada, de que el tiempo fue mucho más abundante, inclusive mucho más que si hiciéramos algo para nosotros mismos durante nuestro tiempo libre”, dicho por el investigador de cómo ser feliz, Cassie Mogilner.

Está bien siempre mantenernos a nosotros como un primer plano, pero no debemos olvidar la dificultad o necesidad que otras personas están pasando y hecho de que de alguna manera, ya sea mínima, podemos ayudar.

Para mí no hay mayor satisfacción que ayudar a otros que, independientemente de que hayan caído en esa situación porque lo “merecen” o porque simplemente, la vida ha sido más dura con ellos.

En mi opinión, todos merecemos ser felices y poder ayudar para que otros lo logren, forma parte de mi felicidad.

Si no quieres que los demás se enteren y no mejoren no comentes esto, no lo compartas en las redes sociales… 🙂

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