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Cómo utilizar correctamente las técnicas terapéuticas en psicología

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Artículo revisado y ampliado en noviembre de 2021

¿Cómo ayudar todo lo que podamos a quien ha recurrido a nosotros?

Esta es la idea básica que debe estar siempre en nuestra mente como terapeutas. Y en este artículo vamos a ver las bases para que así sea, con el fin de maximizar la efectividad de los ejercicios terapeuticos en psicología.

Al igual que un médico tiene medicinas o protocolos terapéuticos o un carpintero madera, martillos y lijas, los profesionales de la terapia tenemos modelos, técnicas y tareas o ejercicios. Es por esto que es fundamental potenciar la eficacia de estas últimas, para que les saques todo el jugo y aprovechamiento.

Vamos a por estos consejos prácticos.

Un proceso es una suma de elementos

Cuando trabajamos en consulta o con un grupo, hay un planteamiento de lo que vamos a hacer, sabiendo que ha traído a quien tenemos delante con nosotros. Partimos de nuestros conocimientos y propondremos también tareas concretas para poder avanzar en el proceso.

Esta es precisamente la idea fuerza básica, la de proceso. Las tareas no pueden ser el centro de ese proceso.

Los avances se construyen en la conversación y utilizando nuestras habilidades terapéuticas. Así, el papel de los ejercicios concretos es muy importante, pero las sesiones no pueden ir encaminadas solo a explicarlos y luego comprobar si se han hecho.

Las tareas forman parte del proceso para hacerlo aún mas fuerte. Yo soy muy fan de las mismas; dentro de un orden y con un sentido.

Los ejercicios que mandemos debemos de adaptarlos siempre

En ocasiones en el pasado me encontré explicando exactamente una técnica tal cual un autor describía, o un manual de terapia. Seguí la ortodoxia como un alumno aplicado.

A veces funcionó tal cual. Otras tantas, tuve que hacer una adaptación al caso, circunstancias y momento.

Cuanto más adaptes las tareas a cada persona,  familia o pareja en particular, más las harán. ¡Ah! Y esto díselo.

«María, quiero proponerte un ejercicio para casa que te va a venir muy bien. Pero vamos a hacerlo con una variante, para que así te sea mucho más eficaz. Te cuento…»

Y de esto parte una enseñanza básica:

  • ¿Cuál es la expectativa de la persona respecto a su proceso?
    Y no refiero a sentirse mejor, comunicarse de forma más eficaz o hacer fluir la relación con su pareja. Eso son los temas de consulta concretos.
    Es decir,
  • ¿prefiere escuchar o hablar?Date cuenta de sus preferencias, y ahí procura que estén en balance.
  • ¿Quiere tener un rol activo – por ejemplo hacer las tareas- o centrarse en el trabajo en las sesiones?Hay mucha diferencia en esto entre las personas. En todo caso, déjale claro que hay que «currarselo» para cambiar.
  • ¿Quiere pautas concretas o reflexiones por nuestro lado? De nuevo te recomiendo equilibrio. Satisface a la persona, pero hazle ver que ambas cosas son necesarias.

Si hay una buena alianza terapéutica, otro término clave aquí, será mucho más fácil el poder proponer ejercicios terapéuticos en psicología, tras entender cual es el estilo de la persona, y aumentar el valor y eficacia de estos.


Con una alianza terapeutica sólida, también estaremos aumentando la probabilidad de éxito de las tareas


 

 Hay aquí otro tema importante del que habitualmente no se habla:

El momento de proponer el ejercicio

¿Te imaginas acudir a una consulta y lo primero recibir la propuesta de hacer un ejercicio?

Esto no tendría sentido; si la planteamos demasiado pronto, no encajaría y desconcertaría a la persona.

Además, luego podría ser posible que la persona esté menos dispuesta a hacer sucesivas propuestas que le hagamos. Que el mantenernos fieles al protocolo o a nuestra línea de terapia no acabe arruinando la misma 😉

Igualmente, podemos crear fácilmente especialmente si somos de proponer “deberes para casa”, el hacer que la estructura de nuestras intervenciones lo facilite.

Muy fácil: Acogida – Introducción a la sesión – Trabajo conjunto – Cierre. En el cierre plantea las tareas claramente y dile que el próximo día le preguntarás por ellas.

Hay muchas opciones disponibles, y si acertamos con el momento, estaremos poniendo enormemente fácil a que el proceso fluya.

tareas psicologicas

Hagamos que todas las piezas ensamblen en el proceso 😉

Proponer el ejercicio de forma 100% comprensible

Pensemos en esto. En ocasiones habremos “sembrado” el plantear una tarea o ejercicio. Poca explicación hará falta.

Sin embargo en otras, especialmente si la tarea es más compleja, la persona no está acostumbrada a ese tipo de ejercicio, la explicación deberá ser mayor.

De alguna forma, habremos de ponerla bonita y fácil de entender. Otra cosa es que seamos meridianamente claros en que hay tareas que conllevan un mayor esfuerzo, o tiempo de dedicación.

Y otra idea clave aquí. La persona quiere estar mejor. Las resistencias forman parte del proceso, pero teniendo en cuenta lo anterior, en este proceso de convertirnos en mejores psicoterapeutas, estaremos haciéndolo cada vez mejor.

Negarse a hacer tareas, o hacerlas más, puede ser uan resistencia. No lo hace para fastidiar o por pereza necesariamente.

El contexto de la persona

Vamos a aumentar la eficacia de todo ejercicio teniendo en cuenta el entorno de la persona. Sus apoyos, tiempo que puede dedicar y espacio y condiciones para hacerlo.

Podemos pensar que es una maravillosa idea que la persona haga un diario cada día, por ejemplo un diario emocional. Y seguramente lo sea en el 100% de personas. Pero si esa persona casi literalmente no puede porque está trabajando y por las noches cursando un máster, simplemente no lo hará. Sería mejor por ejemplo mandarle una tarea que le ocupe unos minutos (buscamos la máxima eficiencia en el cambio)

Pensemos en las tareas que ponemos en familias con hijos, en parejas, en personas muy ocupadas o en aquellas que tienen dificultades, por el motivo que sea, para pasar un rato largo concentradas.

En ocasiones. así es el contexto de partida, y hay que tenerlo en cuenta

Dar feedback y reforzar

Repasemos: si hemos tenido en cuenta el contexto, en el tiempo adecuado y de una forma clara, hemos sembrado los ingredientes para que el ejercicio adecuado tenga éxito y se haga bien.

Peeero… no todo acaba ahí. De hecho, es cuando empieza lo bueno. Hemos de dar feedback sí o sí, y además reforzar la ejecución del ejercicio.

Por ello en nuestro cuaderno – ficha de cliente o el soporte de registro que tengamos, es siempre interesante anotar los ejercicios que mandamos, además de notas sobre la sesión o taller.

¿Y que sucede si no se han hecho? Pues preguntemos. Busquemos la información que necesitamos, preguntemos porqué no sin enfados.

Esto parece de sentido común decirlo, pero recordemos que una vez más el proceso no va sobre nosotros y nuestro estado de ánimo, si no de quien tenemos delante.

Da un paso más

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Varios cientos de profesionales ya están dentro y la verdad es que aprendemos un montón 🙂

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Antoni | @antoni.tuvidaenpositivo