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10 maneras de mejorar tu autoconcepto, autoestima y resiliencia

¿Realmente, puedo construirme un yo más fuerte? ¿Puedo tener más capacidad de mejorar, de quererme más, de verme a mi mism@ como una persona más resistente? Desde luego esta pregunta la vemos a menudo en la consulta del psicólogo, y cada cual nos la hacemos en un momento u otro de nuestra ida.

Los comportamientos que nos ayuden a desarrollarnos personalmente pueden ser aprendidos. Las siguientes recomendaciones y técnicas son ejemplos sobre cómo centrarte en potenciar tu propio crecimiento personal (clicka para ver videos sobre ello) y por tanto aumentar tu capacidad de mejorar tu propio yo:

 

1. Cree de manera positiva en tus habilidades.

La autoestima está comprobado que juega un papel muy importante en afrontar el estrés y recuperarse de acontecimientos difíciles. Recuérdate habitualmente sobre cuáles son tus fortalezas y logros. Convertirte en alguien más confiado sobre tu propia habilidad de responder y manejar las crisis es una manera inmejorable de construir futura resiliencia.

 

2. Encuentra un sentido y propósito a tu vida.

En ocasiones el hecho de enfrentarnos a retos o hechos que nos hagan tener que desarrollar recursos personales, nos motiva a buscar y a encontrar un sentido a nuestra existencia, lo que puede tener un papel muy importante en nuestro autoconcepto. Esto puede incluir el involucrarse más en nuestra comunidad, cultivar nuestra espiritualidad o participar en actividades que sean significativas para uno mismo.

Aquí no puedo más que recomendarte encarecidamente que te sumerjas en Eckhart Tolle y su obra Buscando el sentido de la vida.

3. Desarrolla una amplia y sólida red social.

El tener personas capaces de dar afecto y soporte alrededor de uno, actúa como un factor de protección en tiempos de crisis. Así, es importante el tener personas en las que uno pueda confiar. Simplemente hablando sobre una situación complicada con alguien a quien estimemos y nos tenga estima no hace que el problema se vaya, pero el compartir estos sentimientos, obtener ayuda, recibir feedback positivo y encontrar posibles soluciones conjuntamente, es de mucho valor. Además tendremos la oportunidad de ayudar a su vez a la persona que estuvo cerca nuestro.

Psicologia en Positivo

 

4. Di sí al cambio.

Ser flexible es un parte muy importante en nuestra autoestima, autoconcepto y resiliencia. Aprendiendo como ser más adaptables, estaremos mejor equipados para la vida. La gente que acaba desarrollando más recursos personales frecuentemente utilizan los acontecimientos vitales como oportunidades de moverse en direcciones diferentes. Los individuos altamente resilientes pueden ser capaces de adaptarse y seguir adelante.

 

5. Cultiva de manera activa tu optimismo.

Permanecer optimista durante periodos complicados puede ser difícil, pero mantener un punto de vista esperanzado es una parte saliente de una autoestima sana. Pensar en positivo no implica ignorar el problema y sólo focalizarnos en soluciones positivas. Lo que nos quiere motivar es a comprender que los obstáculos son transitorios y que uno posee las habilidades para enfrentarse a ellos (y que aunque no los tenga los puede desarrollar). Con lo que uno se enfrenta puede ser difícil, pero es importante permanecer con un halo de optimismo sobre un futuro donde también ocurran cosas buenas.

Bernabé Tierno siempre es una lectura recomendable: Optimismo vital.

6. Cuídate, nútrete, acompáñate.

Cuando estamos estresados es fácil que no nos cuidemos tanto y dejemos de lado nuestras propias necesidades, haciendo menos ejercicio y no durmiendo lo necesario; estas son reacciones comunes a las crisis personales. Centrándote en seguir desarrollando tu autocuidado es importante, especialmente cuando ha pasado algo negativo. Organízate y saca tiempo para hacer actividades que te gusten. Cuidando de tus propias necesidades, puedes darte un empujón para mejorar tu salud en general particular y así afrontar con garantías tus retos vitales. Te verás mejor y tu autoconcepto se mantendrá sólido.

 

7. Desarrolla tus habilidades de solución de problemas.

La investigación psicológica nos dice claramente que aquellos que pueden sacar diferentes soluciones a un problema serán capaces de afrontarlo mejor que aquellos que no. Cuando te enfrentes a un nuevo reto, haz un listado de algunas de las soluciones potenciales al mismo. Experimenta con diferentes estrategias y céntrate en desarrollar una vía para aquellos problemas más comunes. Practicando tus habilidades de solución de problemas de manera regular, estarás mejor preparado para encarar todo tipo de situaciones.

 

8. Proponte metas.

Los momentos de crisis en ocasiones parecen irremontables. Las personas con una autoestima más alta son capaces de ver estas situaciones de manera realista, y entonces se fijan objetivos razonables para afrontar el problema. Cuando te encuentres a ti mismo abrumado por una situación determinada, céntrate en afrontar cada cosa a su momento, de lo más urgente a lo más importante. Haz una lluvia de ideas de las posibles alternativas, y diseña los pasos a seguir para conseguir estas metas.

9. Da pasos para solucionar el problema.

El hecho de esperar a que pase la dificultad suele prolongar las crisis. En vez de eso, comienza a trabajar en resolver ese asunto de manera inmediata. Puede ser que no haya una solución fácil o pronta, pero siempre hay alternativas posibles para hacer esa coyuntura mejor y más sobrellevable. ¿La clave? Centrarse en los progresos que ya hayas hecho y planificar los pasos siguientes, más que descorazonarse por la cantidad de trabajo que aún debes hacer.

 

10. Sigue trabajando en tus habilidades.

La autoestima, la resiliencia y un autoconcepto equilibrado puede llevar un tiempo para ser construida, por lo que no te desmotives si sigues teniendo situaciones que te causan problemas. En realidad, la excelencia no es algo extraordinario que solo pocas personas poseen, si no que puede ser aprendida por casi todos. El “segundo esfuerzo” después de nuestro esfuerzo inicial es clave. Sigue intentándolo y confiando cada vez más en tus habilidades. Todas estas habilidades pueden ser aprendidas siguiendo tu propio proceso.

Te recomiendo este manual para poder seguir trabajando estos temas: Ejercicios que te curan.

Además, en Psicología en Positivo podrás encontrar nuestros podcast… en el Podcast 11 El secreto numero 1 de la autoestima te contamos algo que seguramente te interará saber 😉


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10 maneras de ser más resiliente

Actualmente la investigación nos enseña que mientras algunas personas parecen ser resilientes de manera natural, los comportamientos resilientes pueden ser igualmente aprendidos.

Las siguientes recomendaciones y técnicas son ejemplos sobre cómo centrarte en potenciar tu propia resiliencia y por tanto aumentar tu capacidad de sobreponerte a las circunstancias difíciles, como los trabajamos en consulta en los programas terapéuticos:

1. Cree de manera positiva en tus habilidades.

La autoestima está comprobado que juega un papel muy importante en afrontar el estrés y recuperarse de acontecimientos difíciles. Recuérdate habitualmente sobre cuáles son tus fortalezas y logros.

Convertirte en alguien más confiado sobre tu propia habilidad de responder y manejar las crisis es una manera inmejorable de construir futura resiliencia.

2. Encuentra un sentido y propósito a tu vida.

En ocasiones el hecho de enfrentarnos a una tragedia o mal momento, nos motiva a buscar y a encontrar un sentido a nuestra existencia, lo que puede tener un papel muy importante en nuestra recuperación.

Esto puede incluir el involucrarse más en nuestra comunidad, cultivar nuestra espiritualidad o participar en actividades que sean significativas para uno mismo.

 

3. Desarrolla una amplia y sólida red social.

El tener personas capaces de dar afecto y soporte alrededor de uno, actúa como un factor de protección en tiempos de crisis.

Así, es importante el tener personas en las que uno pueda confiar. Simplemente hablando sobre una situación complicada con alguien a quien estimemos y nos tenga estima no hace que el problema se vaya, pero el compartir estos sentimientos, obtener ayuda, recibir feedback positivo y encontrar posibles soluciones conjuntamente, es de mucho valor.

Por cierto esta lectura estoy seguro de que te va a gustar; es una pequeña delicia: Tres amigos en busca de la sabiduría.

4. Di sí al cambio.

Ser flexible es un parte muy importante de la resiliencia. Aprendiendo como ser más adaptables, estaremos mejor equipados a la hora de responder a una crisis vital. La gente resiliente frecuentemente utiliza estos acontecimientos como oportunidades de moverse en direcciones diferentes.

Mientras algunas personas pueden romperse con cambios súbitos y fuertes, los individuos altamente resilientes pueden ser capaces de adaptarse y seguir adelante.

5. Cultiva de manera activa tu optimismo.

Permanecer optimista durante periodos complicados puede ser difícil, pero mantener un punto de vista esperanzado es una parte saliente de la resiliencia.

Pensar en positivo no implica ignorar el problema y sólo focalizarnos en soluciones positivas. Lo que nos quiere motivar es a comprender que los obstáculos son transitorios y que uno posee las habilidades para enfrentarse a ellos (y que aunque no los tenga los puede desarrollar).

Con lo que uno se enfrenta puede ser difícil, pero es importante permanecer con un halo de optimismo sobre un futuro donde también ocurran cosas buenas.

maneras de ser más resiliente

 6. Cuídate, nútrete, acompáñate.

Cuando estamos estresados es fácil que no nos cuidemos tanto y dejemos de lado nuestras propias necesidades, haciendo menos ejercicio y no durmiendo lo necesario; estas son reacciones comunes a las crisis personales.

Centrándote en seguir desarrollando tu autocuidado es importante, especialmente cuando ha pasado algo negativo.

Organízate y saca tiempo para hacer actividades que te gusten. Cuidando de tus propias necesidades, puedes darte un empujón para mejorar tu salud en general y tu resiliencia en particular y así afrontar con garantías tus retos vitales.

 7. Desarrolla tus habilidades de solución de problemas.

La investigación psicológica nos dice claramente que aquellos que pueden sacar diferentes soluciones a un problema serán capaces de afrontarlo mejor que aquellos que no. Cuando te enfrentes a un nuevo reto, haz un listado de algunas de las soluciones potenciales al mismo.

Experimenta con diferentes estrategias y céntrate en desarrollar una vía para aquellos problemas más comunes. Practicando tus habilidades de solución de problemas de manera regular, estarás mejor preparado para encarar aquellos retos futuros más difíciles.

8. Proponte metas.

Los momentos de crisis en ocasiones parecen irremontables. Las personas resilientes son capaces de ver estas situaciones de manera realista, y entonces se fijan objetivos razonables para afrontar el problema.

Cuando te encuentres a ti mismo abrumado por una situación determinada, céntrate en afrontar cada cosa a su momento, de lo más urgente a lo más importante. Haz una lluvia de ideas de las posibles alternativas, y diseña los pasos a seguir para conseguir estas metas.

Si tienes dificultades para ello, esta es tu lectura: Guía práctica para establecer y conquistar metas efectivas.

 

9. Da pasos para solucionar el problema.

El hecho de esperar a que pase la dificultad suele prolongar las crisis. En vez de eso, comienza a trabajar en resolver ese asunto de manera inmediata. Puede ser que no haya una solución fácil o pronta, pero siempre hay alternativas posibles para hacer esa coyuntura mejor y más sobrellevable.

¿La clave? Centrarse en los progresos que ya hayas hecho y planificar los pasos siguientes, más que descorazonarse por la cantidad de trabajo que aún debes hacer.

10. Sigue trabajando en tus habilidades.

La resiliencia puede llevar un tiempo para ser construida, por lo que no te desmotives si sigues teniendo situaciones que te causan problemas. En realidad, la resiliencia no es algo extraordinario que solo pocas personas poseen, si no que puede ser aprendida por casi todos.

La resiliencia psicológica no engloba una serie específica de acciones concretas, si no que puede cambiar sobremanera de una persona a otra. Eso sí, el practicar algunas de las características comunes de la gente resiliente nos lleva a desarrollar nuestras ya existentes fortalezas, como también nos explica la Psicología Positiva.

pd.- si quieres ir mucho más rápido y preguntar sin compromiso cómo podemos trabajar juntos tu resiliencia y resistencia ante las dificultades, puedes contactarme personalmente en el +34669787915 o en contacta@antonimartinezpsicologo.com


Antoni

 

 

La resiliencia o la capacidad de sobreponerte

¿Por qué una misma situación se puede afrontar de diversas maneras? ¿Cómo se adaptan las personas a los cambios drásticos que nos presenta la vida? ¿Cómo una persona puede salir fortalecida de un situación traumática y otra, sin embargo, más hundida? La respuesta a estas preguntas es la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de adaptarse y superar la adversidad. Se trata de una habilidad que se puede aprender a largo plazo por cualquier persona, incluyendo no sólo acciones sino, también, conductas y pensamientos.

También se puede entender como el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, catástrofe, amenaza, o tensiones prolongadas y significativas.

Algunas de estas situaciones podrían ser, entre otras muchas, problemas familiares o de pareja, problemas de salud, trabajos estresantes, problemas económicos o pérdida de un ser querido. Como veis, son situaciones tan comunes por las que todos estamos expuesto a atravesar alguna vez en nuestras vidas.

Todos y cada uno de nosotros podríamos contar alguna situación a la que nos hemos adaptado y hemos afrontado con éxito en un mayor o menor grado. Como se decía hace poco en un artículo de El País, todos al menos afrontamos 2 o 3 marrones a lo largo de la vida, al menos. 

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Otros ejemplos aún más claros de resiliencia, dados los efectos y consecuencias de las situaciones son los ataques terroristas del 11 de septiembre y marzo en los Estados Unidos y Madrid, respectivamente.

Sin embargo, las personas con capacidad de resiliencia no están exentas de dolor y angustia al atravesar y afrontar situaciones aversivas.

No podemos olvidar que el dolor emocional y la tristeza son emociones comunes que todos compartimos que experimentamos al sufrir adversidad o traumas.

La clave de la resiliencia está en juego en ese momento justo en el que la persona se alza, levanta la mirada y decide acabar con el sufrimiento estancado en el que había estado inmerso al aparecer el desastre.

Como ya hemos comentado con anterioridad, la resiliencia es una habilidad que se aprende. No obstante, hay algunos factores que al combinarse hacen más fácil este aprendizaje.

Cómo fomentar la resiliencia

Los factores más influyentes para fomentar la resiliencia podrían ser los siguientes.

  • Buenas relaciones

    Es importante establecer buenas relaciones con familiares, amistades y conocidos, ya que a partir de estas relaciones se puede ofrecer y recibir ayuda y apoyo. Algunas personas encuentran estos mismos beneficios perteneciendo a grupos de la comunidad, basados en la fe como la iglesia y otros grupos locales.

  • Mire las crisis como obstáculos superables

    Los acontecimientos aversivos vienen solos, no depende de nosotros. Lo que sí está en nuestras manos es su interpretación y reacción ante ellos.
    Trata de ser positivo y pensar que en un futuro cercano las cosas irán mejor. Además, experimenta si hay algo que te haga sentir mejor, mientras se enfrenta a las situaciones difíciles.

  • Acepte que el cambio es una parte de la vida

    A veces, no podremos alcanzar nuestras metas debido a dicha situación aversiva. Por tanto, enfócate en aquello que puede alterar y cambiar.

  • Dirígete hacia sus metas

    Las metas siempre deben ser realistas, es decir, que sean posibles y no probables. No es necesario que des un solo paso alcance dichas metas, sino más bien des pequeños pasos hacia ellas.

  • Lleva a cabo acciones decisivas

    Actúa de la mejor manera que puedas y creas más conveniente. Es preferible llevar a cabo acciones decisivas que ignorar los problemas esperando a que éstos desaparezcan.

  • Descúbrete a ti mismo

    Muchas veces, al afrontar situaciones extremas en las que ponemos todas nuestras capacidades a prueba, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas. La mayoría describen un incremento de la fuerza personal, de su autoestima y espiritualidad más desarrollada, y una mayor apreciación de la vida.

  • Cultiva una visión positiva de tí mismo

    Confiar en sí mismo para resolver problemas y confiar en sus impulsos ayuda a construir la resiliencia.como lograr cambiar

  • Mantén las cosas en perspectiva

    Cuando te enfrentes a eventos desagradables, intenta apreciar la situación en un contexto más amplio y en una perspectiva a largo plazo. Evita darle al evento más proporción de la debida.

  • No pierdas la esperanza

    Una actitud optimista te permitirá esperar a que le sucedan cosas buenas en su vida. Además, trata de centrarte en lo que quieres y no en lo que temes.

  • Cuídate

    Atiende tus necesidades y deseos. Interésate en actividades que te hagan sentir agradecido y vital. La meditación, relajación y las prácticas espirituales contribuyen a establecer relaciones y restaurar la esperanza tan vitales para que el motor de la resiliencia siga en marcha.

¿Cuál es la clave a la hora de fomentar la resiliencia?

La clave es averiguar actividades que podrían ayudarnos a crear una estrategia personal propia para desarrollar la resiliencia.

La resiliencia significa mantener flexibilidad y equilibrio, compromiso y desafío, relativación y valoración, positivismo y responsabilidad en la vida; al mismo tiempo que afrontamos circunstancias difíciles y traumáticas.  

¿Te atreves a aliñar tu propia ensalada completa de todos esos ingredientes capaces de hacerte resistente a las adversidades y reponerte tan pronto como sea posible cuando la vida te dé algún golpe?

Aquilina Ruíz – Antoni Martínez