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Consejos de felicidad para la depresión post vacacional

Amig@ lector@, cuando pasan las vacaciones las vacaciones, aunque seguramente estuviéramos muy bien tomando un zumo natural en un lugar fresquito, dejando pasar las horas, te propongo que afrontemos este cambio de una manera optimista, encontrando los puntos buenos del retorno.

Dentro de la Psicología popular se ha dado a conocer el síndrome postvacacional; en realidad, está lejos de ser un trastorno psicológico, pero sí puede venirnos bien combatir algunos de sus síntomas. También se le conoce popularmente como depresión postvacacional.

Quizás sea el relajo de la rutina, volver a encontrar a amigos o el hecho es volver a nuestra ocupación habitual. ¿Qué tal si aprovechamos para pensar en aquellas cosas que nos hacen felices y potenciarlas, y en aquellas que no y disminuirlas, en esta época de transición?

Ahí va un adelanto, te propongo que leas cada una de ellas y ver si te sientes identificado con alguna de las causas respecto de tu vida:

 

1. Ver la botella medio llena o medio vacía

El mundo es neutro – el mundo es, y punto-, y tan acertado o equivocado es considerarlo enteramente terrible o completamente paradisíaco.

Siempre habrán cosas buenas y cosas malas en él, y dependerá de cómo y cuándo las percibamos nosotros. Podemos educar la forma de percibirlo; tanto en vacaciones como en nuestra actividad habitual este cambio de punto de vista es posible.

 

2. Competencia y cooperación

La competencia genera insolidaridad y desprecio, aunque hay casos gozosos – deporte, juegos – nuestro día a día debería construirse en el respeto hacia aquellos merecedores del mismo. No es cuestión de ser un buenazo porque sí y ofrecer un altruismo universal, sino de devolver un aprecio solidario al que lo practica.

Una carrera por ser más y mejor que el otro es demasiado fatigosa y estresante, y lo más probable es que acabe repercutiendo en nuestro bienestar, sensación que puede darse al volver al trabajo. Seamos conscientes de ella como primer paso para evitarla.

 

3. Aburrimiento y excitación

Hay que aprender a aburrirse. El descanso y los tiempos muertos forman parte de nuestra naturaleza, e ir por la vida demasiado deprisa hace que no apreciemos lo bello y bueno de los pequeños detalles y la quietud.

¿Tiene miedo el ser humano actual el miedo de mirar dentro de sí mismo y por eso se mantiene siempre ocupado? Aquí podemos recordar y valorar los buenos momentos de ocio y descanso de las vacaciones.

Aún volviendo a la rutina, ¿por qué no mantener estos tiempos de descanso de tanto en tanto?

 

4. Fatiga – energía

La fatiga corporal es beneficiosa para nuestro organismo: significa que lo utilizamos con disfrute y nos hace gozar más del descanso. Pero la fatiga nervioso es sinónimo de estar sobrepasado por las obligaciones, por responsabilidades y por los horarios.

Tratemos de priorizar qué debemos hacer y lo que es válido para nosotros por nosotros, sin dejar que nos marquen un horario estresante… o peor, haciéndolo nosotros mismos, el cual puede ser un buen aprendizaje de nuestras vacaciones.

depresión postvacacional

5. Envidia – aprecio de los otros

Este es muy buen punto postvacacional. Yo soy yo, los demás son los demás. Lo que a otros contenta no tiene por qué realizarme a mi. No hay un patrón de felicidad común del mismo modo que no debería haber dos personas iguales.

Intentemos disfrutar de lo que tenemos y no torturarnos con el anhelo de cosas que no sabemos si nos harán felices, como propósito.

6. El sentimiento de aceptación

Si vuelvo de vacaciones y estoy molesto con todo el mundo probablemente no todo el mundo esté en mi contra, si o que estaré haciendo algo para motivar este estrés en los demás.

Nuestro subconsciente no puede marcar nuestro yo racional: es difícil pero debemos educar nuestra conciencia para que piense por sí misma y haga frente a aquellas creencias que nos han inculcado sin pasar por nuestra capacidad crítica de reflexión.

7. Manía persecutoria – entendimiento

No, no todo está en mi contra tras volver de las vacaciones.

Todos juzgamos a los demás sin darnos cuenta, está en la dimensión valorativa de nuestra forma de expresarnos.

Pero eso no quiere decir que haya una conspiración constante para nosotros: el aprecio es subjetivo y no somos tan importantes como para ser objeto de odios colectivos.

8. Miedo a la opinión pública – aceptación de opiniones

Como decía un sabio el éxito es algo horrible porque depende la opinión de los demás. La opinión es subjetiva, y desconfiemos del criterio de todos aquellos que en masa opinan lo mismo.

Ser uno mismo y mantenerse fiel a los principios generará pocas opiniones positivas en el mundo actual, pero serán siempre mil veces más valiosas porque contendrán sinceridad y afecto a esta actitud: nos querrán por ser como somos.

En definitiva, tras las vacaciones es un momento inmejorable para pensar en aquellas cosas que nos hacen más felices o infelices, ¡y enfocar el nuevo curso con un enfoque renovado! Seguro que valdrá la pena. Hasta las próximas vacaciones 😉

Antoni 

Antoni Martinez
Psicólogo y psicoterapeuta apasionado por la Psicología Positiva. En Valencia y activo online. Me encanta el proceso de enseñar y aprender en cada taller que imparto y de cada persona que conozco. Conoce mucho más Sobre mi
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3 comentarios
  1. Arnaitz
    Arnaitz Dice:

    Buenas. Interesante artículo. Yo soy un estudiante que mañana empiezo el curso. Hoy siento un poco de nostalgia y un nudo en el estómago. ¿Qué recomiendas?
    Gracias.

    Responder

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