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Cómo elegir la psicoterapia adecuada para ti

Actualmente, los psicólogos contamos con la libertad de elegir la psicoterapia adecuada, la más afín a nuestras convicciones personales y profesionales.

De esta manera, podemos utilizar un amplio abanico de herramientas, procedimientos y técnicas al elegir psicoterapia, teniendo en cuenta siempre el objetivo último de todo ello: ofrecer a las personas una alternativa de vida mucho más adaptativa y agradable.

Todo esto se debe a las diferentes familias de la psicología, de las que se derivan todas y cada una de los diversos tipos de teorías psicológicas.

Y esto es muy bueno. Si bien todas las psicoterapias pueden ayudar, vamos a encontrar unas que nos encajen más que otras para solucionar aquello que deseamos.

Pero… ¿Y vosotros como personas que quieren mejorar, crecer y dejar cosas negativas atrás? ¿Tenéis la misma libertad de elegir la terapia más conveniente y eficaz para vuestros intereses?

A veces puede ser un lío entre tantas opciones. En este artículo vamos a ver sus tipos para que podais elegir en libertad la psicoterapia más adecuada para vosotros.

Elegir psicoterapia: tipos de terapias disponibles.

Conoce en qué consisten las siguientes grandes familias de terapias. Vamos a dividirlas en terapias de tipo psicoanálítico, terapias humanistas. terapias cognitivo conductuales y terapias de tercera generación.

Terapias de tipo psicoanalítico.

El primeri tipo de terapias que aparecieron. Se basa en el análisis de los conflictos inconscientes originados en la niñez para explicar el comportamiento humano. Para ello, se encarga de aflorar esos conflictos inconscientes a través de la interpretación de los sueños, los actos fallidos y la asociación libre.

El acto fallido hace referencia a aquellas conductas en las que el individuo ha obtenido y puede volver a obtener éxito y cuyo fracaso lo suele atribuir a la falta de atención o al azar. La asociación libre es una técnica que persigue que el paciente exprese todas sus ideas, emociones, pensamientos e imágenes, tal y como le vienen a la mente sin reprimirlas.

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Mirando más allá, buceando en el inconsciente

Además, también se centra en los mecanismos de defensa. Se trata de conductas incorrectas para resolver el conflicto psicológico que pueden dar lugar a trastornos tanto mentales como conductuales, dándose en los casos más extremos la somatización del conflicto psicológico y las disfunciones físicas que lo expresan.

Las terapias suelen ser muy largas en el tiempo (menos en las formas de psicoanálisis breve) y el terapeuta no es directivo.

Terapias de tipo humanista.

Están fuertemente vinculadas con la fenomenología y el existencialismo. En cuanto a la fenomenología, las fuentes de conocimiento son la experiencia intelectual y emocional. En cuanto al existencialismo, se enfatiza la reflexión sobre la propia existencia humana.

En la terapia humanista, el individuo es un ser consciente, intencional y en desarrollo continuo. Sus representaciones mentales y estados subjetivos son un recurso válido de conocimiento sobre sí mismo.

Por ello, el paciente es el protagonista principal en su búsqueda existencial, en la cual pasa por una serie de etapas o estados subjetivos en los cuales se pregunta el “por qué” y el significado de lo que ocurre, y qué puede hacer para mejorar su situación.

El terapeuta acompaña y no suele ser directivo, y estas terapias puedne tener un tiempo medio – largo.

Punto común de las psicoterapias: buscar el bienestar humano

Punto común de las psicoterapias: buscar el bienestar humano

El terapeuta humanista, como decíamos, tiene un papel secundario. Se dedica a facilitar el proceso, permitiendo así que el sujeto por sí mismo encuentre las respuestas que necesita.

Uno de los conceptos clave de este tipo de terapia es la autorrealización del ser humano, en el que el ser humano se considera como un conjunto singular y único de potencialidades que pueden desarrollarse y cuya realización es una aspiración explícita o implícita de todo ser humano.

Terapias de tipo cognitivo – conductual (TCC).

Como su propio nombre indica, esta forma de terapia combina distintos métodos y técnicas derivadas tanto de la terapia cognitiva como de la terapia conductual. Su fin último es mostrar al paciente una serie de habilidades para afrontar mejor los distintos problemas o situaciones que se le puedan plantear.

La TCC entiende que nuestros pensamientos, creencias y actitudes afectan de una u otra manera a nuestros sentimientos, a nuestras emociones y a nuestros comportamientos. Por ejemplo, si un individuo interpreta una situación de forma negativa obtendrá como resultado emociones negativas, lo cual provocará comportamientos poco adaptativos.

El terapeuta, a través del análisis funcional de la conducta del paciente, averiguará los factores responsables del origen o mantenimiento de los patrones de los pensamientos disfuncionales y comportamientos desadaptativos y la relación de contingencias establecida entre ellos.

Una vez realizado el análisis funcional, podrá hacer uso de distintas técnicas cognitivo-conductuales como el entrenamiento en habilidades sociales, técnicas expositivas, técnicas de resolución de problemas, reestructuración cognitiva, etc.

El terapeuta suele ser más directivo y la terapia suele durar menos tiempo que las anteriormente citadas.

Terapias de tercera generación

Generalmente, todos los tipos de terapias anteriormente comentadas se enfocan hacia un objetivo común, solucionar los problemas que sus clientes traen a consulta. Sin embargo, ese no es el único objetivo de la Psicología.

También es la encargada de que personas sin trastornos lleven vidas más plenas y ofrecer la oportunidad de aprender las habilidades para ello desde la infancia.

Terapia de tipo positiva. Y es en este punto donde la Psicología Positiva se da paso como nueva alternativa, comprendiendo y desarrollando los procesos que se esconden detrás de las cualidades y emociones positivas del ser humano, es decir, las fortalezas personales.

Un apunte: ahora que ya conoces de qué trata la Psicología Positiva, ¿te habías preguntado con anterioridad, alguna vez, si sería posible acudir a consulta psicológica sin tener ningún problema aparente? Descúbrelo por ti mismo y descubrirás tus fortalezas personales.

¿Cuál es la terapia más eficaz?

Todas las psicoterapias pueden aportarte cosas. Sin embargo, de todas las diferentes terapias señaladas con anterioridad, gracias a la labor de la metodología científica a través de sus estudios, la terapia cognitivo-conductual (TCC) está considerada como la terapia más eficaz.

Profundizaré un poco más en el porqué.

La terapia cognitivo-conductual consiste en un procedimiento activo, estructurado y de tiempo limitado para tratar diferentes cuestiones psicológicas. Está basado en que la conducta de las personas está determinada por el modo en que percibe el mundo.

Sus cogniciones (sus pensamientos) se crean a raíz de actitudes y/o esquemas desarrollados a partir de experiencias anteriores, ya sean agradables o desagradables. Es decir, todo aquello que nos ha sucedido a lo largo de nuestra vida forma nuestra manera de percibir lo que nos rodea y nos hará actuar en consecuencia.

Por ello, la terapia consiste en hacer propias nuevas experiencias de aprendizaje. De esta manera, se aprende a resolver problemas y situaciones que anteriormente habían sido percibidos como insuperables. Con ello se puede lograr:

Controlar y modificar los pensamientos automáticos negativos.

Los pensamientos automáticos negativos dan forma a las creencias y supuestos básicos que dirigen nuestras vidas dando sentido a nuestra experiencia cotidiana y a la interpretación del mundo. Son los responsables del impacto de nuestras emociones, ya que se presentan antes de que aparezcan éstas.

Pueden tratarse de palabras o imágenes visuales específicas y discretas que se presentan a nuestra mente. Además, no son fruto del razonamiento y de la reflexión. Sin embargo, para nosotros son aparentemente razonables y plausibles. Es decir, se trata de la tendencia a ver las cosas de forma categórica y extremista.

Las experiencias vitales se engloban en términos extremos, no existe el término medio. No obstante, las cosas que suceden en el mundo raras veces son absolutas, sino todo lo contrario.

Identificar las relaciones entre pensamiento, emoción y conducta.

Tal y como pensamos, actuamos; y tal y como actuamos, nos sentimos. Identificar los pensamientos automáticos, pues ellos anteceden al disparo de las emociones y, en parte, provocan esas emociones negativas. Si estoy sintiendo algún afecto negativo, eso significa que hace instantes tuve un pensamiento automático.

Una vez que logré encontrarlo, lo mejor es anotarlo, pues estos pensamientos se olvidan rápidamente. Esta etapa, conocida como análisis funcional, es importante para aprender cómo los pensamientos, sentimientos y situaciones pueden contribuir a comportamientos desadaptativos.

Eliminar o moderar aquellas conductas que nos provocan dificultades, incrementando así aquellas que nos proporcionen bienestar en nuestro día a día.

Las reacciones emocionales de las personas son en muchas ocasiones exageradas en comparación a la situación en que se presentan. Esto se debe a que los pensamientos automáticos que predicen tales emociones pueden estar distorsionados o exagerados.

Para ello, contamos con la técnica de la reestructuración cognitiva que se trata es un procedimiento por el cual las personas pueden aprender a cambiar aquellas maneras de pensar distorsionadas que producen a malestar, es decir, producir un cambio cognitivo.

A partir de este momento, el cliente comienza a aprender nuevas habilidades que podrá utilizar en situaciones del mundo real.

En el siguiente enlace se puede apreciar la fuerza de la restructuración cognitiva, se trata de una sesión psicológica dirigida por el psicólogo cognitivo Albert Ellis:

En palabras del célebre psicólogo B. F. Skinner, no se podría entender mejor la terapia cognitiva – conductual: “Lo que las personas sienten es tan importante como lo que hacen”.

La unión de la terapia cognitiva y de la psicoterapia positiva.

¿Y por qué no aunar dos fuertes corrientes para que fluyan con más armonía y más velocidad hasta llegar al río? Esto es lo que ocurriría si en la terapia tratásemos tanto con la psicología cognitivo – conductual y con la psicología positiva al mismo tiempo. Teniendo en cuanta las características de ambas, se podrían obtener beneficios de cada una de ellas por lo que, al final, los resultados en los clientes podrían ser más completos y positivos.

La psicología positiva no sólo se centra en personas con trastornos tipo depresión o ansiedad, sino que también se basa en la psicología de las personas sin ningún tipo trastorno. Es decir, sirve para cualquier persona que decida potenciar sus fortalezas personales y cultivar sus emociones positivas.

Por ejemplo, imaginemos a una persona con éxito tanto en el ámbito laboral como en el familiar y personal. Todos veríamos a una persona feliz sin necesidad de acudir a consulta. Probablemente, esta persona también se vea a sí misma como tal.

Sin embargo, en el caso de que esta persona tuviera inquietudes y motivaciones para potenciar sus fortalezas personales, que son el motor que pone en marcha el proceso, podrían desarrollar habilidades con las que sacarle más provecho a la vida, ya sea colaborando en una ONG o apreciando cada rayo de sol que cubra nuestro cuerpo una mañana soleada. En definitiva, ser aún más felices.

Por tanto, pensemos en una terapia que trabaje los puntos comentados anteriormente centrada en la terapia cognitivo – conductual sobre cómo controlar y modificar los pensamientos automáticos negativos; identificar las relaciones entre pensamiento, emoción y conducta; y eliminar o moderar aquellas conductas desadaptativas, incrementando aquellas que nos proporcionen bienestar.

Un ejemplo de psicoterapia eficaz.

En este punto, podemos hacer referencia a una conocida técnica llamada ABC de Albert Ellis, la cual demuestra que son las interpretaciones que hacemos de los acontecimientos de nuestras vidas lo que provoca las emociones en nosotros mismos y no los hechos en sí.

En este momento la terapia será mucho más fortalecida, productiva y completa con elementos de la Psicología Positiva ya que ambas son compatibles, se retroalimentan y nos permiten afrontar mejor las aventuras del día a día.

La Psicología Positiva trabaja con las implicaciones del pensamiento y las emociones positivas. Martin Seligman, uno de los psicólogos más influyentes en este campo, plantea algunas ideas para alcanzar la felicidad plena.

Diseñar y organizar un día hermoso y vivirlo. Una jornada llena de sensaciones placenteras y ser conscientes de ellas.

Hacer una visita de agradecimiento a alguien que te ayudó o escribirle una carta para darle las gracias.

Disfrutar de las propias fortalezas reservando un espacio para desarrollar, desde la conciencia, una tarea que permita poner en práctica las aptitudes innatas, en aquello que te hace fuerte, único y especial.

Realizar alguna cosa de manera filantrópica, es decir, sin ningún tipo de interés más allá del mero hecho de divertirse.

El siguiente enlace muestra un discurso de Martin Seligman sobre la Psicología Positiva, sobre el alcance de la felicidad y su crecimiento.

¿Hay algún factor más a tener en cuenta a la hora de elegir una terapia?

Sí, por supuesto. Aquí nos hemos centrado en la terapia en sí. Pero hay otras variables igual de importantes.

Unas muy relevantes son las propias de la personas. ¿Qué tipo de terapia prefieres? ¿Cómo la prefieres? ¿Puedes o deseas que sea presencial o por videoconferencia?

Y por supuesto las variables referidas al terapueta. Estas, de hecho, son algunas que tienen mucho peso. Aquí te dejo un artículo que te ayudará a saber más sobre ello y cómo no equivocarte al elegir terapeuta, centro etc.

¿Ahora que ya tienes las claves para elegir psicoterapia, has pensado en dar un paso más? Como ya sabes, hay maneras muy diferentes en las que podemos ayudarte.

Consultanos sobre cómo o cual sería la intervención más adecuada para ti: escríbeme a contacta@antonimartinezpsicologo.com o llámame al 669 78 79 15 y pregúntanos sobre cómo puedes mejorar.

Y mientras, recibe un positivo abrazo 🙂

Aquilina Ruíz – Antoni Martínez

Dificultades en los grandes cambios: el trastorno de adaptación.

Dentro de los diferentes trastornos psicológicos, el trastorno de adaptación o adaptativo constituye una categoría diagnóstica residual (menos común) pero de importancia, utilizada para describir estados de malestar subjetivo, con síntomas emocionales, orgánicos y/o comportamentales que suelen interferir en la actividad laboral, social o académica.

Así, sería la situación en que una persona no puede afrontar diferentes cambios que se hayan dado en su vida. Estas alteraciones vienen como respuesta a un estresante psicosocial. ¿Cuáles pueden ser estos estresantes? Un cambio laboral importante, irse a vivir a otra ciudad o país como las personas emigrantes, un divorcio o separación…

trastorno de adaptación

La persona se siente incapaz de adaptarse a las circunstancias y sobrepasado por los acontecimientos, dándose el trastorno de adaptación. Este suele comenzar en el mes posterior al cambio siendo la duración de días o semanas, en rara ocasión durante varios meses.

¿Cómo podemos diferenciarlo pues de otros trastornos con los que se puede confundir? La clave está en que este malestar no se habría producido sin que se hubiera dado los agente estresantes que comentábamos.

Tratamiento del trastorno de adaptación.

¿Se aborda desde la psicología este trastorno? Como siempre que se acude a consulta, mediante un diagnóstico acertado, una entrevista clínica inicial en profundidad y fijando la persona y el psicólogo los objetivos que se quieren alcanzar. La psicoterapia sería el tratamiento recomendado para poder afrontar sin mayores problemas esta nueva situación.

Tanto la psicología cognitivo – conductual como la psicología positiva pueden ayudarnos notablemente de producirse esta situación de cambios. ¿Podemos bajar nuestro nivel de estrés? ¿Aprender a ver tal situación como una oportunidad y no simplemente como un problema? ¿Puede esta situación hacernos más fuertes y que desarrollemos nuevas estrategias?

Todo ello se puede conseguir con la ayuda de un profesional competente y de una persona con ganas de mejorar, y como suele pasar cuando superamos algo difícil, salir fortalecidos.

Antoni

pd.- ¿te has sentido identificado con lo que comento en este artículo? Déjame un comentario y te responderé antes de que pasen 48 horas. Y si quieres ponerte manos a la obra inmediatamente, consulta nuestros servicios de terapia psicológica.

La ansiedad social: cómo afrontarla

Descarga aqui Ansiedad social como afrontarla Dentro de los llamados trastornos de ansiedad siempre hay un objeto, hecho o situación al que tememos y evitamos. En el trastorno de ansiedad social evitamos las situaciones sociales que nos producen temor y nos incomodan. En este artículo la entenderemos mejor y veremos como afrontar la ansiedad social….

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