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Lo que haces, lo que piensas, lo que sientes… ¿eres tu?

«Quiero cambiar mi forma de ser» es una de las frases habituales en la consulta. Todos podemos entender qué se quiere decir con ello, y como profesional sé como proceder para ayudar a  esa persona y a esa demanda que tiene. Sin embargo, creo que la frase tiene mucha más complejidad de lo que parece. A veces tenemos que preguntarnos, ¿Quien soy yo?»

¿Nos hemos parado realmente a reflexionar sobre lo que implica? Te invito, con muchas ganas, a que nos metamos en ello en este artículo. Para ello vamos a empezar a ver como cambiar; y los psicólogos solemos aproximarnos a ello desde las conductas, pensamientos y emociones.

Soy a lo que me dedico y soy mis comportamientos.

En muchas ocasiones lo que hacemos es lo que nos acaba definiendo. En «lo que hacemos» por supuesto se incluye nuestra profesión, aquella actividad profesional que desarrollamos habitualmente y para la que nos hemos formado. Inevitablemente conociendo a gente nueva, por ejemplo presentándonos en un grupo, contaremos a que nos dedicamos. Soy albañil, soy médico, soy psicóloga.

Por supuesto esto nos ayuda a definirnos y a crearnos un sentido de identidad ante los demás. Hemos pasado muchas horas formándonos para ello, haciendo prácticas, trabajando… y esto es además mucha energía. Además sabemos que la profesión ayuda mentalmente a los demás a acotar la cantidad de información disponible que tiene que procesar a la hora de conocernos.

Este es un primer acercamiento a «qué hago». Pero no es lo único que nos define delante de los demás, en el plano de lo que fácilmente visible.

Las conductas concretas que hago se ven igualmente y son importantes. Si doy la mano firmemente o no, si soy callado o muy hablador, si soy ágil o torpe y otras tantas cosas. Todo ello también me ayuda a definirme. Pero no dice quien soy yo.

Lo que pienso define mi realidad.

Damos otro paso más hasta el definir quienes somos incluyendo nuestros pensamientos. Cierto. Este principio es algo en lo que personalmente creo a ultranza. Tanto que estaría dispuesto a surcar los siete mares para defenderlo.

Es un principio defendido tanto por la psicología cognitivo conductual como por la Psicología Positiva. Lo que pensamos forma nuestra realidad, y estos pensamientos pueden ser cambiados vía ciertas técnicas específicas. Y funciona con constancia y con el acompañamiento adecuado. Así tal y como pensamos vivimos… pero esto aún no nos hace llegar a nuestro Ser.

Mi vida emocional define mi existencia.antoni martinez psicologo

Otra verdad que puede aportarnos mucho en nuestro desarrollo personal. Tanto las emociones que englobamos como positivas como aquellas que englobamos como negativas influyen de manera determinante en nuestro día a día y por tanto en nuestra existencia.

Si bien tenemos la convicción de que lo que pensamos puede estar influido por mil y una cosas, igualmente suele haber consenso en que las emociones nos engañan menos. Es decir, estas, vienen más de las entrañas, son más directas y más reflejo de lo que realmente nos pasa. Así, de alguna manera ayudan a definirnos mejor ¿Cuál suele ser mi tono emocional, alegre o triste? ¿Qué emociones suelo provocar en los demás?

Del «quiero cambiar mi forma de ser» al ahora.

Si quiero cambiar debo modificar mi forma de actuar, de pensar y de sentir. Este por ejemplo es el trabajo integral que hacemos en Psicología en Positivo. Podemos empezar por uno o otro aspecto que van a influir al resto. Y sí, estaremos cambiando… aunque ahora viene la idea principal de este artículo. Hay algo más profundo que te define y que va más allá de lo que haces, piensas o sientes. Ello es independiente de que seas una persona religiosa o espiritual o no; en algunas tradiciones será tu Ser, tu esencia tu Yo o tu alma. Llamémosle tu Ser.

Tu Ser es inmutable y ya está ahí. Te daré una pista de cómo acercarte a él. Si haces meditación, relajación o mindfulness sabes de lo que estoy hablando, sobre todo si tienes experiencia en ello. Si eres principiante y andas mejorando en ocasiones habrás sentido lo que te estoy tratando de comunicar. Otra manera es si en ocasiones – y esto todo el mundo lo ha experimentado –  es algún momento de gozo y de quietud, por ejemplo esos momentos andando por una playa tranquila, por la montaña, por un parque. Estamos con nosotros mismos y nos sentimos bien, como si todo estuviera en orden.

Si quieres encontrarte bien puedes cambiar tus conductas (te ayudará a tener consecuencias diferentes), modificar tus pensamientos (te sentirás mejor) y gestionar tus emociones (lo cual te relajará). Aunque tu «Ser» seguirá estando ahí. Y con todo ese trabajo de transformación lo que  podrás conseguir es el enorme logro de llegar mejor a él. El trabajo valdrá la pena. Seguro.

Un positivo abrazo,

Antoni

ps.- ¿quieres dar un paso más? Escríbeme aquí abajo en Comentarios o en Contacta haciéndome llegar todas las cuestiones que tengas tras leer este artículo o concertar una consulta ¡Y compártelo en las redes sociales si te ha gustado!

Por qué tu puedes cambiar tu forma de ser (y por qué otros no).

¿Yo puedo cambiar? ¿Realmente puedo mejorar mi forma de ser?

Esta es la cuestión que cada persona que acude a la consulta se hace en la primera sesión. Y que a veces también me hacen de forma explícita; cuando no se verbaliza, siempre está presente de forma implícita. Con eso no me refiero a mejorar de algún trastorno o síntoma, si no a si la persona en si puede cambiar. Y ello implica cambiar nuestra manera de pensar.

Lo cierto es que cada uno de nosotros piensa en algún momento que lo suyo no tiene solución, que es un caso perdido o que si alguien no cambiará en algo es quien viste y calza. Que tire la primera piedra quien jamás haya tenido ese pensamiento, aún de forma fugaz. Hasta los psicólogos que escriben blogs.

Cambio como pienso = cambio como soy

Cambiar nuestra forma de ser implica hacer evolucionar nuestra personalidad. Una vez adultos, la personalidad ya está creada y permanece de manera relativamente estable; fíjate en ese relativa, ya que siempre es posible optimizarla.

Cambiar nuestra personalidad se encuentra bastante cerca de hacer cambiar nuestra manera de pensar. Es decir, podemos aprender a pensar de manera diferente. Pero antes de seguir con esto quiero compartir contigo este vídeo, donde se nos habla de la plasticidad del cerebro, ese órgano tan poderoso que tiene la capacidad de moldearse según cómo lo utilizamos:

Cómo hacer cambiar la forma de pensar.

Hay diferentes maneras de modificar nuestra manera de pensar,como vemos en nuestros programas terapéuticos. Una de las herramientas que más utilizo en consulta es la terapia racional emotiva del psicólogo Albert Ellis. Mi admirado doctor Ellis proponía que son nuestros pensamientos lo que nos pueden causar dificultades, y que estas se manifiestan en lo que hacemos y en lo que sentimos.

Fíjate en qué se forma con lo que pensamos, decimos y hacemos: nosotros mismos y lo que perciben los demás de nuestra persona.

A veces nuestra manera de pensar nos ayuda y se basa en la realidad objetiva (pensar de manera racional) y en otras nos perjudica y se basa en una manera de pensar errónea (pensar de manera irracional). Según Ellis hay tres creencias irracionales básicas que muchas personas arrastran desde la infancia.

Pensamientos irracionales.

– Debo actuar bien y merecer la aprobación de mis actuaciones o de lo contrario soy considerado como una persona inútil.

– Los demás deben tratarme consideradamente y con amabilidad, precisamente de la forma que quiero que me traten, de lo contrario esa persona me pone nervioso, o me deprime, o me hace enfadar, o me hace sentir inseguro.

– Las condiciones en las que vivo deben estar bien dispuestas para que consiga prácticamente todo lo que quiero, cómoda, rápida y fácilmente y no me ocurra casi nada de lo que no quiero. 

Quizás hayas pensado que estas frases son de sentido común. Vuelve a leerlas y piensa en algún ejemplo de tu vida, sin ir más lejos de la última semana, donde puedas haberte visto reflejado en alguna de ellas. ¿Ahora puede que tengan más sentido? En ese caso te pido que pienses una sola situación donde esos pensamientos se mostraron como falsos.

cambiar nuestra manera de pensar

Es decir, encuentra una excepción a esos pensamientos de todo o nada. Si hay una excepción, no son ciertos y por tanto podemos trabajarlos y cambiarlos.

La terapia cognitiva no es necesariamente sencilla y conlleva implicación. Pero yo he podido comprobar que es la herramienta más potente que he utilizado para hacer cambiar nuestra manera de pensar y por tanto de sentir.

Para finalizar te confesaré que el texto entre paréntesis del título llevaba truco. Todo el mundo puede cambiar su forma de ser, optimizarla, hacerla evolucionar… Pero si no quieres que los demás se enteren y no mejoren no comentes esto, no lo compartas en las redes sociales… 🙂 Un positivo abrazo.

Antoni

pd.- ¿quieres ponerte manos a la obra y empezar a cambiar? Siéntete libre de comentarme tus dudas abajo en los comentarios o pasa a la acción siguiendo un programa terapéutico de un mes. Puedes contactarme ya sin compromiso en contacta@antonimartinezpsicologo.com

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